Francisco Cáceres Barrios
fracaceres@lahora.com.gt
Hace muchos años fue famosa la canción cuya letra decía “La múcura está en el suelo, mamá no puedo con ella…” Pues cuando la escuché por la radio un día de estos me imaginé ver al actual ministro de Salud Pública manifestando su pesar porque la múcura (ánfora de barro para transportar agua y conservarla fresca) que le confió el presidente Morales le haya resultado muy pesada o muy grande y que, antes de cumplir seis meses, haya estado demostrando con hechos esa triste realidad. Y es que se necesitaría estar ciego para no darse cuenta que los hospitales nacionales y Centros de Salud siguen yendo por la calle de la amargura. Que así como hacen falta montones de medicinas, instrumental, equipo y personal también siguen administrando los recursos del Estado de lo peor y no es por falta de personal, de viceministros, asesores o consejeros, sino que simplemente esa organización ya colapsó y se necesita arrancar de raíz la corrupción existente, los malos u obsoletos procedimientos, como sistemas de trabajo totalmente fuera de lo que realmente se necesita.
Y eso pasa cuando a través del tiempo se van enquistando todos estos males, lo que ha provocado expresiones como la de “borrón y cuenta nueva” que debe hacerse hasta lograr la tantas veces mencionada reingeniería que permita empezar de cero, porque no hay otra manera de hacer cambiar que los médicos dejen de lado sus malas prácticas; que los empleados entren a trabajar a la hora que les da la gana o que para pagar el precio de una simple aspirina que le permita a un paciente quitarse el dolor de cabeza, tengan que hacerse trámites o gestiones como si fueran cientos de productos con las más disímiles presentaciones.
Al presidente Morales y al doctor Cabrera les ha llegado la hora de sentarse a platicar de la manera más cordial posible para encontrar la mejor solución al gigantesco problema de salud pública que se ha vuelto ese ministerio. Es que ya ha pasado tiempo suficiente sin que la población haya podido encontrar ni la más leve mejoría, ni siquiera el más mínimo indicio de que las cosas puedan caminar mejor de ahora en adelante. ¿O están esperando que la gente por decenas o cientos caiga muerta al frente de las instalaciones por falta de atención? Si bien es cierto, esto ha venido ocurriendo, hasta el momento han sido casos aislados y no de carácter masivo, lo que de un momento a otro podría producirse. Si de verdad la múcura fue muy pesada para el nuevo Ministro, no es solo culpa suya, es la consecuencia del desmadre que le dejaron de herencia.







