En Guatemala no se ha previsto el envejecimiento del sector docente en la administración pública; esto es un tema que debe abordarse en un sentido de previsión, puesto que la ausencia de formación magisterial durante los últimos quince años repercute de manera directa en la población escolar, sobre todo en el nivel primario donde es sumamente importante la formación individual de los docentes.
La gerontocracia magisterial tiene sus grandes beneficios puesto que, la experiencia adquirida durante veinte o veinticinco años de dar clases, es extraordinaria en cuanto a conocer casi todos los vericuetos de la enseñanza; sin embargo, el aspecto negativo de ser docente antiguo tiene aristas de repetición de los conocimientos pedagógicos y sobre todo didácticos, puesto que, en el sistema educativo nacional no existe una institución o dependencia gubernamental que refresque o presente en forma anual o bianual los nuevos métodos, técnicas y doctrina educativa.
La necesidad de formar nuevos docentes con capacidades que cubran los aspectos doctrinarios y tecnológicos negativos que enfrenta el sistema educativo nacional cuya situación es más visible en áreas como matemática, comprensión de lectura y escritura, más la buena noticia de la formación magisterial por medio de las Escuelas Normales, es un aliciente para la población en general que se ha visto durante muchos años en la desidia y abandono del sector gubernamental en el proceso formativo escolar.
El relevo generacional en las aulas de las comunidades rurales e indígenas es urgente, y la especulación respecto a que la juventud ya no desea estudiar magisterio es una total mentira puesto que una vez haya centros docentes de formación magisterial muchos jóvenes se integrarán al estudio de esa carrera formativa profesional, siempre y cuando, también, el sector docente que las tenga a su cuidado posea la capacidad y formación para que estas instituciones sean exitosas.
En la actualidad, las regiones territoriales más afectadas por la falta de docentes con perfiles actualizados son las áreas rurales de población indígena en los niveles preescolar, primario y telesecundario donde se hace manifiesta la necesidad de contar con docentes especialistas en las áreas humanísticas y tecnológicas.
El envejecimiento del magisterio nacional no es solamente en el aspecto cronológico de las personas, es también por la disminución de la matrícula escolar debido al cansancio y agotamiento prematuro o longevo de los docentes; además que, no existió el interés ministerial de gobiernos anteriores para promover con seriedad la capacitación técnica del personal docente. No es sólo el reemplazo de los docentes que se jubilan, el reto es: la calidad en la formación inicial y diseño institucional de las nuevas escuelas normales.
Las autoridades ministeriales manifiestan que gran parte del magisterio nacional prolonga su permanencia como docente principalmente por razones económicas y laborales, lo anterior modifica las proyecciones de sustitución generacional pues no puede obligársele a una jubilación forzosa.
La disminución gradual de población escolar para iniciar estudios en todos los niveles educativos implica un enorme desafío para el Ministerio de Educación, consistente en formar más docentes y garantizar perfiles apropiados, fortalecer la distribución territorial con equidad y pertinencia cultural, así como el mejoramiento de la calidad docente y administrativa.







