Las Escuelas Bicentenario fueron presentadas por Alejandro Giammattei como uno de los grandes legados de su gobierno, pero el proyecto está plagado de señalamientos.
Las Escuelas Bicentenario fueron presentadas por Alejandro Giammattei como uno de los grandes legados de su gobierno, pero el proyecto está plagado de señalamientos. Arte: La Hora/Alejandro Ramírez.

Fueron presentadas como el mayor proyecto de infraestructura educativa en décadas. Con ellas, el gobierno de Alejandro Giammattei prometía conmemorar el Bicentenario de la Independencia y entregar 16 establecimientos modernos, con un impacto que, según sus propias palabras, no se lograba desde 1950 en el país.

Cuatro años después de ese anuncio, los documentos oficiales cuentan una historia muy distinta. Una solicitud de acceso a la información pública al Ministerio de Comunicaciones, Infraestructura y Vivienda (CIV), complementada con reportes de campo y la postura del Ministerio de Educación (Mineduc), permitió reconstruir el estado de las 13 Escuelas Bicentenario que finalmente fueron adjudicadas en la administración anterior.

El resultado es un proyecto fragmentado. De todas las obras adjudicadas, solo seis han sido formalmente recibidas por el Mineduc; el resto están inconclusas, hay edificios que aún no se reciben, trabajos suspendidos y sin fecha para reanudarse, contratos en proceso de rescisión y denuncias penales.

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SEIS ESCUELAS ENTREGADAS 

De los 13 proyectos que se iniciaron en el gobierno anterior, seis aparecen en los registros de la Unidad de Construcción de Edificios del Estado (UCEE) como finalizados. 

En la mayoría de los casos, los expedientes reportan el 100% de avance físico y financiero, procesos de liquidación a término, así como instalaciones bajo el resguardo y administración del Mineduc. 

Giammattei entregó únicamente dos de esos centros educativos en distintas fechas, entre 2022 y 2023. Uno se ubica en la finca La Industria, Escuintla, y fue construida por Sistemas y Servicios de Ingeniería, S.A., mientras que el otro está en San Agustín Acasaguastlán, El Progreso. Esta obra fue ejecutada por Las Construcciones, S.A.

Vista aérea de la Escuela Bicentenario de San Agustín Acasaguastlán, la segunda entregada en el gobierno anterior.
Vista aérea de la Escuela Bicentenario de San Agustín Acasaguastlán, la segunda entregada en el gobierno anterior. Foto: La Hora/CIV.

Cuando Bernardo Arévalo comenzó su gestión, las denuncias de presuntas anomalías en varios contratos adjudicados por el CIV, incluidos los de las Escuelas Bicentenario, comenzaron a surgir.

Esto hizo que los proyectos se paralizaran por algún tiempo; no obstante, tras citaciones y el logro de acuerdos, se concluyeron otras cuatro obras en 2025, las cuales se localizan en:

  • El Progreso, Jutiapa
  • Pueblo Nuevo Viñas, Santa Rosa 
  • Parramos, Chimaltenango 
  • Cabañas, Zacapa 

El Mineduc confirmó que tales instalaciones están bajo su responsabilidad y “en estos seis edificios escolares ya se desarrollan actividades”.

Otro establecimiento que está adelantado, según la UCEE, es el que se ubica en La Libertad, Petén, que está en proceso de liquidación, después de haber alcanzado el 99.75% de avance físico y de registrar el pago de casi el 90% de su costo. Culminados los procesos administrativos, sería el siguiente inmueble en entregarse a la cartera educativa.

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LA QUE SE ENTREGÓ CON FALLOS

Hasta ahora, estos establecimientos representan la parte más exitosa del programa. Sin embargo, hay uno de ellos que demuestra que cerrar un expediente no necesariamente significa que un edificio esté listo para recibir estudiantes. La Escuela Bicentenario de Parramos es el mejor ejemplo de la distancia entre los registros oficiales y lo que ocurrió en la práctica. 

Aunque el CIV la reporta como concluida al 100%, La Hora documentó en octubre de 2025 que las instalaciones —ya entregadas para entonces— presentaban filtraciones de agua en al menos tres salones, no tenían acometida eléctrica terminada ni mobiliario nuevo. El propio personal docente denunció que en varias aulas había pizarrones y escritorios deteriorados.

La infraestructura fue diseñada para atender a más de 1 mil 800 alumnos, pero esas deficiencias impidieron que pudiera utilizarse de inmediato, pese a que administrativamente ya figuraba como completamente liquidada.

La obra también terminó costando mucho más de lo previsto. El presupuesto original era de Q39.1 millones, pero el monto pagado ascendió a Q47.6 millones, lo cual representó un aumento de Q8.5 millones, de acuerdo con lo reportado por el Sistema Informático de Gestión (Siges).

LA QUE SE DA POR CONCLUIDA, PERO AÚN NO SE RECIBE

Pero ese no es el único caso que evidencia inconsistencias entre la documentación oficial y la situación real de las Escuelas Bicentenario.

De acuerdo con lo recopilado por La Hora, hay uno de los centros educativos que, según la UCEE, ya está “bajo resguardo del Mineduc”, pero esta cartera asegura no haberla recibido todavía al 100% debido a que “la infraestructura está siendo objeto de mejoras”. Tales instalaciones se encuentran en Esquipulas, Chiquimula.

El Ministerio de Educación no detalló cuáles son las intervenciones que se ejecutan en el lugar, pero lo cierto es que aún no se consideran aptas para atender a los estudiantes. No obstante, la Gobernación Departamental informó en las redes sociales, que el inmueble ya estaba terminado para principios de abril.

Es decir, mientras una dependencia del Estado considera concluido el proyecto, otra sostiene que aún no puede recibirlo.

Vista aérea de la Escuela Bicentenario de Esquipulas, la que, según la UCEE, fue la más recientemente entregada al Mineduc.
Vista aérea de la Escuela Bicentenario de Esquipulas, la que, según la UCEE, fue la más recientemente entregada al Mineduc. Foto: La Hora/CIV.

LAS OBRAS QUE QUEDARON ESTANCADAS

Si los planteles anteriormente descritos muestran que finalizar un expediente no siempre significa concluir una obra, hay otros que ni siquiera han alcanzado la mitad del progreso esperado.

De las 13 Escuelas Bicentenario adjudicadas, solo una continúa formalmente «en ejecución». Se trata de la ubicada en Moyuta, Jutiapa, que registra un 42.22% de avance físico y 35.14% de progreso financiero.

En la información trasladada por la UCEE no se atribuye el retraso a un problema específico;  únicamente indican que la continuidad de los trabajos depende del “cumplimiento de los requisitos de viabilidad establecidos en la Ley del Presupuesto”.

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A esas instalaciones se suman otras dos que permanecen oficialmente suspendidas y sin fecha para retomar la construcción

Una de ellas se localiza en Morales, Izabal, y está a cargo de Sistemas y Servicios de Ingeniería, S.A., la misma empresa que ejecutó la escuela Bicentenario de Finca La Industria, en Escuintla. En este caso, el avance físico quedó en 31.84%. 

De acuerdo con el CIV, la suspensión fue solicitada por la propia contratista mientras se resolvían inconvenientes con los módulos escolares y la planta de tratamiento.

Diseño: Alejandro Ramírez/La Hora
Aunque se adjudicaron en el gobierno de Alejandro Giammattei, siete Escuelas Bicentenario presentan retrasos y otros problemas. Diseño: Alejandro Ramírez/La Hora.

La otra obra detenida está en el parcelamiento Las Nubes, en Villa Nueva, y la construcción se le adjudicó a Corporación Anvara, S.A. Aunque registra un avance físico de 80.99% y un financiero de 66.19%, está paralizada por estudios y documentos de cambio pendientes, sin que el expediente detalle cuáles son esas modificaciones.

Las complicaciones en este proyecto ya se habían evidenciado públicamente. Durante una visita realizada por medios de comunicación en 2024, el terreno mostraba solo estructuras de hierro y montículos de piedrín, sin actividad constructiva. Posteriormente hubo avances, pero la obra volvió a detenerse.

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MÁS PAGOS QUE AVANCE EN LOS TRABAJOS

Y no son únicamente esas las Escuelas Bicentenario que han quedado inconclusas; hay otras cuyas presuntas irregularidades han sido denunciadas penalmente. El caso más delicado corresponde al establecimiento planificado para la finca Pacún, en Palín, Escuintla, adjudicada a la empresa Constructora y Transporte JLE.

El proyecto apenas alcanza un avance físico del 39.57%, pese a que ya se pagó el 83% del contrato. Debido a ello, el CIV inició un proceso de rescisión unilateral en octubre de 2025, decisión que quedó firme en febrero de este año, luego de que fuera declarado sin lugar un recurso de reposición presentado por la empresa.

El conflicto no terminó en la vía administrativa. El pasado 23 de enero, las autoridades accionaron ante el Ministerio Público (MP) por el incumplimiento de la compañía con los trabajos programados. Aunque se solicitaron detalles del caso, el CIV indicó que no puede brindar información debido a que el ente investigador tiene las pesquisas bajo reserva.

Arte: Alejandro Ramirez/La Hora
Las Escuelas Bicentenario fueron de los proyectos más promocionados por el gobierno de Alejandro Giammattei, pero, tras su salida, los señalamientos de anomalías han sido diversos. Arte: La Hora/Alejandro Ramírez.

En una situación similar se encuentra el expediente de la Escuela Bicentenario de San Antonio La Paz, El Progreso, el cual también figura en una denuncia penal. Esta construcción presenta un avance físico del 71.06%, pero ya tendría pagado el 90% del dinero que correspondería a la obra. 

La Dirección de Asesoría Jurídica de la UCEE indicó que en junio pasado se planteó la denuncia ante el MP, bajo señalamientos de que la empresa a cargo no cumplió con lo convenido. En este caso también se ha iniciado el proceso para rescindir el contrato.

Un aspecto destacado es que estas no son las únicas acciones legales que pesan contra uno de los proyectos insignias de Alejandro Giammattei. Diputados de distintas bancadas y la Contraloría General de Cuentas ya habían denunciado en la gestión de Consuelo Porras las posibles anomalías en esas adjudicaciones, incluidas presuntas sobrevaloraciones; sin embargo, no se conocieron avances en las averiguaciones.

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ESCUELAS Q300 MILLONES MÁS CARAS

A las demoras, suspensiones y conflictos legales se agrega el incremento del costo de estos planteles educativos, que, en su momento, fueron comparados con las Escuelas Tipo Federación construidas en el gobierno de Juan José Arévalo Bermejo.

En septiembre de 2025, La Hora reveló que el presupuesto para las 13 Escuelas Bicentenario ya había pasado de Q541 millones a Q687.7 millones, es decir, Q146 millones más, como consecuencia de modificaciones contractuales aprobadas durante la administración de Giammattei.

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En ese momento, las autoridades del CIV aseguraban que esos cambios respondían a decisiones heredadas. 

No obstante, los documentos obtenidos ahora muestran que el monto comprometido siguió aumentando. Entre contratos originales y modificaciones posteriores, el valor total de esos establecimientos ya ronda los Q841 millones, lo cual representa un crecimiento de Q300 millones comparado con la cifra que se anunció al principio

La UCEE confirmó que en total, se han pagado unos Q604 millones, que incluyen tanto las obras terminadas como las que están a medias.

La Escuela Bicentenario de El Progreso, Jutiapa, es una de las seis que, según confirmó el Mineduc, ya está en funcionamiento.
La Escuela Bicentenario de El Progreso, Jutiapa, es una de las seis que, según confirmó el Mineduc, ya está en funcionamiento. Foto: La Hora/CIV.

SIN HOJA DE RUTA PARA TERMINAR CONSTRUCCIONES

Tras constatar que más de la mitad de las Escuelas Bicentenario adjudicadas por el gobierno anterior están sin terminar y con problemas para continuar los trabajos, La Hora preguntó al CIV cuál es el plan para reactivar los suspendidos o resolver los conflictos legales que presentan otros. La respuesta fue puntual: no existe una hoja de ruta.

La Dirección de Operaciones, el Departamento de Compras y la propia UCEE coincidieron, en respuestas separadas a la solicitud de información pública, en que actualmente no cuentan con un plan formal para destrabar los proyectos que permanecen pendientes.

Así, cuatro años después del anuncio, las Escuelas Bicentenario dejan más preguntas que aulas. Siete de trece proyectos siguen sin resolverse, entre suspensiones, rescisiones y denuncias penales, además de una factura que se ha elevado desde el gobierno que las diseñó hasta el que las heredó.

El símbolo que debía conmemorar 200 años de independencia se convirtió en el ejemplo de algo que se ha repetido gobierno tras gobierno: obras públicas que se anuncian como grandes soluciones pero terminan lejos de ser lo que se prometió a la población.

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