Un informe de investigadores independientes respaldados por la Organización de las Naciones Unidas (ONU) determinó que existen “motivos razonables” para considerar que Estados Unidos cometió posibles crímenes de guerra durante dos ataques aéreos contra Irán ocurridos el 28 de febrero, uno de ellos contra una escuela primaria en la ciudad de Minab, donde murieron más de un centenar de niños.
La pesquisa señala que los ataques fueron indiscriminados y que las fuerzas estadounidenses no cumplieron con la obligación de hacer todo lo factible para verificar que los objetivos seleccionados fueran militares y no civiles.
De acuerdo con el informe de la Misión Internacional Independiente de Determinación de los Hechos sobre Irán, el primer ataque alcanzó la escuela primaria Shajarah Tayyebeh y provocó la muerte de 157 personas, entre ellas alrededor de 123 niños menores de 13 años.
Según información compartida por The New York Times, las cifras presentan algunas variaciones entre las fuentes, pero los distintos reportes coinciden en que la mayoría de las víctimas eran menores.
En tanto, Associated Press (AP) señala que medios estatales iraníes reportaron inicialmente 168 fallecidos en el ataque, mientras que CNN en Español recoge una cifra de menos 156 personas, incluidos 120 niños y 26 maestros.
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LA ONU SOSTIENE QUE LA ESCUELA ERA EL OBJETIVO PREVISTO
Uno de los principales elementos de la investigación es que los expertos de la ONU no consideran que la escuela haya sido alcanzada accidentalmente por un proyectil que se desvió de su objetivo.
Según The New York Times, los investigadores determinaron que el edificio de la escuela era “el punto de impacto previsto” y que era claramente identificable como una escuela.
También descartaron que las víctimas fueran consecuencia de daños colaterales derivados del ataque contra un complejo naval cercano del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica.
CNN en Español explica que las investigaciones preliminares estadounidenses apuntaban a que el ataque se produjo debido al uso de información de inteligencia desactualizada.
Las coordenadas del objetivo habrían sido elaboradas utilizando información proporcionada por la Agencia de Inteligencia de la Defensa.
Imágenes satelitales de distintos años mostraban que la escuela y una instalación de la Guardia Revolucionaria habían formado parte de un mismo complejo. Sin embargo, según CNN, imágenes de 2016 ya mostraban una valla que separaba ambos lugares y una entrada independiente para la escuela.
Además, imágenes de diciembre de 2025 mostraban personas en el patio del centro educativo.
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Para los investigadores de la ONU, esos elementos debieron haber permitido identificar el edificio como una instalación civil.
El informe sostiene que Estados Unidos incumplió su obligación de verificar que el objetivo fuera militar. The New York Times detalló que aunque los investigadores reconocieron que las fuerzas estadounidenses aparentemente dependieron de información de inteligencia obsoleta, consideraron que la falla en la verificación fue más allá de una simple negligencia.
El informe afirma que EE. UU. dirigió el ataque contra el edificio de la escuela mientras conocía un riesgo sustancial de alcanzar un objetivo civil y actuó de manera imprudente frente a esa posibilidad.
RESTOS DE UN MISIL ESTADOUNIDENSE
Otro elemento utilizado para reconstruir lo ocurrido fueron los restos del armamento empleado.
The New York Times reportó en marzo que un análisis de fragmentos encontrados después del ataque determinó que estos tenían marcas, números de serie y otros elementos compatibles con la forma en que el Departamento de Defensa estadounidense y sus proveedores identifican sus municiones.
Los restos parecían corresponder a un misil de crucero Tomahawk fabricado en Estados Unidos.
El Gobierno de Donald Trump ha atribuido anteriormente el impacto a un error en la selección del objetivo provocado por información desactualizada; sin embargo, el Pentágono no ha hecho pública hasta ahora su investigación completa sobre el incidente.
CNN señaló que las dos primeras fases de una investigación interna estadounidense se habrían completado una semana después del ataque y que estas establecieron cuestiones básicas, entre ellas si el proyectil había alcanzado el objetivo previsto y si Estados Unidos era responsable.
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La tercera fase, que implicaría una revisión más amplia de imágenes satelitales y otras fuentes de inteligencia, todavía no habría sido ordenada por el Pentágono, según fuentes que citó CNN.
EE. UU. SEÑALADO TAMBIÉN POR OTRO ATAQUE
La investigación de la ONU también incluye otro hecho, ocurrido el mismo 28 de febrero, y se trata de un bombardeo que alcanzó un centro deportivo y edificios residenciales cercanos en la ciudad de Lamerd.
Según el informe, 22 civiles murieron en ese ataque.
New York Times señala que los investigadores determinaron que el centro deportivo estaba junto a una instalación de la Guardia Revolucionaria, pero claramente separado y visible como una estructura distinta.
En ese caso, las fuerzas estadounidenses habrían utilizado un misil de ataque de precisión que dispersó alrededor de 180 mil perdigones de tungsteno sobre una zona extensa.
Los investigadores consideraron que emplear ese tipo de arma en un área civil densamente poblada fue imprudente debido a la magnitud previsible de las muertes y lesiones.
EE. UU. ha reconocido el uso de ese tipo de misil durante sus operaciones en Irán, pero ha negado que haya sido responsable de impactar el centro deportivo.
Funcionarios estadounidenses han planteado que los daños serían más compatibles con un misil de crucero iraní Hoveyzeh.
Sin embargo, New York Times señala que los investigadores de la ONU consideran que esa explicación no coincide con la evidencia que analizaron.
¿QUÉ RESPONDIÓ ESTADOS UNIDOS?
El Gobierno estadounidense no acepta las conclusiones de la investigación. De acuerdo con la agencia Associated Press (AP), la Casa Blanca respondió duramente al informe.
La portavoz Anna Kelly cuestionó el trabajo del organismo de derechos humanos de Naciones Unidas y sostuvo que la única parte del conflicto que, según la administración estadounidense, ha cometido crímenes de guerra es el Gobierno iraní.
El Departamento de Estado también rechazó los hallazgos y señaló que Estados Unidos se retiró del Consejo de Derechos Humanos de la ONU en 2025.
Por su parte, el Departamento de Defensa declinó comentar directamente las conclusiones. Según The New York Times, indicó que su propia investigación continúa y que no tenía resultados que anunciar.
Los investigadores de la ONU señalaron que solicitaron información al Gobierno estadounidense y reuniones con funcionarios militares, pero no recibieron respuesta.
AP destacó que las solicitudes de información a ambos gobiernos, de Estados Unidos e Irán, fueron parcialmente obstaculizadas por la falta de cooperación.
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EE. UU. NO ES EL ÚNICO SEÑALADO
La investigación también aborda las acciones de las autoridades iraníes contra manifestantes antigubernamentales ocurridas antes del inicio de la guerra con Estados Unidos e Israel.
Los expertos respaldados por la ONU concluyeron que la represión ejercida por el Gobierno iraní incluyó asesinatos, detenciones, torturas y otras violaciones graves contra civiles, y sostuvieron que algunas de esas acciones constituyen crímenes de lesa humanidad.
Según AP, los investigadores documentaron una represión violenta en la que las fuerzas de seguridad dispararon contra multitudes, golpearon manifestantes y arrestaron incluso a trabajadores de la salud.
Los detenidos, de acuerdo con los investigadores, fueron sometidos a tortura y privados de asistencia jurídica.
New York Times comunicó que el informe recoge estimaciones oficiales de 3 mil 38 personas fallecidas y unas 25 mil heridas durante la violencia registrada en diciembre de 2025 y principios de 2026, aunque los investigadores consideran que la cifra real sería significativamente mayor.
Además, el informe indica que miles de personas fueron detenidas y que, desde comienzos de año, al menos 58 personas habían sido ejecutadas por cargos relacionados con la seguridad.
Más de 70 personas, entre ellas cinco mujeres y tres niños, permanecerían en riesgo de condena a muerte o ejecución por su participación en las protestas.
ONU PIDE QUE SE DETENGA EL CONFLICTO
Los investigadores respaldados por la ONU plantean que tanto Estados Unidos como Irán deben detener las violaciones y proporcionar reparaciones a las víctimas.
Según AP, los investigadores entrevistaron a 73 personas dentro y fuera de Irán y analizaron documentación, imágenes satelitales, fotografías, videos y material proporcionado por organizaciones y expertos considerados creíbles.
La misión fue creada en 2022 por el Consejo de Derechos Humanos de Naciones Unidas y está integrada por expertos independientes, bajo la presidencia de la jurista bangladesí Sara Hossain.
Sus conclusiones serán presentadas ante el Consejo de Derechos Humanos de la ONU en Ginebra.








