Carlos Soto Pineda

La globalización, los capos del nuevo orden mundial tras ensayos de prueba-error que ocasionaron millones de víctimas, en su mayoría personas inocentes, “bajas civiles” no combatientes, producto de conflictos de baja o alta intensidad “dedujeron” que la dominación de los pueblos ya no debe ni puede ser -en la medida de lo posible- por medio de guerras declaradas o no, que resulten en al menos la condena “moral” de otros países, por los asesinatos, destrucción, costo humanitario y dilapidación de recursos derivados de las mismas.

Ahora están seguros de que la invasión, la penetración debe ser por medio de la supuesta “renovación” de la “prensa” apostando a la inserción acelerada y masiva de la misma a las NTIC´s (nuevas tecnologías de la información y comunicación) -verbigracia las redes sociales y aplicaciones informáticas para uso en los dispositivos inteligentes (Smart phone), por el financiamiento y subvención de medios alternativos, no tradicionales de difusión de información y “creación” de opinión.

He aquí el DEBATE… Es innegable la importancia y utilidad de los periódicos, pero la discusión debe girar alrededor del valor moral, de la coherencia, y veracidad de los mismos de cara a los nuevos retos económicos y sociopolíticos de la actualidad.

Hace casi ciento noventa años (190), Jean-Baptiste Henri Lacordaire -redactor del periódico L´Avenir y editorialista de L´Ére Nouvelle – acotó: “Un periódico me parece un asunto inicuo… Las opiniones matan la verdad… los periódicos son nefastos para los talentos”. Acotación que pareciera ser exacta y “caer como anillo al dedo” a la mayoría de publicaciones escritas de reciente aparición y distribución masiva “gratuita” y digital.

En esta época que pareciera de desánimo y decaimiento de la prensa tradicional no mercantilista, regocijémonos leyendo a Honoré de Balzac y recreemos en nuestra mente la puesta en escena de la comedía en cinco actos, en prosa de Emile Augier, Les effrontés (“El descarado”) del año 1861, que representa a un especulador financiero (obviamente corrupto) de nombre Vernouillet, quien a consecuencia de un escándalo en la bolsa de valores (una estafa) cae en “desgracia” y “desacreditado”, pero logra comprar un periódico y al instante obtiene crédito, aduladores, ganar la confianza de la sociedad y “amigos”.

Por eso es de reconocer el lema del Decano de La prensa independiente, Diario La Hora “Tribuna no Mostrador” de Clemente Marroquín Rojas, pues en estos tiempos de la “prensa new age” (de la nueva era), qué falta hace entenderlo y leer las sátiras del Periodista, escritor de novelas, obras teatrales, cuentos y crítico de arte Octave Mirbeau -para denunciar los vicios de este tipo de autodenominado “nuevo periodismo” o “periodismo digital”- quien dijo: “Literatura achicada” a las medidas comerciales del mostrador, arte rebajado hasta lo más bajo (sic), aspiraciones generosas ahogadas, incredulidades ostentadas, reclamos triunfales PAGADOS en dinero o en apretones de manos, rebasando la verdad y haciendo callar la franqueza”.

“Lucrativo” y vil el “negocio de la FAFA”…

Artículo anteriorLas redes sociales y el insulto anónimo
Artículo siguienteRadiografía y pronóstico de un paciente terminal que sufre de cáncer electoral