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En el año 2020 Alejandro Giammattei y su pareja, Miguel Martínez, decidieron crear el Centro de Gobierno, a cargo de quien luego se llegó a calificar como Jefe de Jefes, para coordinar y dar seguimiento a las prioridades del Ejecutivo en los distintos ministerios y para el efecto se dictó un acuerdo gubernativo. Tras la escandalosa actuación se tuvo que dar marcha atrás y Martínez siguió ejerciendo su poder sin ocupar un cargo, pero manteniendo el control de las diferentes instancias para que los asuntos que implicaban gasto de fondos tuvieran su visto bueno.

Viendo la forma en que Conred, entidad obligada por la Ley de Infraestructura Vial Prioritaria a determinar la urgencia de las obras, operó con los tres puentes cuya contratación ha seguido La Hora luego de detectar precios con sobrevaloraciones que fueron ignoradas por el mismo presidente Arévalo, se entiende la forma en que opera la Secretaría Privada de la Presidencia, que según su titular es la encargada de esa misma coordinación para que todos los ministerios ejecuten como le interesa al mandatario, situación que se repite en la actualidad prácticamente con los mismos objetivos y estilos que usaba Martínez al inicio del gobierno de Giammattei.

Hay que señalar, no obstante, que de los tres puentes que interesaban a la Secretaría, solo hay dos que recibieron la declaración de urgencia, misma dictada pese a que no se señala que en ellos exista un riesgo inminente en la estructura sino simplemente el tema de los flujos de agua. Del otro ni siquiera se interesaron en colocar la declaración de urgencia que demanda la ley aprobada, en teoría, para agilizar las contrataciones que debieran hacerse sin descuidar la supervisión y fiscalización en el uso y manejo de los fondos públicos.

Y es que aquí hay que destacar dos cosas: primero, como aquí lo que interesaba es el negocio (ya sea para anticipar prebendas o para pagar el partido con el que competirán los ex Semilla), usaron el artículo de la Ley de Infraestructura Vial, pero están desvirtuando el espíritu de la ley en aras del sucio negocio y segundo, si Conred solo se pronunció por los flujos de agua y no de la estructura en sí, ¿de qué emergencia estamos hablando?

Y es que si Conred dice que reponer las estructuras de los puentes es la “emergencia”, tendrían que cerrar el paso de los vehículos livianos y de carga, pero como aquí son órdenes de quien ahora es el poder tras el trono en el Gobierno, Conred hizo una “güisachada” burda y genuina. Que a nadie se le olvide que todo esto pasa cuando hay pugnas por nombrar al nuevo Contralor de Cuentas y si se caen los puentes, seguramente se pueden caer los acuerdos entre las fuerzas, incluido el oficialismo que amarrará todo con el Presupuesto 2027. 

De la última investigación, relacionada con la declaración de la Coordinadora Nacional para la Reducción de Desastres, se puede ver que en realidad funciona con eficiencia la coordinación que ahora corresponde a la Secretaría Privada de la Presidencia, de donde salen no solo las instrucciones de lo que debe hacerse sino hasta el nombramiento de los funcionarios que tendrán que tomar decisiones trascendentales en la contratación que se haga con fondos del Estado. El caso del INDE es otro ejemplo.

Si la influencia de Miguel Martínez ha sido señalada como la piedra angular en la forma en que operó todo en el Ejecutivo en tiempos de Giammattei y aún muchas instituciones que presumen de autónomas, no hay que pasar por alto que la misma situación se repite ahora con la diferencia de que es una Secretaría de la Presidencia la que hace lo que antes hizo Martínez, primero desde el Centro de Gobierno y luego desde su condición de Jefe de Jefes.

Redacción La Hora

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