Rolando Alfaro A.

«En Guatemala, todos sus habitantes son
iguales en dignidad y derechos»
(Primer párrafo del Artículo 4 de la
Constitución Política de Guatemala).

Con verdadera emoción hemos observado cómo la población guatemalteca con un nuevo despertar ha retomado el papel de ciudadano que desde hace dos décadas había dejado en el rincón del olvido.

Desde esta columna durante varias décadas hemos cooperado tratando de hacerles ver a mis estimados lectores, el peligro que sobre todos acecha con la falta de interés por mejorar su entorno.

Sin embargo, no fue sino hasta este año que muchos despertaron de ese sueño hipnotizador que no les permitía ver más allá de su propia conciencia. Y ello, como es del conocimiento de todos los habitantes del territorio nacional, no es más que el engaño en que algunas personas inescrupulosas mantuvieron hacia muchos que por su pobreza y analfabetismo no les era posible adivinar que estaban siendo utilizados con falsas promesas.

Nos vienen a la mente aquellas historias que dieron lugar a que la población francesa reaccionara ante los engaños en que se les mantenía al borde de la completa destrucción. El resto ya lo conocerán quienes me han seguido en esta columna ambiental.

En ese sentido es, por lo tanto, la lucha plena por la verdadera «Democracia», el poder del pueblo y por el pueblo.

En consecuencia, las presentes generaciones han aprendido que nuestro sistema jurídico propugna por el derecho pleno de la petición, pero obviamente, de la que se encuentra enmarcada en la soberanía nacional y el respeto a los demás, sin violencia, sin adulteraciones, sin egoísmos, sin ambiciones malsanas.

Entonces, como señalara el insigne historiador Ramiro Ordóñez Jonama, empezaremos a vivir en Democracia, en el gobierno de todos y para todos, respetándose los Derechos Humanos, la plena libertad de pensamiento y participación ciudadana, mejoramiento de la salud, del ambiente y de la tan necesaria educación integral de todos y cada uno de los connacionales.

De todo lo escrito, al llevarse a cabo sinceramente, estaremos en la era moderna de un real y puro sistema democrático.

Sinceras felicitaciones a los guatemaltecos éticamente responsables y puros de corazón y de todos aquellos que han luchado por la verdadera libertad. Loor al glorioso pueblo que con su lucha civilizada, nos está demostrando que la República de Guatemala se merece el motivo para la que fuera creada.

Que perdure para siempre entre nosotros la libertad, igualdad y fraternidad.
FELIZ DÍA DE LA INDEPENDENCIA PATRIA.

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