El presidente republicano de la Cámara, Kevin McCarthy. Foto La Hora: AP.

Los republicanos de la Cámara de Representantes de Estados Unidos se encuentran en una encrucijada luego de que Kevin McCarthy ha fracasado una y otra vez en su intento por convertirse en el presidente de la cámara baja, pero él sigue decidido a persuadir a la cantidad suficiente de conservadores para que voten por él y poner fin al punto muerto.

Lo que comenzó como una novedad política —la primera vez en 100 años que un candidato no obtiene el cargo en la primera votación— se ha vuelto una amarga disputa y una potencial crisis interna del Partido Republicano. McCarthy enfrenta una presión cada vez mayor por parte de republicanos preocupados, así como de demócratas, para conseguir los votos que necesita o hacerse a un lado, a fin de que la nueva Cámara de Representantes pueda arrancar de una vez y continuar con las tareas de gobernar. Sus detractores de derecha parecen decididos a esperarlo pacientemente, todo el tiempo que sea necesario.

«No hay trato todavía», admitió McCarthy el miércoles por la noche antes que la Cámara levantara la sesión abruptamente. «Pero hay muchos avances», agregó. La cámara baja, que representa una mitad del Congreso, está esencialmente paralizada al tiempo que McCarthy ha fracasado, una votación tras otra, en su intento por obtener el cargo de presidente de la cámara baja en un espectáculo penoso. Las votaciones han tenido casi el mismo resultado: 20 conservadores que aún se resisten a apoyarlo y lo dejan muy por debajo de los 218 votos que normalmente se necesitan para ganar el puesto.

De hecho, McCarthy vio su apoyo descender a 201 cuando uno de sus compañeros republicanos cambió su voto a simplemente «presente». «Creo que la gente necesita trabajar un poco más», subrayó McCarthy el miércoles cuando los legisladores se preparaban para levantar la sesión por la noche. «No creo que una votación esta noche haga ninguna diferencia, pero una votación futura podría hacerlo».

Con la reanudación de actividades de la cámara baja el jueves al mediodía, podría comenzar una jornada larga. No se espera que la nueva mayoría republicana esté en la sesión del viernes, que es el aniversario del ataque al Capitolio del 6 de enero de 2021. Una prolongada y divisiva discusión entre oradores sin duda podría en evidencia la fragilidad de la democracia estadounidense después del intento de insurrección de hace dos años.

 

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