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Seguimos con dos corruptos:  el juez Fredy Orellana se niega a dejar el caso -Serrano Elías- y rechaza dos recusaciones en su contra. Y porque a pesar de las solicitudes de recusación y rechazo contra la decisión de anular las órdenes de captura contra el expresidente de la República, Jorge Serrano Elías y el exministro de Gobernación, Francisco Perdomo, el juez Fredy Orellana se niega a dejar de conocer el caso. Según informó el Ministerio Público (MP), desde enero pasado, la Fiscalía de Delitos Administrativos presentó una recusación contra el juzgador y recientemente se conocieron los detalles por los cuales se cuestiona la imparcialidad de Orellana.

No obstante, el ente investigador indicó que Orellana rechazó de forma in limine, es decir sin dar trámite, la recusación en su contra, por lo que evitó elevar a la Sala de Apelaciones la recusación para que los magistrados analizaran si debía o no seguir conociendo el caso. Y ahora avalado por la Sala, una recusación en su contra, el MP presentó apelación, la cual fue elevada a la Sala Tercera de Apelaciones, conformada por los magistrados Alejandro Prado, Ingrid García y Mario Federico Hernández. Es de recalcar, que la carpeta judicial del caso Serrano Elías, fue dada a Orellana por órdenes de la misma sala presidida por Prado. 

Ante esta situación, el MP explica que presentaron un recurso de actividad procesal defectuosa, pero también fue rechazado por Orellana. El ente investigador señala que aún analiza la posibilidad de colocar un amparo contra estas acciones. Mientras tanto, la anulación de las órdenes de captura contra Serrano Elías y Perdomo continúan vigentes, pues a la fecha, no se ha resuelto un amparo solicitado por el MP contra la decisión de Orellana, luego de rechazar un recurso de reposición donde evitó que la fiscalía se pronunciara contra su decisión.

Y Serrano Elías es un corrupto, un tipo deshonesto, un ladrón, un tipo nefasto y es parte de los cínicos que han incursionado con nuestra política, que son personas desvergonzadas que actúan en desacuerdo con sus principios para cometer actos inmorales. Y en la vida de los pueblos nos ha revelado en su conducción mucho del cinismo de sus dirigentes. Los líderes que han llegado a la máxima conducción nacional y para ello no les ha importado usar de su carisma y retórica, para engañar a cientos de miles que algún día creyeron en sus virtudes y dotes y en su anunciada honestidad, haciendo suyas sus aspiraciones, sus sueños y sus esperanzas; haciendo propios los ideales de ese dirigente criollo, muy típico de los tinglados políticos latinoamericanos. El que se decía ser la voz de los que no la tienen. El que se proclamaba el paladín de la justicia, de la decencia, de la honradez y de la honestidad.  Pero estos conductores nacionales, olvidan e ignoran prontamente sus promesas y cuando trepan a las posiciones del poder se vuelven más amantes de la vanidad, de la prepotencia y del lujo. Desprecian las leyes e ignoran el valor de las instituciones democráticas, que representan como muchas veces hemos afirmado, la conquista más valiosa de la vida del hombre en sociedad. Se burlan de la ley y utilizando a los serviles y aduladores retuercen la legislación y atropellan el valor de la justicia, creyéndose poseedores de la verdad absoluta. Toda crítica en su contra o de su equipo es inaceptable, no la toleran. La crítica se vuelve sedición y los críticos se tornan en unos desestabilizadores de la democracia.

Porque aquí están los prepotentes. En esta Guatemala, desde 1986 y para general desgracia hemos tenido en las esferas de gobierno. Y en la conducción nacional, están los cínicos, los fariseos y los prepotentes. Hubo sus huestes cuando treparon a las alturas del poder se volvieron más amantes de la vanidad, del lujo y del despilfarro. Su avidez de riqueza fue tal que la corrupción incursionó en todos los ámbitos. La deshonestidad, desmedida y el derroche estuvieron a la orden del día para ellos y su servil fanaticada. Serrano fue el mayor ejemplo de fariseísmo. Serrano fue despreciable por su fingido compromiso y su falso puritanismo, ya que en su actitud y forma de vida desdijo totalmente de su práctica moralizadora y de su pretendida posición de sensor de conductas humanas. A tipos como Serrano, Juan el Bautista les llamó raza de víboras. Serrano fue un hipócrita, embustero, calculador y blasfemo. Era de los que tiran la piedra y esconden la mano. Esa fue la actitud de vida típica de Jorge Serrano, con un desfigurado cristianismo, su soberbia, sus mentiras, sus desmanes y sus desplantes propios de un tirano. Pero Serrano no se quedó solo, tuvo un alero: su hipócrita vicepresidente Espina Salguero, quien en el exilio no sabía si eran más que sus lágrimas o las gotas de la regadera. Qué embuste más grande, que hipocresía, que falsedad de este otro que pretendió imponerse la banda presidencial apadrinado por un General que hasta el nombre del honor ignora.

Con la actitud de toda esa corte de serviles y aduladores, de lambiscones y lacayos que jamás un Presidente ha podido quitarse de su lado. que mi canto llegue”. Guatemala está ya cansada de cínicos, fariseos, incoloros y prepotentes. Guatemala está hastiada de la
corrupción. Guatemala está urgida de seriedad y de compromiso. Guatemala necesita
que hombres responsables y que presten oídos al consejo y a la directriz, encaminar el rumbo de la nave por senderos de justicia, libertad, seguridad, desarrollo, y honestidad. (CONTINUARÁ)

 

Flaminio Bonilla

Abogado, escritor, comentarista, analista de prensa, columnista en “Siglo XXI” de 1991 y luego en La Hora del año 1991 a la fecha con mi columna “sin esconder la mano”. En la política nacional fue miembro del Partido Democracia Cristiana Guatemalteca, su Vicepresidente del Consejo Político Nacional y Director Nacional de la “Organización Profesional Demócrata Cristiana”. Soy un hombre de izquierda y soy socialdemócrata. Fui Registrador General de la Propiedad del 1982 al 1986; Registrador Mercantil General de la República del 1986 al 1990 y luego 15 años Representante Judicial y Consultor Jurídico del Registro Mercantil. Ha sido profesor universitario en la Facultad de Derecho de la USAC y en la Facultad de Derecho de la Universidad Rafael Landívar. Especialista en Derecho Mercantil Corporativo y Constitucional. Soy graduado en Guerra Política del Colegio Fu Hsing Kang de Taipéi, Taiwán.

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