La presidenta de la Asamblea General, Annalena Baerbock (en pantalla), preside la reunión de la Asamblea General sobre el fortalecimiento del Sistema de las Naciones Unidas. Foto La Hora: ONU
La presidenta de la Asamblea General, Annalena Baerbock (en pantalla), preside la reunión de la Asamblea General sobre el fortalecimiento del Sistema de las Naciones Unidas. Foto La Hora: ONU

El pasado viernes 4 de septiembre, tras 164 votos a favor y uno en contra, los Estados miembros de la Asamblea General de las Naciones Unidas adoptaron una resolución que promueve el uso de mapas que representen con mayor precisión el tamaño relativo de los continentes. Estados Unidos fue el único país que votó en contra y desestimó la iniciativa como parte de un «proyecto ideológico radical». Seis países, Estonia, Georgia, Lituania, Moldavia, Serbia y Ucrania, se abstuvieron.

La Asamblea General de la ONU respaldó una iniciativa liderada por países africanos para cambiar la forma en que el mundo se representa en los mapas.

Según la ONU, la resolución no prohíbe la proyección de Mercator ni impone una alternativa. En cambio, alienta a los gobiernos, las escuelas, las organizaciones internacionales y las empresas tecnológicas a utilizar la proyección Equal Earth y otros mapas denominados de áreas equivalentes cuando el tamaño relativo sea importante, así como a enseñar las limitaciones de representar un planeta esférico en una superficie plana.

Más allá de la discusión técnica, este debate también pone sobre la mesa una cuestión histórica: cómo un mapa creado para los navegantes europeos del siglo XVI pudo influir durante generaciones en la forma de entender no solo la geografía, sino también la imagen que se tiene de África.

«Los mapas moldean nuestra comprensión del mundo», afirmó antes de la votación Robert Dussey, ministro de Asuntos Exteriores de Togo. «Guían la educación, alimentan la imaginación e influyen en las percepciones colectivas».

UN CONTINENTE EMPEQUEÑECIDO

Gerardus Mercator, un cartógrafo flamenco, en 1569 ideó su proyección para resolver un problema práctico de navegación marítima. Dado que las líneas rectas de su mapa corresponden a direcciones constantes de la brújula, los navegantes podían utilizarlo para trazar sus rutas.

Según la ONU, mantener las direcciones correctas en el mapa tuvo un costo: sacrificar la proporción de las superficies. Por eso, las masas terrestres se ven más grandes cuanto más alejadas están del ecuador. Un ejemplo claro es Groenlandia, que puede parecer casi del mismo tamaño que África, cuando en realidad África es unas 14 veces más extensa. Algo similar ocurre con el norte de Europa y América del Norte, que aparecen sobredimensionados frente a las regiones cercanas al ecuador.

A pesar de que su propósito original era la navegación, la proyección de Mercator sigue siendo habitual en materiales educativos, medios de comunicación, plataformas digitales y documentos oficiales. La resolución afirma que estas distorsiones han contribuido a la «minimización simbólica» de África y han perpetuado una visión desequilibrada del mundo.

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Togo lideró las negociaciones en nombre del grupo africano, basándose en una campaña respaldada por la Unión Africana. La resolución describe la corrección de estas distorsiones como un acto de «justicia cognitiva y reparación de la memoria» y señala la proyección Equal Earth, desarrollada en 2018, como una representación que refleja con mayor precisión el tamaño relativo de los continentes.

Dussey subrayó que la iniciativa no pretende condenar la proyección de Mercator, cuya utilidad para la navegación reconoció, ni imponer una única proyección.

«Un mapa justo no cambia la geografía del mundo, cambia la forma en que vemos el mundo», afirmó.

WASHINGTON VE UN PROYECTO IDEOLÓGICO

Según la ONU, Estados Unidos interpretó la iniciativa desde una perspectiva mucho más política.

«Esta resolución se burla del trabajo y del propósito de esta institución», afirmó el representante estadounidense, según lo detalla la ONU, en su sitio oficial web. A su juicio, lo que se presentaba como una actualización de las proporciones de los mapas era en realidad parte de «un proyecto ideológico mucho más amplio y radical».

El representante cuestionó especialmente las referencias de la resolución a las reparaciones y a la «justicia cognitiva». También calificó este tipo de iniciativas como «lastres para nuestro trabajo aquí» y consideró que contribuyen a que la institución pierda credibilidad.

Francia, en cambio, tomó una postura distinta. Horas antes de la votación, el ministro de Asuntos Exteriores, Jean-Noël Barrot, anunció que el país planea dejar de utilizar la proyección de Mercator en sus mapas del mundo, en línea con el impulso promovido por la Unión Africana.

El cambio hará que Francia, al igual que Estados Unidos y Rusia, se vea más pequeña en relación con los países cercanos al ecuador. Esto ayuda a entender la dimensión política que ha adquirido el debate. Los mapas de áreas equivalentes no agrandan África; simplemente reducen la distorsión que la proyección de Mercator genera sobre las masas terrestres ubicadas cerca de los polos.

CUANDO LOS MAPAS SE ENCUENTRAN CON LAS FRONTERAS

La ONU, detalla que Ucrania afirmó que apoyaba los esfuerzos para corregir las distorsiones históricas que afectan a África y a otras partes del Sur Global, pero objetó la forma en que algunos mapas que utilizan la proyección Equal Earth representan el territorio ucraniano ocupado por Rusia.

Su representante advirtió que respaldar esta proyección sin las salvaguardias adecuadas podría abrir una «caja de Pandora», al permitir que los mapas generen ambigüedad sobre territorios en disputa.

Por su parte, la Unión Europea apoyó la resolución, pero planteó la misma preocupación. En nombre del bloque, Irlanda subrayó que la medida se aplica únicamente al tamaño relativo de las masas terrestres y no tiene ninguna repercusión sobre la soberanía, el estatus territorial o las fronteras reconocidas internacionalmente. El bloque también afirmó que su apoyo no constituye un respaldo a los mapas mostrados en el sitio web de Equal Earth.

La propia resolución reconoce un problema fundamental que ninguna votación puede resolver. Ninguna proyección puede reproducir perfectamente la superficie curva de la Tierra en un plano. Cada una sacrifica algo (superficie, forma, distancia o dirección) y cada una es adecuada para fines diferentes.

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