Pedro Pablo Marroquín Pérez
pmarroquin@lahora.com.gt
@ppmp82
Cada día son más las personas que se ven en los semáforos haciendo malabarismos con mucha habilidad. Hay desde niños (que de tener oportunidades en condiciones “normales” deberían estar estudiando) hasta adultos y algunos de la tercera edad, y todos muestran muchas destrezas para el oficio con el que esperan agenciarse de algún dinero.
Desconozco quién les enseña, quiénes los perfeccionan, qué hacen con sus ingresos, dónde duermen y quiénes les dan los insumos (ojalá no sea parte de una red de explotación), pero independientemente de las respuestas, yo creo que ese es el tipo de talento que deberíamos tener la capacidad de exponenciar porque alrededor de ellos se puede generar un círculo virtuoso.
Es lastimoso tener instituciones tan debilitadas porque no ejercen con liderazgo su función y eso pasa con el Ministerio de Cultura, pues considero que sería el llamado para iniciar un esfuerzo integral por medio del cual se le pueda tratar de dar una oportunidad a tanta gente que ha demostrado que quieren un futuro diferente.
Si lográramos que ellos formen una cooperativa, entendiendo esta como una asociación autónoma de personas unidas voluntariamente para formar una organización democrática, cuya administración debe llevarse a cabo en la forma en que acuerden los socios (Wikipedia para que no haya pierde), en la que estando las reglas claras, permita acoger a todos aquellos que se dedican al oficio y que de esa manera puedan obtener colectivamente mejores cosas.
Por ejemplo, el mismo Estado y/o las Corporaciones Municipales pueden iniciar las ferias o circos de malabaristas chapines, personas particulares y/o empresas pueden contratar sus servicios para que hagan presentaciones, se pueden conseguir patrocinios, recursos para que los niños estudien en el día y se practiquen en la noche y generar un sistema de ayuda temporal para los padres o menores sujetos a reglas y metas que se deban cumplir para seguir obteniendo el beneficio.
Estas personas tienen talentos que les deben servir para cambiar la vida, para ser parte de una realidad diferente y creo que esas son algunas de las iniciativas que como sociedad debemos apoyar si tanto reclamamos que la gente se esfuerce por labrarse un futuro alejado de vicios. Insisto, no sé quién podrá estar detrás, pero si hubiera algo turbio con más razón debemos actuar para que su talento quede libre de vicios.
Uno de los shows más famosos de Estados Unidos proviene de una compañía canadiense de entretenimiento llamada Cirque du Soleil, la cual fue creada por dos exartistas callejeros en 1984 y han creado un imperio que ha trascendido fronteras y que seguramente, si nuestros artistas callejeros lograran armar una forma de proyectarse al país y al mundo, más de alguno tendría la oportunidad de mostrar sus talentos ante un gigante de la entretención como el que acabo de mencionar.
Siempre he dicho que el cambio es un tema económico y este es un claro ejemplo, porque del cambio de vida que tendrían muchos ante una iniciativa de esta naturaleza y lo que económicamente se movería alrededor sería clave, aunque lo más importante sería darle una verdadera oportunidad a mucha gente que tiene talentos y que está mostrado a diario su deseo por ponerlos en práctica y hacerse una vida digna con ellos.
Lo malo es que tenemos un Ministerio de Cultura liderado por gente cuyo motor es el negocio, mientras la gente, sí, esa gente que con un empujón y un tantito de ayuda puede coadyuvar a un futuro diferente para el país, no está en su radar, realidad que hay que cambiar para que el Ministerio lidere un esfuerzo que tiene que ser de todos.







