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Ayer, al responder agresivamente a las preguntas que le formuló un periodista de La Hora, la ministra de Comunicaciones, Norma Zea, dijo que le “encantaría saber cuáles son los planos que ustedes utilizaron para poder hacer sus costos comparativos con estas obras”, y la respuesta fue sencilla. El reportero le dijo que los mismos están cargados en el portal de Contrataciones y Adquisiciones del Estado, Guatecompras, realidad que cínicamente fue negada por la funcionaria a cargo del despacho que autorizó esas contrataciones con una posible sobrevaloración de 148 millones de quetzales. Para corroborar el engaño ayer publicamos una nota en la que reproducimos los planos.

En realidad los guatemaltecos ya estamos acostumbrados al cinismo con el que se trata de encubrir la corrupción y poco a poco estamos viendo cómo se repiten situaciones como las del gobierno anterior y con el tiempo veremos cómo se mueven en realidad los hilos alrededor de un mandatario que no atinó a ejecutar el mandato que recibió de la población cuya única razón para elegirlo fue la ilusión de que podría hacerse algo contra las mafias.

La Hora no está inventando nada y la razón de nuestras interrogantes es sencilla. Un negocio multimillonario despierta sospechas si el mismo se convoca el 25 de junio y se adjudica el 2 de julio, es decir siete días entre los que hay un fin de semana y dos asuetos. El Gobierno está aniquilando la Ley de Infraestructura Vial Prioritaria al hacer de forma secreta y con alevosía eventos que tienen el aroma de estar pactados con anterioridad. ¿Por qué no tienen subidas las ofertas de los 3 puentes? ¿Qué necesitan ocultar?

A raíz de esa fundamentada duda sobre la pasmosa celeridad con que se convocó, empezamos a indagar e hicimos las publicaciones correspondientes pero, además, solicitamos a empresas serias que nos ayudaran a elaborar los verdaderos valores de esos puentes, incluyendo imprevistos y las ganancias que, lógicamente, deben tener los que construyen. Contamos con una cotización de una entidad megacalificada.

Ayer mismo, el Presidente Arévalo en un discurso abordó el tema de la corrupción y cómo la ciudadanía debe fiscalizar y las autoridades responder. El gobernante no solo llamó a la población a auditar, sino afirmó que los hallazgos de tales acciones deben generar respuestas de las autoridades. En el caso de la Ministra, quien ascendió desde un cargo en la Secretaría Privada de la Presidencia, la respuesta que dio fue una burda mentira y en medio de los empujones de su seguridad a un periodista que estaba cumpliendo su deber con respeto, empujones que por cierto también daban en tiempos de Giammattei-Martínez, dijo que iba a dar una entrevista que seguimos esperando.

El Presidente pide que la ciudadanía juegue un rol activo, ¿pero entonces por qué ignorar las alertas y solo tragarse el cuento de quienes armaron un pastelón y lo han venido haciendo para, según ellos, mantener al Congreso contento? Porque es una realidad que vía los constructores de obra es que logran muchas cosas en el Legislativo. Triste realidad.

Por supuesto que los ciudadanos tenemos el deber y la obligación de fiscalizar el papel de los funcionarios que elegimos y en La Hora hemos dicho que la indiferencia ciudadana alienta la corrupción. Pero así como hay indiferencia de la población en muchos casos, las respuestas de las autoridades de las que habló Arévalo se basan en descaradas mentiras, como las que ayer usó para “su defensa” la ministra Norma Zea, a quien le marca el paso quien lleva las riendas del Gobierno.

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