Sería conveniente que el señor Dávila demuestre que le ha presentado al Presidente para que se atiendan las causas estructurales de corrupción. Foto La Hora. Presidencia

 

Alejandro Giammattei ofreció en su campaña, entre tantas otras promesas que terminaron en mentiras típicas de los políticos, que se encargaría de sacar a Guatemala del Parlacén por inútil y no ser más que un gasto para los guatemaltecos que sostienen a una cueva de impunidad.

En esos días su discurso era ir contra todo lo que indignaba al pueblo, como la SAAS y la corrupción, pero una vez con la banda presidencial en el pecho todo cambió y sus promesas quedaron evidenciadas como burdas mentiras.

La SAAS siempre ha sido una Secretaría eficiente para organizar, discretamente, lo que el Presidente y su círculo desee y eso ha funcionado para todos los mandatarios.

Ya en el poder anunció la creación de una Comisión Presidencial contra la Corrupción que supuestamente vendría a investigar los malos manejos que se dieran con los recursos públicos para cooperar con el Ministerio Público en la judicialización de los casos y, además, hacer propuestas que ayudaran en la transparencia.

El nombramiento de su Secretario llamó la atención porque al señor Oscar Dávila le precedía una reputación del fiscal aplicado y comprometido con la búsqueda de la verdad en el marco de la ley.

Como sus otras promesas, esa comisión terminó siendo una herramienta inútil, otra más y en lo que lleva de existencia ha seguido el patrón de la Contraloría General de Cuentas, es decir limitarse a casos pipiripao, de escasa relevancia, dejando sin tocar los verdaderos grandes trinquetes que ocurren día a día y que escalan hasta las más altas esferas.

Basta ver sus reportes para entender que se ha gastado dinero con el pago de salarios de quienes conforman esa Comisión que, para decirlo de manera elegante, es tan inútil como el Parlamento Centroamericano y sus frutos son tan pobres como los del foro regional.

Pero el colmo es que en pleno proceso electoral, tratando tontamente de darle culas al candidato oficial, el gobierno anuncia que la mentada Comisión prorroga sus funciones por cuatro años, pero sería conveniente que el señor Dávila demuestre que le ha presentado al Presidente para que se atiendan las causas estructurales de corrupción.

La Secretaría no puede acusar, debe ir al Ministerio Público (MP), pero, sí puede presentarle al Presidente alternativas y éste, con la iniciativa de ley que tiene puede presentar propuestas de reforma. Sabemos que Giammattei no lo hará, la duda es qué ha hecho Dávila al respecto.

Al prorrogar la Secretaría, el próximo Presidente ya tiene otro puesto para colocar a alguno de sus allegados que esté interesado en ganar sueldo sin tener que realizar mucho trabajo porque, de acuerdo a la decisión presidencial, esa comisión tendrá cuatro años más de vida.

Por supuesto que, como Giammattei, nadie va a nombrar como comisionado contra la corrupción a alguien independiente y que le interese su nombre porque eso sería hacerse el harakiri e implicaría arriesgar a la piña de colaboradores que llegarán con hambre y sed de pisto a la administración.

Ojalá el señor Dávila pueda mostrarle a la ciudadanía sus aportes y propuestas que presentó al Presidente porque la Secretaría como tal no ha hecho mucho y más cuando se sabe que hay una estructura “paralela” de Gobierno que ha hecho negocios como pocas veces o nunca antes en la historia.

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