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Guatemala tiene infinidad de oportunidades y muchas veces se nos nublan por esos enormes retos y a menos de un año de que tengamos la responsabilidad de votar tomando en cuenta esa cruda realidad, es fundamental poner especial atención a esas graves dificultades que son producto de ese Pacto por Mantener el Sistema, mismo que no es sino el amplio acuerdo entre mafias que depende, básicamente, de un sistema de justicia cooptado para seguir operando y rindiendo frutos. La lista de nuestros problemas es real porque para donde veamos nos aparece la trampa, pero es fundamental entender que no hay forma de salir de nada de eso sin que empecemos por recuperar el Estado de Derecho y la correcta aplicación de la ley que corresponde a los tribunales.

El martes publicamos una importantísima nota relacionada con el llamado Caso Valat, juicio en el que se pretende esclarecer una multimillonaria estafa hecha usando como objetivo el financiamiento al Hotel Crown Plaza, proceso en el que se está juzgando a Claudia García Magaña para dilucidar un delito que lleva ya más de 20 años entrampado en los tribunales. El día anterior le tocaba ir al estrado de testigos a Bryan Palacios, representante del hotel, pero justo antes de que hablara, el famosísimo juez Fredy Orellana suspendió el proceso y trasladó la próxima audiencia para dentro de más de un mes.

Todo porque Orellana sabía que Palacios, al hablar, iba a señalar a ese juez de haber recibido mordidas a lo largo de muchos años para mantener la situación y favorecer a los acusados. Textualmente dijo “lo que a él (Orellana) le tiene molesto es que yo descubrí la desfachatez, que yo le descubrí los sobornos que le están dando, que yo descubrí que es un juez corrupto”.

El Ministerio Público ya presentó una acción de antejuicio contra el juez Orellana y el caso le cayó a otro célebre juez, Mynor Moto, quien por ley debió abstenerse y trasladarlo a la Corte Suprema de Justicia, pero pasan los días y no se ha hecho absolutamente nada mientras Orellana sigue haciendo de las suyas en el Caso Valat.

A eso le tenemos que sumar la serie de publicaciones que hemos hecho relacionadas a la realidad que en el Organismo Judicial las plazas tienen precio y que ese esquema, ha llegado y llega hasta las autoridades más altas.

Por supuesto que son solo dos casos de los miles, pero pinta claramente cómo opera el sistema de justicia y nos debe forzar, como ciudadanos, a demandar de los partidos políticos y sus candidatos un compromiso serio para reformarlo con seriedad y profundidad. Los ciudadanos debemos hacer ver que nuestro voto no será para los que ni siquiera se dignan hablar del tema más importante y crucial de Guatemala, como es esa podredumbre de la justicia que debe terminar pues, de lo contrario, los problemas que ya nos agobian no solo no van a desaparecer sino irán en brutal aumento.

Redacción La Hora

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