POR KAREL JANICEK
PRAGA

Una ceremonia en honor de las víctimas de la invasión soviética de Checoslovaquia en 1968 se convirtió en una protesta contra el primer ministro checo Andrej Babis.

Cientos abuchearon a Babis a su arribo a la ceremonia frente al edificio de la radio pública checa en el centro de Praga, escenario de una batalla callejera entre las tropas invasoras y civiles desarmados en las primeras horas de la ocupación y en la que murieron 17 personas.

«Vergüenza, vergüenza», coreó la gente entre bocinazos y silbidos durante su discurso.

Babis no respondió de momento a la protesta.

Populista y multimillonario, Babis es una figura polémica debido a un acuerdo para compartir el poder con el Partido Comunista y también porque está acusado de fraude. Además, existen denuncias en su contra de que colaboró con la policía secreta durante la época comunista.

Fuerzas del Pacto de Varsovia, una alianza militar formada en 1955 entre la Unión Soviética y siete países de Europa oriental, invadieron Checoslovaquia el 20 de agosto de 1968 para aplastar las reformas democráticas iniciadas en la era breve conocida como la Primavera de Praga. Luego se impuso un régimen comunista intransigente en el país, totalmente leal a Moscú.

En 1968, las fuerzas del Pacto de Varsovia mataron a 137 personas y más de 400 murieron durante la ocupación de Checoslovaquia, que finalizó después de la Revolución de Terciopelo de 1989.

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