Juan Francisco Reyes López
jfrlguate@yahoo.com
Que se produzcan cambios de ministros, secretarios o viceministros en el Organismo Ejecutivo, no debe interpretarse de forma negativa o positiva, por cuanto debe recordarse que estos funcionarios no nombrados a criterio del presidente y vicepresidente de la República.
Si un ministro no funciona, no produce, se equivoca en su gestión, se quema y, por consiguiente, debe ser sustituido.
El presidente y vicepresidente deben ser quienes evalúen, quienes juzguen a todos y cada uno de esos funcionarios de forma permanente y continua.
La salida del anterior Ministro de Economía, si se analiza su gestión, es procedente por cuanto su capacidad de actuar en la canasta básica alimenticia, en sus precios, ha sido negativa para el pueblo de Guatemala.
Si se pregunta cuáles han sido sus éxitos, tendría que utilizarse un microscopio y así talvez encontrar algo que haya efectuado adecuadamente; vino representando a un sector y regresa a las arcas y cobijas de ese sector. Por consiguiente, en lo personal se benefició del honor y del prestigio de ser ministro y tranquilamente vuelve a su casa.
Al nuevo Ministro debe de otorgársele el beneficio de la duda y si se le quiere dar algún consejo este es que sirva al pueblo, lo cual implicará preocuparse por el costo de vida. La mayoría de la población es la que necesita su buena gestión, los grandes empresarios se cuidan solos y, si bien merecen el apoyo y el respeto, no deben ser la primera prioridad por cuanto, el bien común es la prioridad de la gestión pública.
En todo gobierno de la época democrática de Guatemala ha habido sustitución de ministros, viceministros y secretarios, ello en la mayoría de los casos ha estimulado al resto de los miembros del gabinete a reconocer que están ahí para servir y no para servirse y que, como es humano, al ver el cambio o destitución de uno de sus colegas, ponen sus barbas en remojo y mejoran y aceleran en sus respectivas áreas parte de su trabajo.
En el gobierno en que tuve el honor de ser parte como vicepresidente, perdimos por su deceso a Juan Francisco Alfaro que históricamente ha sido el mejor Ministro de Trabajo que yo recuerde, su preparación como dirigente sindical, como abogado y notario, ayudó a que el gobierno norteamericano comprendiera que parte de los señalamientos de incumplimiento o errores en el área laboral eran una herencia y no una actuación específica de nuestro gobierno.
Aun así llegó el momento en que fuimos sancionados, situación que fue aprovechada por algunos, hoy miembros del grupo Semilla, para lograr que improcedentemente se reemplazara al Ministro de Relaciones Exteriores, Gabriel Orellana, atribuyéndole responsabilidades que no correspondían, logrando sus acusadores que se nombrara a Edgar Gutiérrez, quien no es abogado internacionalista y solo llegó a derrochar millones de dólares de nuestros impuestos en la contratación de grupos de lobistas integrados por amigos que él tiene en el área de derechos humanos.
En todo caso, debemos respetar y aceptar los cambios en el gabinete que el presidente Jimmy Morales estime convenientes.
¡Guatemala es primero!







