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Las movilizaciones realizadas en estos días en contra del gobierno de Arévalo han sido severamente criticadas por el actual mandatario quien, al ser preguntado al respecto, dijo que él nunca aprobó los bloqueos que se realizaron en el año 2023 como protesta por el esfuerzo de Consuelo Porras por anular la elección de Bernardo Arévalo como Presidente. Desde el 2023 la postura de La Hora ha sido consistente: los bloqueos no pueden ser el camino de las expresiones ciudadanas y muy mal estamos como sociedad si esa es la única manera en la que se atrae la atención de los diferentes actores.

Según él, una cosa es manifestar pacíficamente y otra muy distinta realizar bloqueos, pero en el 2023 no lo matizó de esa manera porque en aquel entonces, él sentía que esos “molestos bloqueos” como los llamó, le eran vitales para que no se consolidaran las acciones de Consuelo Porras y Compañía en contra de los resultados electorales. Hoy publicamos un trabajo y un video en los que se marcan los contrastes de la postura del gobernante respecto a esas formas de manifestar, explicando la relación de amor y odio que tiene respecto a esas maneras de manifestación pública. En aquellos meses del 2023, Arévalo nunca quiso expresarse en contra de los bloqueos porque sentía que al hacerlo, quienes estaban en resistencia lo iban a abandonar.

Presionado por periodistas para que fijara postura, Arévalo dijo que el tema de los bloqueos era algo que el gobierno de Alejandro Giammattei debía resolver. Por su parte, los 48 Cantones siempre dijeron que ellos no fueron al MP por Arévalo sino por defender la democracia. Porras y Cía. la emprendieron en contra de los líderes y muy poco hizo el Gobierno por evidenciar lo que pasaba con Luis Pacheco, Basilio Puac, Héctor Chaclán y Esteban Tzoc Tzay.

Siempre dijimos que Arévalo, al no marcar distancia de los bloqueos (aparte son las manifestaciones como la que se dio en el MP), estaba sentando un peligroso antecedente y ahora, en el marco del alza de la gasolina y de la discusión del Presupuesto 2027, vemos que usan esos mismos bloqueos para intentar conseguir la mayor cantidad de beneficios en el presupuesto del año entrante, con el que se pagará buena parte de la campaña política de muchos partidos. A la mayoría de políticos, no le importa la gente y sus necesidades, presionan para obtener sus beneficios y viendo lo que pasa con los puentes, es de muchos sabido que el Gobierno cruzó líneas que no debía.

Sus discursos en el 2023 eran de un absoluto reconocimiento al impacto que estaba teniendo la reacción ciudadana ante el plan para derrocarlo antes de ser investido como Presidente y él mismo reconocía el sacrificio que hacía la población y pedía “comprensión” a quienes sufrían los bloqueos sin estar de acuerdo con lo que hacía el MP. No se puede olvidar que en todo ese marco de protestas y bloqueos, había un mandato popular, mismo que seguramente ya tampoco recuerda, y que era para cambiar al país, acabar con la corrupción y rescatar a las instituciones, mismas que bajo su gestión no solo subsisten totalmente podridas sino que han aumentado sus ganancias con el notable incremento de precios de las obras.

No se puede tener un doble rasero para juzgar hechos similares. En el 2023 y ahora en el 2026 los bloqueos son ilegales, molestos y no pueden consolidarse como una manera válida de protesta. Pero ahora Arévalo está en un brete porque antes calló ante lo que significaban los bloqueos para millones de personas y ahora que le afectan a su gobierno, sí alza la voz.

Hasta el juez Mynor Moto sintió que tenía que obligar al Estado a pedir perdón por la criminalización que se hizo de los dirigentes de los 48 Cantones y así lo plasmó en la resolución en la que los absolvió de todos los cargos formulados en contra de ellos por el Ministerio Público de Consuelo Porras.

Tenemos que ser coherentes y no podemos defender algo que nos beneficia y luego criticarle cuando en las vueltas que da la vida los actores se volteen para expresar su malestar en contra de uno. Coherencia entre fe y vida es algo que no entienden -ni conocen- muchos de nuestros políticos.

Redacción La Hora

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