Producción de comida podría agravar calentamiento para 2100. Foto La Hora. AP.

 

Las emisiones de gases de efecto invernadero por la manera en que los seres humanos producen y consumen alimentos podrían añadir casi un grado de calentamiento al clima de la Tierra para el año 2100, según un nuevo estudio. Mantener los patrones dietéticos actuales llevará al planeta a superar el límite de 1,5 grados Celsius (2,7 Fahrenheit) de calentamiento que se estableció en el Acuerdo de París para evitar los peores efectos del cambio climático, según un estudio publicado el lunes en la revista Nature Climate Change, y se acercará al límite establecido en el pacto de 2 Celsius (3,6 Fahrenheit).

El estudio de simulación encontró que la mayoría de las emisiones de gases de efecto invernadero provienen de tres fuentes principales: carne de animales como reses, ovejas y cabras; lácteos, y arroz. Cada una de esas tres fuentes representa al menos el 19% de la contribución alimenticia al calentamiento del planeta, según el estudio. La carne es la que más contribuye con 33%.

Todos esos alimentos emiten grandes cantidades de metano —un potente gas de efecto invernadero con un poder de calentamiento 80 veces mayor al dióxido de carbono— por la manera en que se producen actualmente. Los investigadores calcularon que el metano representará el 75% de la porción alimenticia del calentamiento para el año 2030, mientras que buena parte del resto será por dióxido de carbono y óxido nitroso.

«Creo que el principal aporte que me gustaría que tomaran en cuenta los responsables de las políticas es el hecho de que las emisiones de metano en verdad dominarán el calentamiento futuro relacionado con el sector alimenticio», dijo Catherine C. Ivanovich, climatóloga de la Universidad de Columbia y autora principal del estudio.

Ivanovich y sus colegas de la Universidad de Florida y el Fondo para la Defensa del Medio Ambiente calcularon los tres principales gases que produce cada tipo de alimento durante su tiempo de vida basándose en los patrones actuales de consumo. Luego ampliaron las emisiones anuales a lo largo del tiempo por gas, basándose en cinco proyecciones demográficas distintas.

Y posteriormente utilizaron un modelo climático que el panel de las Naciones Unidas sobre cambio climático usa frecuentemente para simular los efectos de dichas emisiones en el cambio en la temperatura del aire en la superficie. Chris Field, climatólogo de la Universidad Stanford que no participó en el estudio, indicó que se usaron métodos y conjuntos de datos bien establecidos «para producir una conclusión nueva y aleccionadora».

 

«El estudio resalta que los alimentos son sumamente cruciales para alcanzar nuestros objetivos climáticos del Acuerdo de París; no tomar en cuenta los alimentos es no tomar en cuenta nuestros objetivos climáticos globales», declaró Meredith Niles, experta en sistemas alimenticios de la Universidad de Vermont que no participó en el estudio.

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