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“La política es más peligrosa que la guerra, porque en la guerra sólo se muere una vez”. Winston Churchill.

En Guatemala siempre hemos sido de derechas, debido a la estructura de nuestro tejido social, el que después de 36 años de Conflicto Armado Interno que no fue un lecho de rosas para nadie, y que dejó profundas heridas, que no han sanado, porque aunque se firmó la paz, no se atacaron las raíces de la desigualdad y los contrastes, que junto con el movimiento mundial de los años sesenta que buscaban un equilibrio social,  influyó para que a la fecha el problema de fondo no se resuelva, y que las condiciones sean iguales que antes del conflicto, con el agravante de la incursión del crimen organizado y la corrupción, lo que nos deja a los pies de los caballos.

Aunque después de 1954, no hemos tenido gobiernos de izquierdas, porque solamente nos han gobernado las derechas, unas más moderadas que otras, pero derechas al fin, sí hemos observado cómo han gobernado a nuestro alrededor personajes que se han autoproclamado de izquierdas, y también hemos sido testigos de los fracasos de estos, debido al mal que acosa a los Estados en estos tiempos, entre los que destaca el exceso de poder en pocas manos, basta observar a Nicaragua para constatarlo, además de lo difícil que es gobernar contra el sistema, el único caso relevante  de un presidente honesto fue Mujica, pero tampoco pudo hacer mucho para satisfacer las necesidades de la población.

En Europa a diferencia de nosotros los latinoamericanos, si han gobernado grupos socialistas o socialdemócratas de izquierdas, los que inevitablemente han fracasado por sus políticas woke, buenistas y de doble moral, porque han castigado el desarrollo en aras de mantener un Estado de Bienestar que perdió su razón de ser, porque recordemos que no se trata de proteger a más personas, se trata de que menos personas tengan necesidad a recibir protección alguna porque son autosuficientes, los resultados de Alemania y la casi desaparición de la izquierda tradicional de los parlamentos europeos dan fe del cambio social de esas sociedades. 

Los tiempos políticos son lo que son, momentos que tienen que darle cabida a otros posteriores, las teorías son buenas o regulares, las buenas pueden aplicarse un tiempo, el que no se puede extender más allá que el que se necesita para resolver los problemas de los administrados que debe ser el deber ser de la política, el problema se presenta cuando se trata de eternizar en el tiempo un mismo grupo, con el argumento de solucionar los problemas de la gente necesitada, aunque el fin debería ser que ya no exista gente con las mismas necesidades, o que estas disminuyan, pero no es así.

El fracaso de la izquierda ha sido producto de no cambiar de discurso ni actitud en tantos años, no comprender que los tiempos han cambiado y que la población no quiere ser pobre, que quiere ganar su propio dinero, no depender del Estado eternamente, por ejemplo en esta época una Evita Peron no es lo que necesita Argentina, su tiempo fue el que fue, y sus programas funcionaron en ese momento, hoy ya no funcionarían con el mismo éxito, lo mismo sucede con las políticas de Allende, eran necesarias en ese tiempo, hoy estamos viviendo otro momento histórico, en el que se tienen otras necesidades y otros retos que necesitan otro tipo de soluciones.

Con nuestro país, sucede lo mismo, es mi opinión que tuvimos dos grandes presidentes, Arévalo padre y Árbenz, sus políticas especialmente Arévalo fueron vanguardistas, pero las necesidades de la población hoy son otras, debido a la nula evolución de la izquierda  y a que sus dirigentes a nivel mundial han sido débiles con temas complejos como la corrupción y el crimen organizado, la izquierda se ha inmovilizado y debilitado, por lo que la población se ha cansado de su estancamiento, y ha preferido hacerse a la derecha no porque ofrezca Justicia Social, porque ofrece orden, seguridad, y un reajuste económico.

La responsabilidad de la derechización de la sociedad la tiene una izquierda que no ha sabido transformarse conforme ha cambiado la sociedad, por lo que si queremos un equilibro político, deben evolucionar o morir.

Gladys Monterroso

licgla@yahoo.es

Abogada y Notaria, Magister en Ciencias Económicas, Catedrática de Derecho Financiero y Tributario de la Universidad de San Carlos de Guatemala, Diploma otorgado por la Corte de Constitucionalidad en 2005, como una de las Ocho Abogadas Distinguidas en Guatemala, única vez que se dio ese reconocimiento, conferencista invitada en varias universidades de Estados Unidos. Publicación de 8 ediciones del libro Fundamentos Financieros, y 7 del libro Fundamentos Tributarios. Catedrática durante tres años en la Maestría de Derecho Tributario y Asesora de Tesis en la Facultad de Ciencias Jurídicas de la Universidad de San Carlos de Guatemala.

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