Hay canciones de esas con identidad absoluta, que pueden empezar tranquilas y terminar en un estallido; como el viento que mece los árboles y anuncia la lluvia, el olor a tierra mojada o un torrente cargado de ritmo, brillo, relámpagos y temblorosa emoción entre instrumentos y voz.
Quizás así nació, sin saberlo, esto que llamo Dr Water Sessions: un experimento para llegar con canciones, con letras y con mi voz a las personas que me quieran escuchar en redes. Un experimento hídrico, líquido, porque cada canción publicada tiene relación absoluta con el agua, de manera directa o mediante el ciclo del agua y sus múltiples movimientos y astros: la lluvia, la tormenta, el sol, la luna, el río, el lago, el mar, el océano, los vientos, las mareas, las montañas y sus nieblas.
En octubre 2023 recibí en mi DM de Twitter una canción que me cautivó, me hipnotizó y me hizo suyo. En ese momento yo podía ser como un pez vela atravesando la velocidad del mar sin percatarme siquiera del agua que lo rodea. Pero de pronto aparecieron el anzuelo, la red, la impresionante carnada de la todopoderosa Don’t Drink the Water, de Dave Matthews Band.
Aquella canción sonaba a colonización y revolución desangrándose por la garganta; a lucha entre pueblos, al clamor por justicia y a la grandeza del oprimido poniéndole rostro al poder. Y entonces comprendí algo: el agua no aparece en la música solo como paisaje. Muchas veces aparece como lenguaje humano profundo.
Ya había escrito circa 2018 un artículo donde mencionaba canciones relacionadas con el agua dentro de diversas artes que convergen con lo hídrico: pintura, poesía, cine. Pero fue hasta 2024 que empecé a acrecentar mi playlist de canciones favoritas y a escucharlas con otra atención. Descubrí cómo, entre la riqueza de estilos y artistas, existen letras que hablan mediante metáforas del agua sobre los temas más humanos: el amor, el desamor, la revolución, la paz, la nostalgia, la alegría, la tristeza, las lágrimas, la fuerza, la memoria de niñez, los pensamientos más profundos, los sueños, las pérdidas, el temor, la esperanza… la vida.
Porque las lluvias torrenciales pueden hacer estragos en nuestras obras, igual que hacen estragos en nuestras vidas. Y algunas de esas turbulencias, inevitables en la adultez, terminan obligándonos a buscar nuevas formas de sostenernos; a veces con el canto. Comprendí entonces que no es posible solo refugiarse en los buenos tiempos; también hay que ser parte activa para protegerse, recuperarse y volver a sentir.
Quizás por eso terminé creando dos proyectos distintos, pero profundamente conectados: el Dr Water Podcast y estas Dr Water Sessions.
En marzo de 2025 me debatía entre lanzar el podcast o lanzarme primero al agua con las sesiones musicales. Me decidí inicialmente por el podcast, que hoy ya suma nueve episodios, y fui a presentarlo a la 98ª Conferencia del Agua de Arizona, en Phoenix, y posteriormente a la WEFTEC, en Chicago. Allí descubrí algo hermoso: muchos colegas profesionales del agua en Estados Unidos viven su vocación con tal intensidad que quienes tienen vena artística forman bandas, se reúnen durante estos eventos y convierten congresos técnicos en verdaderas Musical Sessions para cantar entre amigos, ingenieros, operadores, científicos y soñadores del agua.
Tampoco voy a negar una parte de la influencia que nació allí.
Pero la más lejana viene desde antes. Desde 1975, cuando yo todavía flotaba en el líquido amniótico de mi madre. Mi padre ensayaba ya con su Trío Los Plumas, cantaba boleros y también las misas de todos los domingos. Y yo, desde dentro, escuchándolo a él y a mi madre. La música, el canto y la emoción viven en mí desde entonces.
Y llegó finalmente abril de 2026. Armado solamente con mi celular y una pista de karaoke, inicié esta aventura. Poco a poco migré hacia mi pequeño estudio/oficina de reuniones virtuales, donde tengo un micrófono profesional y algo de tratamiento acústico, pero esto empezó así: simple, imperfecto, humano.
Dr Water Sessions #1 inició con Have You Ever Seen the Rain?, de Creedence Clearwater Revival. La #2 fue Lago en el Cielo, de Gustavo Cerati: “apago tu fuego, enciende mi agua”. Y la #3, publicada hace apenas unos días, fue Africa, de Toto: “I bless the rains down in Africa”.
Y ya coseché justamente las reacciones que buscaba: simpatía, complicidad, humor, preocupación, humanidad.
“No sé si debas publicarlo… solo si le pones bloopers o algo así”.
“La idea de vincular canciones con el agua me parece muy buena, pero lo haría distinto en LinkedIn”.
“Se ve que disfrutas tu trabajo 🙂”.
“Aplausos. Buena rola”.
“Vamos a karaoke”.
“Esa es la idea: VIVIR”.
“Frank Sinatra se quedó chiquito”.
“Me llegas por hacerlo sin miedo”.
Y mi favorita, escrita por mi gran amigo y escritor Raulito de la Hora:
“Púchica, mano, sos una catarata de buenas emociones que riegan la tierra”.
Y sí. Quizás justamente de eso se trata Dr Water Sessions: de despertar, abrir contacto humano, tocar alguna emoción o pensamiento y generar consciencia de que el agua está en todo.
Hasta en la música que nos salva, nos acompaña y nos emociona… a veces sin que siquiera nos demos cuenta.
(El Doctor del Agua. Marco Morales.)







