
El Centro Kennedy, el prestigioso centro de artes escénicas de Washington, fue clausurado este miércoles por orden del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, después de que un juez bloqueara rebautizar la institución con el nombre del mandatario republicano.
El icónico edificio, situado a orillas del río Potomac, fue vallado para impedir el acceso un día después de que la junta directiva aprobara su clausura inmediata, alegando motivos de seguridad y la necesidad de acometer reparaciones.
El Centro Kennedy fue inaugurado en 1971 en honor al presidente John F. Kennedy, asesinado en 1963, y es uno de los principales complejos culturales de Estados Unidos, con programación de ópera, música sinfónica, teatro, ballet y danza contemporánea, entre otras disciplinas.
EN PROCESO DE RECONSGTRUCCIÓN
Según una nota de la agencia EFE, «La Junta Directiva del Centro Kennedy acordó hoy (martes), casi por unanimidad, cerrar el edificio por motivos de seguridad y para poder iniciar el proceso de reconstrucción», confirmó el propio Trump en un mensaje en su red Truth Social.
El republicano anunció que el cierre se producirá «de inmediato», aunque las obras de renovación no podrán comenzar hasta que avance el proceso judicial sobre el intento de incorporar su nombre al centro.
La junta directiva sostiene que el edificio principal del Centro Kennedy sufre problemas estructurales que suponen un peligro para el público y los trabajadores de la institución, y que el recinto se encuentra al borde de la insolvencia por falta de fondos.
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También argumentó que, si Trump no figura en el nombre de la institución, el centro perderá un activo clave para recaudar los fondos necesarios para superar su crisis financiera.
Tras regresar a la Casa Blanca en enero de 2025, el mandatario renovó la junta directiva del Centro Kennedy y se colocó al frente de la misma, al tiempo que criticó con dureza la programación del recinto, que calificó de «woke» (progresista).
La nueva dirección aprobó posteriormente incorporar el nombre de Trump al Centro Kennedy, inaugurado en 1971 como homenaje al presidente John F. Kennedy, asesinado en 1963.
Según el Diario La Vanguardia, Trump se ha empeñado en argumentar que el edificio se cae a trozos y es necesaria una remodelación.
El medio también cita a la portavoz del centro cultural, Roma Daravi, quien ha dicho que se ha puesto la seguridad por encima de todo y ha descrito las obras como “muy atrasadas y desesperadamente necesarias para proteger la seguridad de los espectadores, artistas y empleados” y ha asegurado que siguen comprometidos con llevar a cabo la renovación “por todos los medios legales”, a pesar de las declaraciones de Trump.
Para alertar sobre lo inseguro del edificio, Trump dijo el martes que el pasado 4 de septiembre se derrumbó una sección de yeso del techo durante una tormenta y afirmó que “si el edificio hubiera estado abierto, habrían muerto personas inocentes”.
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JUEZ DA REVÉS
Sin embargo, un juez federal ordenó en mayo retirar el nombre del mandatario y determinó que cualquier cambio en la denominación del centro requiere la aprobación del Congreso, por lo que la Casa Blanca espera que se pronuncie un tribunal de apelaciones.
El mismo juez refrendó su decisión el mismo marte y prohibió que la dirección ponga el nombre de Trump en la fachada o los terrenos de la institución.
Los esfuerzos de Trump por incorporar su nombre al centro han provocado cancelaciones de actuaciones y una caída de la recaudación por entradas.
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