Autora: Andrea Sierra
Instagram: @andreassierravoice
Editorial: youngfortransparency@gmail.com


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El concepto nació alrededor de 2024 en el lado del internet anglosajón bajo el nombre “Aura Farming”, que comenzó a ser utilizado para describir el concepto cómo ganar respeto a base del carisma y acciones que impresionan al resto del grupo, las batallas de aura comenzaron a realizarse en diversos países de Latinoamérica en las últimas 2 semanas, incluyendo en nuestro país, Guatemala.

Considero esta tendencia como algo positivo para los adolescentes y jóvenes, una manera de socializar más con los pares, salir a los parques, recuperar los espacios recreacionales realizando una actividad sana combatiendo la soledad, las dificultades sociales y timidez en la generación que enfrentó el COVID en sus años de infancia y adolescencia, que experimentó un incremento en los intentos de suicidio, depresión, ansiedad y trastorno de estrés postraumático después del aislamiento, perdiendo años claves en su desarrollo neurológico y psicosocial.

Esta tendencia puede marcar algo positivo manteniendo a la juventud en espacios seguros lejos de la influencia de las pandillas que se aprovechan de la necesidad de aceptación en los jóvenes para reclutarlos, y el consumo de sustancias ilícitas y alcohol.

Por lo tanto, lo de las generaciones anteriores (X y milenial) criticando y ridiculizando a la generación Z y alfa por las batallas de aura es sumamente hipócrita y perjudicial, considerando que ellos (generación X) hacían batallas de baile y de rap en las calles y parques en los 80 y 90. Y los milenials por su parte con sus tribus urbanas (emos, metaleros, punketos, skaters, etc.) con las que también tuvieron sus duelos y se congregaban en los parques y calles. Olvidándose de cuando fueron jóvenes y sus mismos padres los reprimían, cayendo en el adultocentrismo de rechazar todo lo que viene de la infancia y la juventud creyéndose con superioridad moral e intelectual simplemente por tener más años de vida, aunque esto no siempre se refleja en su madurez e inteligencia emocional.

Jóvenes por la Transparencia

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