
El presidente boliviano, Rodrigo Paz, anunció la eliminación del subsidio del diésel en Bolivia, que desde el sábado pasó a cotizarse según el mercado internacional y anunció una serie de medidas económicas para contrarrestar el efecto de dicha medida en la economía.
La decisión del Gobierno de Bolivia de eliminar la subvención al diésel marca el mayor giro en la política de combustibles del país en dos décadas.
La medida, anunciada por el presidente Rodrigo Paz tras la aprobación de un acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI), busca aliviar un subsidio que el Ejecutivo calcula en USD 2 mil 600 millones anuales, pero ya provocó el rechazo de sindicatos, transportistas y dirigentes políticos que advierten un impacto directo en el costo de vida.
Según la agencia Reuters, el Ejecutivo argumenta que mantener la subvención se volvió insostenible debido al creciente costo de importar combustibles y a las dificultades para garantizar el abastecimiento. La agencia destaca que Bolivia destina alrededor de USD 90 millones semanales a la importación de gasolina y diésel y que el nuevo esquema busca acercar el precio del combustible al valor internacional.
Reuters
Estas son algunas claves sobre el proceso que llevó al Gobierno boliviano a levantar el subsidio al diésel, según la agencia EFE:
1. Crisis de combustibles
La crisis de combustibles líquidos está relacionada con la disminución de la producción de gas natural, que en su mejor momento alcanzó los 61 millones de metros cúbicos diarios (MMmcd) en 2014 y ahora ronda los 27 MMmcd, con una reducción de los ingresos por esas exportaciones de alrededor de USD 5 mil millones en más de una década.
La falta de esos ingresos elevó los costos de la subvención a los combustibles, que se mantuvieron estables desde 2005, a lo que se suma que Bolivia importa un 60 % de la gasolina y un 95 % del diésel que consume, con un gasto semanal de unos 90 millones de dólares.
El desabastecimiento comenzó en 2024, durante el Gobierno de Luis Arce (2020-2025), y se atribuyó en parte a la venta irregular de hidrocarburos en los mercados de países vecinos, donde se comercializaban a un precio mucho mayor, un argumento que Rodrigo Paz, al llegar al Gobierno en noviembre, también señaló.
2. Las primeras medidas
En diciembre de 2025, el Gobierno ajustó el precio de los combustibles a 6.96 bolivianos (un dólar, al tipo de cambio de ese momento) por litro de gasolina especial, 11 bolivianos (USD 1.58) para la gasolina premium y 9.80 bolivianos (USD 1.40 dólares) para el diésel, entre otros, lo que supuso aumentos del 86 % y del 162 %, respectivamente.
Sin embargo, este ajuste quedó afectado cuando el Gobierno puso en vigencia el pasado 29 de junio un régimen cambiario flexible en reemplazo del fijo que se mantuvo por 15 años, con lo que el dólar dejó de costar 6,96 bolivianos y ahora el tipo de cambio varía a diario y, por ejemplo, este domingo se cotiza en 11 bolivianos.
En julio, el Gobierno decretó mantener fijos por otros seis meses los costos, hasta finales de año, pese al ajuste en el tipo de cambio.
3. Acciones complementarias
En agosto, el Ejecutivo retiró la subvención del diésel para los «grandes consumidores», con un precio «referencial» inicial de 18 bolivianos (USD 1.84, al tipo de cambio vigente), e inicialmente no se aplicó a los transportistas ni a privados con consumos menores a los 5 mil litros mensuales.
A esto siguieron las licencias para la importación de combustibles para privados y la intervención en las estatales Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB) y el ente regulador Agencia Nacional de Hidrocarburos (ANH), en las que se advirtieron fallas graves en el control de distribución de combustibles.
Hace dos semanas, el Gobierno autorizó a las refinerías bolivianas la compra de petróleo para su posterior refinación y producción de gasolina y diésel, para reforzar la producción de combustibles líquidos ante la «crisis energética».
4. Fin del subsidio
El viernes, Paz, en un mensaje televisado, anunció el fin de la subvención al diésel que se mantenía para los pequeños consumidores, por lo que el litro del combustible pasó de valer 9.80 bolivianos (USD 1 dólar) a 17.95 bolivianos (USD 1.83), según el precio en el mercado internacional.
Junto a esto, el mandatario anunció una serie de medidas económicas y sociales complementarias, como el pago o aumento de algunos bonos, la otorgación de créditos en «condiciones preferenciales» a transportistas y comerciantes, además de la eliminación de impuestos a bienes de importación con finalidad productiva, entre otras.
El Gobierno sostiene que la subvención al diésel genera un gasto de 2.600 millones de dólares al año, por lo que esos recursos ahora podrán destinarse a la construcción de carreteras, hospitales y escuelas.
5. Críticas a la medida
El expresidente Evo Morales (2006-2019) dijo que la eliminación del subsidio al diésel perjudicará principalmente a los pequeños productores del campo y anticipó que habrá «hambre» y falta de alimentos.
Por su parte, el exmandatario y líder de la principal fuerza opositora parlamentaria, Jorge Tuto Quiroga (2001-2002), criticó la falta de gradualidad en el levantamiento de la subvención.
La Central Obrera Boliviana (COB), el máximo ente sindical del país, dijo en un comunicado que «rechaza y condena» la medida gubernamental y llamó a una reunión de emergencia para fijar acciones.
El medio digital DW refirió que según lo indicado por el presidente Rodrigo Paz espera cooperación del Banco Mundial y del Banco Interamericano de Desarrollo ya que según expresó «los recursos de Bolivia ya no serán usados para esta subvención» ya que el dinero del Gobierno se destinará a la construcción de infraestructura pública como escuelas, hospitales y carreteras.
MEDIDAS COMPLEMENTARIAS
Según la agencia EFE, el presidente aseguró que 2.9 millones de personas recibirán un nuevo pago del bono del Programa Extraordinario de Protección y Equidad (PEPE) y que el Gobierno destinará 800 millones de bolivianos (USD 81.6 millones) en créditos en condiciones preferenciales para transportistas de carga pesada, gremiales, artesanos y comerciantes minoristas.
Esto también se aplicará al sector productivo, con un interés anual del orden del 6%.
Paz anunció el incremento del bono para escolares, que actualmente es de 200 bolivianos (USD 20.4), a 300 bolivianos (USD 30.1), mayores facilidades para que las familias accedan a un crédito de vivienda social y comprometió el apoyo del Ejecutivo a los Gobiernos regionales para «readecuar sus finanzas».
También añadió que se eliminará el impuesto para bienes de importación «destinados a actividades productivas como insumos, semillas, drones, genética, herramientas, equipos, bienes de capital y plantas industriales», junto a otras medidas.
«Con esta decisión garantizamos el abastecimiento permanente del diésel para todos 24 horas, 7 días a la semana, garantizando el combustible», remarcó Paz.
Bolivia viene arrastrando el problema del desabastecimiento de combustibles desde hace unos dos años, con altibajos durante el Gobierno de Paz, quien asumió la Presidencia en noviembre pasado.







