El precio de una vivienda no termina en la cuota de la hipoteca ni en el alquiler. Una casa que parece accesible puede representar un gasto mucho mayor cuando está lejos del trabajo, obliga a recorrer largas distancias todos los días o tiene un acceso limitado a servicios como educación y salud.
El tiempo y el dinero que una familia destina para movilizarse también forman parte del costo de habitar un lugar. Por eso, la discusión sobre vivienda en Guatemala empieza a incorporar una variable que durante mucho tiempo quedó en segundo plano: no solo importa cuánto cuesta una vivienda, sino cuánto cuesta vivir en ella.
Para Hábitat para la Humanidad Guatemala, esta relación entre vivienda, ubicación, movilidad e infraestructura debería ocupar un lugar central en la planificación del crecimiento del país.
Laura Mazariegos, directora nacional de la organización, señala que una vivienda adecuada no puede analizarse únicamente por sus características físicas o por su precio, sino también por qué tan conectada está con las oportunidades y servicios que necesita una familia.
Para Hábitat esta relación debe ocupar un lugar central en la planificación del país.
“Sabemos que el verdadero valor que tiene la vivienda depende de dónde está ubicada, de su acceso a servicios básicos, a poder conectarse a la vida alrededor de esta vivienda”, señaló Mazariegos.
EL COSTO QUE NO APARECE EN LA CUOTA
La directora nacional de la organización señaló que para muchas familias el problema no se limita a conseguir una vivienda que puedan pagar, sino a encontrar un lugar que les permita mantener un equilibrio entre sus ingresos, sus responsabilidades y su calidad de vida.
En ese sentido, ejemplificó que una familia puede verse obligada a decidir entre pagar una cuota de vivienda o destinar recursos a educación y salud. A esto se suma el tiempo que deben invertir diariamente para trasladarse hacia sus lugares de trabajo.
Mazariegos describió un escenario en el que una persona puede levantarse varias horas antes para enfrentar el tráfico y, al finalizar su jornada laboral, volver a pasar horas en el trayecto hacia su vivienda, reduciendo considerablemente el tiempo que puede compartir con su familia.
“Ese es el tipo de problemática que enfrentan los guatemaltecos día a día”, afirmó.
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VIVIENDA ASEQUIBLE, PERO CADA VEZ MÁS LEJANA
Uno de los desafíos señalados por Hábitat para la Humanidad Guatemala es que las decisiones relacionadas con planificación urbana, infraestructura vial y transporte suelen tomarse de manera separada.
Esta fragmentación puede provocar que las opciones de vivienda que resultan económicamente accesibles para las familias se encuentren cada vez más alejadas de los centros de empleo, comercio, educación y servicios.
Mazariegos explicó que muchas familias que migran hacia las ciudades en busca de mejores oportunidades terminan encontrando que los lugares donde pueden pagar una vivienda están ubicados en áreas periurbanas, lejos de los principales centros de actividad económica.
El resultado es una mayor dependencia del transporte y jornadas de traslado más extensas.
“Muchas familias miran hacia las ciudades en busca de mejores oportunidades, pero cuando se mudan, llegan y se encuentran en que los únicos lugares accesibles para vivir, para lo que les alcanza a ellos a pagar, es quizá en un área periurbana, alejada del centro de comercio, del centro financiero, centro de industria”, explicó.
INFRAESTRUCTURA CAMBIA LA DINÁMICA
La construcción de carreteras, corredores logísticos y otras obras de infraestructura también modifica las dinámicas de las zonas donde se desarrollan. Para la organización, por ello es necesario que estas inversiones se analicen conjuntamente con las necesidades habitacionales y de movilidad de la población.
El objetivo, según Mazariegos, debería ser que las viviendas estén ubicadas cerca de los lugares donde las familias estudian, trabajan, se recrean y reciben servicios, y que puedan acceder a ellos de manera segura y asequible.
“Por eso la planificación de toda esta infraestructura es clave para que realmente la vivienda sea un hogar y no sea solamente cuatro paredes en los que la familia pasa la noche”, afirmó.
Además, la organización advierte que las decisiones de infraestructura pueden tener efectos sobre el territorio y las condiciones de vida de las comunidades, por lo que la planificación debe considerar de manera integral dónde se construye vivienda y cómo se conectará con el resto de la ciudad.
COSTO ECONÓMICO Y SOCIAL QUE NO SE VE
Mazariegos considera que continuar construyendo vivienda sin integrar la movilidad, infraestructura y ordenamiento territorial puede generar un “costo escondido” para las familias y para el país.
Ese costo no necesariamente aparece reflejado en el precio de una casa, pero puede manifestarse en mayores gastos de transporte, pérdida de horas productivas y menor tiempo disponible para la vida familiar.
“Es un costo que no vemos y que en algunos casos no podemos ponerle un número, pero que vaya si no es enorme”, sostuvo.
A su criterio, si no se toman decisiones de planificación de manera oportuna, las ciudades y centros urbanos continuarán aumentando su densidad poblacional sin necesariamente garantizar que las familias tengan acceso cercano a servicios y oportunidades.
HACIA UNA PLANIFICACIÓN CONJUNTA
Ante este escenario, Hábitat para la Humanidad Guatemala considera necesario que las decisiones sobre vivienda, infraestructura, movilidad y ordenamiento territorial sean discutidas de manera conjunta entre los distintos sectores involucrados.
La organización plantea que las inversiones públicas y privadas deben realizarse de forma consciente e intencional para atender las necesidades que enfrentan las familias, particularmente en materia de acceso a oportunidades y reducción de desigualdades territoriales.
“La vivienda y el hogar es el centro de las comunidades y es el corazón del país”, afirmó Mazariegos, al señalar que las decisiones sobre dónde viven las familias inciden directamente en sus posibilidades de desarrollo.
EL FORO QUE BUSCA ABRIR LA DISCUSIÓN
Bajo este planteamiento, Hábitat para la Humanidad Guatemala realizará el próximo lunes 5 de octubre la edición número 18 de su Foro Nacional de Vivienda, que este año tendrá como tema central “Movilidad, infraestructura y vivienda”.
El encuentro busca reunir a representantes del Gobierno central, municipalidades, sector privado, academia, cooperación internacional y organizaciones sociales para discutir cómo las decisiones de infraestructura, movilidad y ordenamiento territorial inciden en el acceso a una vivienda adecuada, accesible y bien localizada.
La agenda contempla cinco ejes: vivienda, accesibilidad y movilidad cotidiana; vivienda e infraestructura básica; infraestructura, suelo y vivienda asequible; comercio, logística y desarrollo territorial; y gobernanza, financiamiento y resiliencia.
De acuerdo con la organización, el propósito es avanzar hacia una planificación habitacional que considere la movilidad y el ordenamiento territorial, así como promover viviendas conectadas con servicios y oportunidades y fortalecer la coordinación entre los distintos actores.
El 18 Foro Nacional de Vivienda se llevará a cabo en Épica, en Avia, zona 10, a partir de las 8:30 horas. La organización informó que el registro es gratuito, aunque el cupo es limitado.








