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Alfonso Mata
alfmata@hotmail.com

Sabemos y entendemos que todos los esfuerzos mundiales y nacionales en estos momentos, están puestos en la epidemia del COVID-19. Ello basta para comprender mejor la justificación, usos y propósitos de varios métodos y técnicas de lo que se está haciendo. Comprensión, toma de decisiones y evaluación en medicina, estamos claros que se está desarrollando dentro de un contexto doble: evitar que hayan enfermos, complicaciones y muertes por COVID-19.

Pero las otras enfermedades continúan, progresan y siguen apareciendo. Si no se les atiende, tarde o temprano producen muertes por falta de acceso, cuido.
Los muertos, muertos están. Pero muchos de los sobrevivientes están quedando lesionados: pulmones, hígados, riñones, antes normales (sabemos cuántos) salen ya dañados y necesitados de atenciones futuras.

Entonces me hago la pregunta: ¿cuántas muertes están ocurriendo actualmente debido a falta de acceso adecuado a servicios médicos? ¿cuántos casos se agravan y progresan? ¿cuánto cabe esperar de muertes indirectas debido al trastorno que sufrieron los servicios y cuánta carga de morbilidad y mortalidad futura debemos esperar no solo por falta de atención actual, sino por el desgaste y desfinanciamiento de los sistemas y limitaciones futuras?. Este tipo de datos no los tenemos ni se están procesando y bien vale empezar a pensar que es la siguiente crisis que se avecina mundial y nacional.

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