
Los océanos enlazan este jueves 100 días consecutivos de calor sin precedentes, un fenómeno cuyo principal impulsor es el cambio climático y que está elevando la presión sobre los ecosistemas marinos, la pesca, el turismo y el comportamiento del clima.
El episodio ocurre mientras el planeta continúa acumulando calor en los océanos.
Según una nota de la agencia EFE, científicos que monitorean diariamente la temperatura de la superficie del mar (TSM) a nivel global analizaron este jueves los últimos datos sobre el calentamiento oceánico y coincidieron en que, aunque fenómenos naturales como El Niño pueden intensificar temporalmente las temperaturas, no explican por sí solos el nivel de calentamiento observado.
«El factor que impulsa este calentamiento récord es el cambio climático; es decir, la tendencia de calentamiento a largo plazo», explicó Zachary Labe, científico de Climate Central, durante el encuentro.
Labe señaló que el calentamiento no está concentrado en una sola región, sino que tiene un carácter global. El Mediterráneo ha registrado temperaturas particularmente elevadas durante los últimos meses, mientras las condiciones de ola de calor marina continúan en zonas de Europa occidental y se extienden hacia el Mediterráneo.
También se observan temperaturas elevadas en otras áreas, incluido el golfo de México.
OCÉANO ABSORBE LA MAYOR PARTE DEL CALOR
La magnitud del fenómeno puede entenderse a partir del papel que desempeñan los océanos en el sistema climático. De acuerdo con la NASA, alrededor del 93 % del exceso de energía acumulado en el sistema climático termina almacenado en el océano.
Esto convierte al mar en una especie de amortiguador frente al calentamiento de la atmósfera, pero también significa que una enorme cantidad de energía está siendo acumulada en sus aguas.
Cambio climático podría amplificar los efectos de terremotos en regiones del Ártico
Durante la última década se han añadido al océano unos 104 zettajulios de energía, según los datos presentados por los científicos. Esa cantidad equivale, como referencia, a aproximadamente 1 mil 700 millones de bombas atómicas.
La preocupación es que este proceso no se limita a un incremento de la temperatura. Los océanos también absorben dióxido de carbono de la atmósfera y, al hacerlo, modifican su química y contribuyen a la acidificación oceánica, un fenómeno que afecta particularmente a organismos como los corales y otras especies que dependen del carbonato para formar estructuras.
LAS OLAS DE CALOR MARINAS SON MÁS FRECUENTES E INTENSAS
Las olas de calor marinas son períodos prolongados en los que la temperatura del océano alcanza niveles excepcionalmente altos para una determinada región y época del año. NOAA explica que estos episodios pueden durar desde días hasta meses e incluso años.
Los datos científicos citados durante el encuentro indican que las olas de calor marinas son actualmente alrededor de diez veces más intensas y duran tres veces más que en el pasado. Además, cerca de la mitad de las registradas desde 2000 no se habrían producido sin el calentamiento provocado por la actividad humana.
El Niño y cambio climático: ONU advierte que el mundo entrará en una etapa de sobrecalentamiento
Los registros de NOAA muestran que el fenómeno continúa teniendo una amplia extensión. En julio de 2026, alrededor del 37 % del océano global experimentó condiciones de ola de calor marina, uno de los niveles mensuales más altos registrados desde que comenzó la serie de monitoreo en 1991. Los pronósticos de la agencia apuntan a que la cobertura podría alcanzar alrededor del 45 % durante el invierno boreal 2026-2027.
CORALES, PESCA Y BIODIVERSIDAD BAJO PRESIÓN
Uno de los impactos más visibles se produce en los arrecifes de coral. Claire Bergen, investigadora del Centro de Investigación Climática ICARUS, de la Universidad de Maynooth, advirtió que incluso un aumento de un grado en la temperatura del mar puede producir efectos significativos sobre la vida marina.
Las temperaturas extremadamente elevadas y las olas de calor marinas pueden provocar episodios de mortalidad masiva de especies que forman hábitats, entre ellas corales, esponjas y macroalgas.
La dimensión del problema quedó reflejada en otro dato de NOAA. La agencia determinó en junio de 2026 que el cuarto evento mundial de blanqueamiento de corales, iniciado en 2023, probablemente terminó a mediados de 2025. Durante ese episodio, el estrés térmico asociado con el blanqueamiento afectó al 84 % de la superficie mundial de arrecifes de coral.
El blanqueamiento ocurre cuando los corales expulsan las algas microscópicas que viven en sus tejidos y que constituyen una de sus principales fuentes de energía. Si el estrés térmico es prolongado o intenso, aumenta el riesgo de enfermedad y mortalidad.
El calentamiento también está modificando la distribución de especies marinas. NOAA informó recientemente que poblaciones de peces comercialmente importantes ya están desplazándose hacia otras regiones debido a cambios en sus hábitats térmicos, lo que puede generar efectos sobre las capturas, las cuotas pesqueras y las comunidades que dependen de esta actividad.
La canícula ya terminó, pero cambio climático podría traer fenómenos más extensos y más intensos
UN PROBLEMA ECONÓMICO
Tom Pickerell, director global del Programa Oceánico y jefe de la Secretaría del Panel de Alto Nivel para una Economía Oceánica Sostenible, del World Resources Institute, considera que el calentamiento prolongado del océano no debe entenderse únicamente como un problema ambiental.
«Cien días de calor prolongado y récord significan un estrés prolongado sobre la infraestructura natural que sustenta los alimentos, el empleo, el comercio, el turismo y también los sistemas energéticos», señaló.
Los efectos pueden extenderse además a las zonas costeras. En América Latina y el Caribe, los expertos han advertido sobre el impacto económico de la erosión costera sobre destinos turísticos. En Chile, por ejemplo, estimaciones citadas durante el encuentro apuntan a pérdidas de hasta US$60 millones anuales hacia finales de siglo por la erosión de las playas.
En Perú, el impacto de las condiciones asociadas a El Niño Costero también se reflejó en la actividad económica. El sector pesquero registró una caída interanual de 73 % en mayo de 2026, su peor resultado en seis años, mientras la manufactura vinculada con actividades pesqueras cayó 42 %.
EL VÍNCULO CON LOS HURACANES
Otro de los riesgos que genera preocupación está relacionado con los ciclones tropicales.
«Algunas de las conexiones que realmente nos preocupan con estos océanos cada vez más cálidos son las relacionadas con los ciclones tropicales y los huracanes», explicó Labe.
El océano proporciona a las tormentas tropicales calor y humedad. NOAA señala que las aguas superficiales más cálidas pueden favorecer condiciones para el desarrollo y fortalecimiento de estos sistemas y, en determinadas circunstancias, contribuir a una rápida intensificación.
Por ello, el calentamiento del océano no se queda debajo de la superficie: puede terminar influyendo en fenómenos meteorológicos capaces de afectar a poblaciones costeras, infraestructura y actividades económicas.
UN RÉCORD QUE VA MÁS ALLÁ DEL NIÑO
Los científicos insisten en que El Niño puede contribuir a elevar temporalmente las temperaturas del océano, pero el fenómeno actual debe analizarse dentro de una tendencia de calentamiento mucho más prolongada.
La quema de combustibles fósiles continúa aumentando la concentración de gases de efecto invernadero en la atmósfera y el océano absorbe buena parte del calor adicional generado por ese desequilibrio.
«El calentamiento prolongado del océano no es solo una cuestión medioambiental; es, en gran medida, un shock económico», resumió Pickerell.
Para los investigadores, los 100 días consecutivos de calor récord constituyen así una señal de un problema que va mucho más allá de una anomalía temporal: un océano cada vez más cálido modifica los ecosistemas, desplaza especies, amenaza los arrecifes, afecta actividades económicas y puede alterar algunos de los fenómenos meteorológicos que impactan directamente a las sociedades.







