Roberto Arias

“Posterior a la tormenta, déjenme primero darle las gracias a Dios Todopoderoso”, exclamó Ricardo Rosselló, Gobernador de Puerto Rico, quien supervisó personalmente la labor de prevención ante el temor de lo que podría ser la peor calamidad sufrida por Puerto Rico en casi un siglo. Irma, es el huracán de categoría 5, que no se había sentido uno similar en unos cien años, parecido al que azotó y destrozó a Belice hace cerca de esa misma cantidad de años.

Pero Irma es solamente uno de los tres huracanes que en el momento de escribir esta nota -jueves 07/09/´17- hacen hervir al Mar Caribe y destruyen varias islas que se encuentran en su derrotero. Katia, el segundo, avanza en el Golfo de México y amenaza seriamente con tocar tierra en el país azteca, convertido en un ciclón mucho mayor, es decir, con mucha mayor fuerza y mayor capacidad de destrucción.

José, ya de categoría 3, es el tercer huracán que deambula por el Océano Atlántico y que, según el boletín más reciente del Centro Nacional de Huracanes (NHC) de EE. UU., amenaza a las islas caribeñas del norte de las Antillas Menores con el potencial de convertirse el viernes -ayer- en un ciclón de categoría mayor.

Ya en la pasada década se dio este inusual fenómeno climático explicó Dan Dixon, meteorólogo del NHC. No es la primera vez que se forman tres huracanes de forma simultánea en el Atlántico. Sin embargo, uno de categoría 5, como Irma, no se daba en muchísimo tiempo.

Irma destrozó varias de las Antillas Menores en el extremo noreste del Caribe y dejó sin electricidad casi el 70 por ciento de los abonados en Puerto Rico, país que la fuerza huracanada apenas lo rozó y lo que recibió fue mayormente vientos y lluvia de tormenta tropical asociados al fenómeno atmosférico.

Con vientos sostenidos de más de 285 kilómetros por hora, Irma entró en la zona del Caribe el martes por la noche y despedazó el 90 por ciento de los edificios de Barbuda, a la vez que dañó severamente el 50 por ciento de las casas, además de dejar la isla sin comunicación telefónica.

La óptica de la calamidad fue igual en San Bartolomé, San Martín, Anguila, las Islas Vírgenes Británicas y las Islas Vírgenes estadounidenses. En estas últimas, los daños a su sistema de servicios médicos fue de tal naturaleza que decenas de pacientes serán trasladados a Puerto Rico para recibir atención tan pronto pudieran ser transportados por la guardia costera.

Guatemala está bastante a salvo de recibir el coletazo de uno de los huracanes, aunque en épocas recientes tuvimos el Fifí en 1974; Gilberto en 1988; Mitch en 1998; Stan y Katrina en 2005; Ágata en 2010 y otras tormentas que han lesionado a nuestro país. Sin embargo, a pesar de que hubo muertos y muchas pérdidas, jamás pueden ser comparadas con las devastaciones que las mismas tormentas han causado en las islas del Caribe, México y los EE. UU.

Guatemala tiene la bendición de estar acurrucadita hasta atrás en la cuenca caribeña, aunque nos ha tocado duro, mayormente por la pobreza que ha azotado sostenidamente a Guatemala durante todos estos años.

Artículo anteriorYa descubrieron la milagrosa medicina contra el cáncer
Artículo siguiente“Del amor total a la Patria” del maestro don León Aguilera