
El Gobierno volvió a izar una bandera en la Plaza de la Constitución el pasado 14 de septiembre, pero no era la enseña monumental cuyo paradero se desconoce desde 2023. La Presidencia afirma ahora que Cultura y Defensa no tienen registro documental del pabellón desaparecido y anuncia la intervención de unidades de probidad, aunque no aclara si se presentó una denuncia por su desaparición.
La bandera volvió a ondear este 14 de septiembre sobre la Plaza de la Constitución. Como cada año, cadetes de la Escuela Politécnica participaron en la ceremonia de izada con motivo de la víspera de la Independencia, mientras las autoridades conmemoraban los 205 años de la separación de Guatemala de la Corona española.
Pero la bandera que volvió a ocupar el mástil no resuelve el misterio que permanece abierto desde hace tres años: el paradero de la enorme enseña que tradicionalmente se utilizaba en esta ceremonia y cuyo último registro público corresponde a las fiestas patrias de 2023, durante el gobierno del expresidente Alejandro Giammattei, sancionado por corrupción.

La desaparición fue revelada por La Hora en agosto de 2025. Entonces, el Gobierno de Bernardo Arévalo aseguró que estaba buscando en los archivos de distintas instituciones para determinar quién había tenido bajo su responsabilidad el pabellón y dejó abierta la posibilidad de presentar una denuncia.
Un año después, la bandera sigue sin aparecer.
GOBIERNO NO RESPONDE SI DENUNCIÓ
La nueva respuesta oficial añade un elemento que no estaba en aquella explicación. Consultada por La Hora sobre si el Gobierno había presentado una denuncia por la desaparición, la Secretaría de Comunicación Social de la Presidencia respondió que “ni el Ministerio de Cultura ni el Ministerio de la Defensa cuentan con registro documental de la bandera, cuya desaparición ocurrió durante la administración anterior”.
La Secretaría añadió que la Comisión Nacional contra la Corrupción (CNC) “solicitará la intervención de las unidades de probidad para las acciones que correspondan”.
La respuesta, sin embargo, no precisa si existe una denuncia penal ni ante qué institución se habría presentado. Tampoco establece quién tenía formalmente bajo su responsabilidad la bandera cuando desapareció.
La Hora preguntó expresamente si lo informado significaba que el Gobierno de Arévalo no había presentado una denuncia y qué implicaba la intervención de las unidades de probidad. La Secretaría de Comunicación Social no respondió a esas preguntas.
UNA RESPUESTA QUE DEJA ABIERTA LA DENUNCIA
La falta de una respuesta resulta relevante porque hace un año la propia Presidencia había situado la eventual denuncia como el siguiente paso de una investigación administrativa.
En agosto de 2025, cuando La Hora preguntó por primera vez por el paradero de la bandera, la Secretaría de Comunicación Social respondió que “distintos ministerios realizan búsqueda en sus archivos de bienes para determinar quién tenía tarjeta de responsabilidad o tenía a su cargo la bandera”.
Añadió entonces que “de ello dependerá la presentación de denuncia en las instancias correspondientes”. Aquella respuesta tampoco identificaba a la institución que tenía la custodia del pabellón ni establecía cuándo había sido visto por última vez.

Ahora, un año después, el Gobierno sostiene que los ministerios de Cultura y de la Defensa no cuentan con un registro documental de la bandera y traslada el asunto a las unidades de probidad. Estas instancias forman parte del esquema de integridad institucional impulsado por la CNC para prevenir, detectar y dar seguimiento a posibles irregularidades administrativas.
La normativa contempla, entre otras funciones, analizar riesgos de corrupción, informar sobre acciones emprendidas y mantener comunicación sobre querellas y demandas presentadas.
La Presidencia, no obstante, no explicó si alguna de esas unidades ya inició actuaciones concretas en relación con la bandera ni si existe un expediente abierto.
LA BANDERA VOLVIÓ, PERO LA DESAPARECIDA NO
La ceremonia de este año se desarrolló con normalidad. La bandera nacional fue izada en la Plaza de la Constitución el 14 de septiembre, dentro del programa oficial de celebraciones por el 205 aniversario de la Independencia.
El acto, por tanto, volvió a contar con el símbolo que faltó en 2024 y que había obligado a utilizar otra enseña para cumplir con la ceremonia. La bandera monumental desaparecida, sin embargo, no fue recuperada.
En 2025, el Gobierno tampoco había reconocido oficialmente que se tratara de un robo. La búsqueda se concentraba entonces en reconstruir la cadena administrativa de custodia y determinar quién había tenido a su cargo el pabellón.
La nueva respuesta oficial tampoco califica la desaparición como robo. Habla de una bandera que desapareció durante la administración anterior. Eso deja todavía sin responder las preguntas centrales: cuándo fue vista por última vez, quién era responsable de custodiarla, dónde debía estar registrada, qué ocurrió con ella y si existe una investigación formal para determinarlo.

El valor de la bandera que desapareció tampoco ha sido establecido públicamente por el Gobierno. La Secretaría de Comunicación Social de la Presidencia no respondió a La Hora cuánto había costado la enseña.
Como referencia, una bandera de características similares, donada durante la administración de Otto Pérez Molina por la entonces vicepresidenta Roxana Baldetti, tuvo un costo reportado de hasta US$56,000, aunque esa cifra incluía el asta y su instalación.
Mientras la ceremonia de Independencia vuelve cada septiembre a llenar la Plaza de la Constitución de azul y blanco, el pabellón monumental que durante años presidió ese acto continúa sin aparecer.







