
Las noches en Guatemala son cada vez más calientes y el fenómeno se ha extendido. Regiones tradicionalmente frescas, como el altiplano central y el occidente, registran aumentos sostenidos en las temperaturas, según el Instituto Nacional de Sismología, Vulcanología, Meteorología e Hidrología (Insivumeh).
Un análisis realizado por el Departamento de Investigación y Servicios Meteorológicos indica que el incremento de las temperaturas mínimas —las que prevalecen durante la madrugada y las primeras horas del día— se ha intensificado en cinco regiones del país:
- Valles de Oriente, que comprende territorios de Zacapa, Chiquimula, El Progreso, Jalapa, Jutiapa e Izabal.
- Altiplano Central, que abarca zonas de Chimaltenango, Sololá y Sacatepéquez.
- Occidente, en Quetzaltenango, San Marcos, Totonicapán y Huehuetenango, entre otros.
- Bocacosta, que incluye regiones de Escuintla, Retalhuleu, Suchitepéquez y Santa Rosa, por mencionar algunos.
- Franja Transversal del Norte, en Alta Verapaz y distintos territorios de Izabal, Quiché y Huehuetenango.

TEMPERATURAS AUMENTAN EN EL OCCIDENTE
Tal como se aprecia en el listado anterior, las regiones afectadas por el alza del calor no se limitan a las zonas tradicionalmente más cálidas. El Altiplano Central y sectores de Occidente, históricamente asociados a temperaturas más frescas, figuran entre las áreas donde el incremento de las temperaturas mínimas es más notorio.
Las proyecciones del Insivumeh apuntan a que esta tendencia —que se centró en 1.28 grados más desde 1980— continuará durante las próximas décadas, con aumentos que podrían superar los 1.5 grados Celsius en varias partes del país antes de mediados de siglo.
Aunque el calor extremo suele medirse por los récords alcanzados durante el día, los expertos advierten que el alza en las temperaturas nocturnas constituye uno de los indicadores más claros de que el clima de Guatemala está cambiando.

MÁS SEQUÍAS E INCENDIOS FORESTALES
Según el ente científico, los riesgos que podrían conllevar estas variaciones incluyen el incremento en la frecuencia, intensidad y severidad de fenómenos como las sequías, pues se prevén también «cambios en los regímenes de precipitación».
«Debido a posibles condiciones más secas y con poca humedad, se favorece el incremento en incendios forestales«, añadieron los expertos, y resaltaron que, «de igual manera, el aumento de temperaturas provocaría reducción de los caudales en ríos, y, por ende, menor recarga hídrica».
Sin embargo, no solo se ve afectado el aumento de temperaturas. «La variación en los regímenes de precipitación ocasionan que haya lluvias más intensas en menor tiempo, alterando la distribución, lo que ocasiona días más prolongados sin lluvia», alertó el Insivumeh.

CERCA DE 35 MIL HÉCTAREAS CONSUMIDAS
Estas condiciones ya empiezan a reflejarse en distintos indicadores ambientales. Uno de ellos es el aumento de zonas afectadas por incendios forestales.
En lo que va del año, el Sistema Integral de Información para la Gestión de Fuego registra un total de 34 mil 745 hectáreas con diversos daños debido a esos sucesos. De ellas, casi 10 mil corresponde a áreas protegidas, evidenciando el impacto de las altas temperaturas en este período.
Entretanto, el Ministerio de Agricultura, Ganadería y Alimentación (MAGA) ha emitido varios boletines, alertando a los productores sobre los efectos del incremento del calor. Solo esta semana, la institución emitió dos avisos debido a temperaturas que superaban los 35 grados en buena parte del territorio nacional.

Evitar sembrar en días de calor extremo, priorizar variedades de plantas tolerantes al estrés hídrico e instalar sistemas de almacenamiento de agua de lluvia para usar en períodos secos, fueron algunas de sus recomendaciones para los agricultores.







