Javier Monterroso
Fuimos convocados a una reunión por Edelberto Torres Rivas y Juan Alberto Fuentes Knigth, a la cita acudimos un grupo de guatemaltecos y guatemaltecas de diversas profesiones, estratos sociales, grupos étnicos, e ideologías, había poco en común entre nosotros y aunque encontré a varios amigos con la mayoría no nos conocíamos personalmente hasta ese momento.
Sin embargo, conforme se desarrollaba la reunión nos dimos cuenta que a pesar de nuestras diferencias compartíamos visiones comunes: al realizar un análisis de la situación actual de Guatemala todos coincidíamos en que vamos por la ruta del estado fallido, que las instituciones del Estado no se encuentran al servicio de las grandes mayorías sino de grupos minoritarios que gozan de enormes privilegios, que a pesar de algunos avances innegables a partir de la firma de la paz se continúan con índices de desarrollo similares a los de países africanos.
Pero lo más importante es que a pesar de esta situación no perdíamos la esperanza de un futuro mejor para Guatemala, que todos y todas sentíamos la necesidad de hacer algo por cambiar la situación de nuestro país, sin tener muy claro el que o el cómo, hay quienes creemos que la opción es participar en partidos políticos, pero hay quienes tienen y con razones muy fundamentadas total escepticismo en la política partidista, a pesar de nuestras diferencias consideramos que si unimos esfuerzos podemos aportar nuestro granito de arena para que el país avance en la senda correcta.
Así nace El Grupo Semilla, como un conjunto de guatemaltecos y guatemaltecas con deseos de aportar para el debate, aportar en ideas en propuestas, que se sepa que hay otras opciones, otras formas de hacer las cosas en políticas públicas, en beneficio de las mayorías, una voz más entre las que piden una democracia más participativa, una república más incluyente, un nuevo Estado. La idea es que seamos una semilla y que esta tiene de pronto frutos, ahora debe haber más semillas, solo hace falta querer organizarse.







