En esta imagen del 8 de diciembre de 2020, cuadrillas trabajan en la construcción de un tramo del muro fronterizo en el Refugio Nacional de Vida Silvestre de San Bernardino, en Douglas, Arizona. Foto: Vía AP

PHOENIX/AP

La pequeña localidad arizoniana de Gila Bend declaró estado de emergencia debido a la llegada de familias de inmigrantes, y como ésta, cada vez más comunidades fronterizas buscan la forma de enviar a los recién llegados a albergues de ciudades más grandes que les puedan ayudar.

De manera similar, grupos mucho más grandes de solicitantes de asilo y de menores sin compañía de un adulto se presentan en ciudades más grandes de Texas y California, las cuales cuentan con refugios que los pueden albergar hasta que puedan viajar a los lugares donde se encuentran sus familiares o patrocinadores dentro de Estados Unidos.

Funcionarios de Yuma y Tucson han dicho en los últimos días que las autoridades federales les han informado que se instalarán campamentos en sus ciudades para ayudarlos a lidiar con el gran número de arribos, y que prevén que empiecen a operar a mediados de abril.

El alcalde de Gila Bend, Chris Riggs, anunció la declaratoria de emergencia el martes, señalando que la localidad no cuenta con los recursos ni los fondos para apoyar a los migrantes, muchos de los cuales llegan con la esperanza de solicitar asilo y quedarse a vivir en Estados Unidos.

“Aquí no tengo nada, no tengo albergues, no tengo lugar donde ponerlos”, comentó Riggs. “Literalmente tendrían que dormir en el parque, y no les voy a hacer eso a los niños pequeños”.

Gila Bend, con cerca de 2.000 habitantes, no tiene hospitales ni albergues. Se ubica unos 120 kilómetros (75 millas) al norte de la frontera con México y a unos 95 kilómetros (60 millas) al suroeste de Phoenix.

La declaratoria del alcalde se dio después de que agentes de Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP por sus iniciales en inglés) dejaron el lunes a 16 personas, incluyendo niños pequeños, en un parque de la localidad. El grupo incluía a seis familias, cinco de ellas procedentes de Venezuela y una de Chile.

“Dejaron a las personas en medio de la nada; el próximo pueblo está a 30 millas (48 kilómetros), y son 30 millas de puro desierto. Así que una vez que lleguen julio y agosto, vamos a empezar a encontrar cuerpos”, dijo Riggs.

El alcalde dijo que él y su esposa tuvieron que pedir prestadas vagonetas para llevar a las familias hasta un albergue en Phoenix, después que la senadora federal Kyrsten Sinema hizo los arreglos para que los recibieran, aunque no pudo conseguirles transporte.

Los migrantes que las autoridades federales dejan en las remotas localidades desérticas de Arizona no incluyen a menores sin compañía adulta, cuyo proceso de albergue y liberación es supervisado por la Oficina de Reasentamiento de Refugiados del Departamento de Salud y Servicios Humanos. En Texas se han abierto varias instalaciones de gran tamaño para recibir a los niños migrantes que se presentan sin sus familiares.

La CBP dijo el miércoles en un comunicado sobre las liberaciones en Gila Bend que la mayoría de los migrantes encontrados en la frontera entre Estados Unidos y México están siendo devueltos en apego a una orden de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades cuyo objetivo es evitar la propagación del COVID-19.

“La frontera no está abierta”, dice el comunicado.

Pero la agencia señaló que algunos migrantes están siendo liberados en Estados Unidos basándose en factores como la falta de capacidad en los centros de detención. La CBP afirma que carece de autoridad legal para brindar transporte a las personas que ya fueron procesadas para su liberación. La dependencia también asegura que notifica a los gobiernos locales antes de dejar a los migrantes en sus comunidades.

Debido al aumento en la llegada de migrantes a la frontera, los republicanos han criticado al presidente Joe Biden por su manejo de la seguridad fronteriza luego de cuatro años de estrictas políticas migratorias implementadas por su predecesor, Donald Trump.

Sin embargo, las cifras de menores sin compañía adulta y de familias que se presentan actualmente en la frontera son menores a las cifras registradas en la primavera de 2019.

La Junta de Supervisores del condado Pima, en Arizona, señaló el miércoles que las autoridades federales también han liberado a familias de solicitantes de asilo en la remota comunidad fronteriza de Ajo, cerca del Parque Nacional Organ Pipe Cactus. El organismo accedió a preparar contratos para ayudar a trasladar a las personas al principal albergue para migrantes en Tucson, donde pueden permanecer temporalmente y someterse a pruebas diagnósticas de COVID-19.

No se debatió el costo general del transporte, pero las autoridades del condado Pima dijeron que buscarán que la Agencia Federal para el Manejo de Emergencias les rembolse los gastos.

Durante el último mes, la CBP también ha liberado a cientos de solicitantes de asilo en la ciudad fronteriza de Yuma, que no cuenta con albergues ni organizaciones sin fines de lucro que ayuden a los migrantes a organizar su traslado a las ciudades en donde viven sus familiares en Estados Unidos para aguardar a su fecha de audiencia en una corte. El alcalde Douglas Nicholls ha presionado a las autoridades federales en busca de una solución.

En la ciudad fronteriza de Nogales, el alcalde Arturo Garino ha dicho que no se ha registrado un aumento en la llegada de solicitantes de asilo. Sin embargo, comparte las preocupaciones de otros alcaldes de comunidades fronterizas de que en caso de que llegue a ocurrir, la ciudad no tendría los fondos para lidiar con la situación.

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