
Cuando la X Legislatura tomó posesión, el 14 de enero de 2024, el partido Vamos se perfilaba como la principal fuerza política del Congreso, con 39 diputados, pero más de dos años después, el panorama es totalmente distinto.
El bloque configurado por el círculo cercano de Alejandro Giammattei y su pareja Miguel Martínez ha perdido a la mayoría de sus integrantes, mientras la Unidad Nacional de la Esperanza (UNE) y Cabal se han fortalecido con nuevas adhesiones. Además, surgió un nuevo grupo encabezado por el expresidente del Legislativo, Nery Ramos.
Para Fernando Bon, de la Alianza por un Congreso Eficiente, estos movimientos tienen más una lógica electoral que legislativa. “Lo que vemos es que realmente los partidos políticos se han convertido únicamente en vehículos”, opinó.
A menos de un año del inicio formal del proceso electoral de 2027, el Legislativo atraviesa una etapa de reacomodo acelerado. Las lealtades partidarias que surgieron de las urnas han cedido espacio a alianzas construidas alrededor de proyectos personales y cálculos electorales.
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Encabezado por Allan Rodríguez, Vamos entró como la bancada dominante. Con 39 diputados, superaba ampliamente a la UNE, que tenía 28 curules; Movimiento Semilla, con 23; y Cabal, con 18. Sin embargo, la fractura no tardó en llegar, y los números cambiaron por completo.
De acuerdo con un recuento realizado por La Hora, basado en participaciones partidarias y declaraciones públicas de los congresistas, al menos 23 miembros originales del bloque Vamos ya no están alineados con la estructura que los llevó al cargo. La mayoría se ha acercado a la UNE o a Cabal.

Incluso figuras que integraron el círculo más cercano de Giammattei y su pareja, Miguel Martínez, tomaron distancia del partido.
Uno de ellos es Héctor Aldana, quien fungió como abogado de ambos y en los comicios pasados exigió la apertura de cajas electorales, alegando un presunto fraude. El parlamentario se unió recientemente a la agrupación liderada por Sandra Torres.
Otros de sus compañeros también han buscado nuevos horizontes, dejando a Rodríguez únicamente con 15 de los diputados que originalmente llegaron con Vamos. Es decir, menos de la mitad de la bancada con la que inició la legislatura.
El único representante que se ha sumado a este grupo es Bequer Chocooj, quien fue electo con Cabal, pero siempre ha respondido a la línea de su exjefe —fue asesor de Allan Rodríguez en la anterior legislatura—.

UNE APROVECHA LA FUGA
La principal beneficiaria de la crisis de Vamos ha sido la UNE. La organización dirigida por Sandra Torres no solo mantuvo una bancada numerosa, sino que incorporó a varios diputados provenientes del partido que llevó a Giammattei a la presidencia.
Entre ellos destacan Sofía Hernández y su hijo, Erick Martínez Hernández, quienes representan al distrito de Huehuetenango, y Sergio Arana, de Escuintla, por mencionar algunos. En total, nueve legisladores electos por Vamos han oficializado su incorporación al grupo de Torres, el cual es liderado por Inés Castillo en el parlamento.

Pero ellos no han sido los únicos. La UNE también ha sumado a disidentes de otras bancadas, incluidas Cabal, Valor y Bien. Julio Portillo, de Zacapa; Carlos Lopéz Girón y Carlos López Maldonado —padre e hijo—, de Quiché, y César Dávila, de Guatemala, son otros que se le han aliado.
Ahora, este grupo es el más numeroso, con al menos 37 integrantes.

CABAL SE FORTALECE
Cabal siguió una estrategia similar. A su cúpula original se agregaron Carolina Orellana, César Rodas, Herman Echeverría, Juan Ramón Rivas y Thelma Ramírez, provenientes de Vamos. También están Nery Mazariegos, que salió de Viva; Randy Coc, de Victoria; y Esduín Javier, más conocido como Tres Kiebres, electo por Cambio.
A excepción del resto —que se prevé busquen la reelección como congresistas—, Tres Kiebres ya no estaría interesado en volver al Palacio Legislativo, sino que, según sus propias declaraciones, «pensaría en una candidatura para alcalde». De esa cuenta, su respaldo a la bancada liderada por Luis Aguirre solo sería útil durante el actual período.
Hasta el momento, entre diputados que se mantienen y los que se han sumado, Cabal cuenta con 21 integrantes. Varios de ellos aún aparecen como miembros de los bloques por las que fueron electos, pero, en la práctica, están alineados con Aguirre.
Ahora bien, el fortalecimiento de la UNE y Cabal no ha impedido la salida de algunos de sus propios representantes, quienes han optado por vincularse a otros proyectos políticos.

EL ASCENSO DE NERY RAMOS
Mientras los partidos tradicionales absorben diputados provenientes de otras agrupaciones, un tercer polo empieza a tomar forma en torno a Nery Ramos, actual primer vicepresidente del Congreso.
A su alrededor se han agrupado legisladores que fueron expulsados de sus partidos o que decidieron desmarcarse de las organizaciones que los llevaron a ese organismo.
Aunque ya se veía venir —por su cercanía y constantes giras con el expresidente Alfonso Portillo— Ramos confirmó a finales de marzo que está construyendo y lidera «un nuevo proyecto político a nivel nacional».
No mencionó cuáles son sus aspiraciones ni oficializó el nombre que tendría el grupo, pero aseguró estar respaldado por varios de sus colegas.
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Evelyn Morataya y Gustavo Cruz, electos por Viva; Karina Paz, de VOS; Nery Rodas y Jairo Orellana, que llegaron con Cabal; así como Karla Arreaga y Darwin Lucas, provenientes de la UNE, forman parte del bloque que han conformado en el parlamento.
A ellos podrían sumarse otros legisladores que aún permanecen formalmente en sus bancadas, pero que «están en conversaciones» para unirse a esta facción, como Julio Pedro Gómez y Vasny Maldonado, de la UNE, y César Amézquita, de Viva.

EL NUEVO TRANSFUGUISMO
Para el analista Fernando Bon, este fenómeno confirma la pérdida de relevancia de las estructuras partidarias tradicionales. “Hoy votar por un partido ya no responde necesariamente a una serie de ideas o a una ideología”, afirmó.
El entrevistado también hizo ver que los movimientos que se están dando en el Congreso constituyen una nueva versión del transfuguismo político que se prohibió mediante las reformas electorales aplicadas en 2016.
“Le encontraron la vuelta a aquella reforma que prohibía el transfuguismo. Hoy vemos diputados que pertenecen a un bloque, pero afuera del Legislativo ya trabajan con otro partido y hacen campaña con otra organización”, agregó.

CADA VEZ MÁS CAMBIOS
Tales declaraciones concuerdan con publicaciones de los partidos en las redes sociales, en las cuales anuncian la adhesión de diputados que originalmente fueron electos por otras agrupaciones. Y eso no solo incluye a la UNE y Cabal, sino también a organizaciones que en esta legislatura tienen poca representación en el Congreso.
Por ejemplo Viva ha recibido a Rudy Pereira, que entró con Nosotros, así como a Joel Martínez y Christian Martínez —padre e hijo—, que se desmarcaron de Vamos. Entretanto, Valor está en conversaciones con Fidencio Lima, de Viva, y Mynor de la Rosa, de Vamos, quienes podrían unirse a sus filas.
Otros parlamentarios que ya oficializaron su cambio de bando son:
- Alexandra Ajcip, de Comunidad Elefante a Bien
- José Carlo Solano, de Vamos a Bien
- Vivian Preciado, tras ser separada de Nosotros se unió a Victoria
- Boris España, de Vamos a Valor
- Adim Maldonado, expulsado de la UNE se alió a Unionistas
- Napoleón Rojas, de Vamos a Unionistas
- Ricardo Martínez, de Vamos a Unionistas
- Ivanna Luján, del oficialismo a Todos
Según el experto, la diferencia respecto a legislaturas anteriores es que ahora los parlamentarios mantienen formalmente su pertenencia a las bancadas porque eso les permite conservar cuotas de poder y capacidad de negociación, mientras aportan su voto a grupos con los que buscarían competir por una reelección.
“No les conviene salirse de su bloque porque es más fácil negociar en grupo que negociar individualmente. Entonces esto es el nuevo transfuguismo: no vemos cambios oficiales dentro del Congreso, pero sí los vemos afuera”, señaló.
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UN CONGRESO QUE YA PIENSA EN 2027
Pese a la magnitud de los movimientos políticos, Bon considera que estos cambios tienen un impacto limitado en la dinámica legislativa.
“Estoy convencido de que estos cambios son eminentemente electorales y ya no tienen un impacto tan fuerte dentro de la dinámica del Congreso, pues esta se encuentra definida por alianzas, según la conveniencia de los temas que se buscan aprobar”, comentó.
Para el analista, buena parte de la actividad política en ese organismo ya gira alrededor de las próximas elecciones. A su criterio, “desde hace más de un año hemos visto que el enfoque de muchos diputados está puesto en la búsqueda de una reelección” y no en la creación de leyes de trascendencia.
Cuando falta menos de un año para el inicio formal del próximo proceso electoral, la correlación de fuerzas que surgió de las urnas en 2023 es cada vez menos reconocible. Mientras Vamos se desmorona, la UNE y Cabal amplían su influencia y el grupo impulsado por Nery Ramos busca consolidarse como un nuevo actor de cara a la contienda de 2027.
La Hora buscó comunicación con el diputado Allan Rodríguez para conocer su postura sobre la pérdida de influencia de su partido en el Legislativo, pero no respondió a las llamadas y mensajes.







