
Una semana ha pasado desde que la ministra de Economía, Gabriela García, regresó de Washington, la visita tenía como propósito la evaluación de Guatemala respecto del cumplimiento de los compromisos que Guatemala asumió con Estados Unidos.
En declaraciones a La Hora, la ministro dijo que Guatemala viene con una tarea adicional definir, juntos Gobierno y el sector privado, cómo avanzar en los temas pendientes pendientes mientras el escenario político estadounidense continúa siendo cambiante.
García presentó hace una semana en Washington la primera entrega de resultados sobre los compromisos asumidos por Guatemala en el marco del Acuerdo de Comercio Recíproco (ART), firmado el 30 de enero de 2026 como una extensión del Tratado de Libre Comercio entre Estados Unidos-Guatemala y República Dominicana conocido como DR-CAFTA.
El balance, según la ministra, muestra avances, pero también una agenda que debe continuar. “Nos pone en una situación muy delicada, pero vamos avanzando”, dijo García.
Refirió que ahora lo que toca es trasladar los resultados de la visita al presidente Bernardo Arévalo y al sector privado para definir una “estrategia de continuidad” que permita mantener el ritmo de cumplimiento y atender las recomendaciones recibidas.
El desafío adquiere mayor relevancia porque el ART permitió a Guatemala mantener acceso preferencial con arancel 0% para el 72.4% de sus exportaciones hacia Estados Unidos, pero a cambio el país asumió compromisos que implican cambios y ajustes en distintas áreas del comercio.
DE LA NEGOCIACIÓN A LA EJECUCIÓN
La primera parte de la agenda está relacionada con la facilitación y modernización del comercio. Esto incluye:
- Simplificación regulatoria: reducir requisitos para productos farmacéuticos, dispositivos médicos, vehículos y bienes remanufacturados.
- Certificados electrónicos: aceptar documentos y certificados en formato electrónico.
- Apostilla: eliminar este requisito en determinados procesos.
- Registros: agilizar los procesos de registro de productos.
- Comercio digital: eliminar impuestos discriminatorios en el comercio digital.
- Sector agropecuario: aceptar mecanismos de supervisión y certificación de Estados Unidos para determinados productos.
- Regulación sanitaria y agropecuaria: mantener normas basadas en criterios científicos y de evaluación de riesgos.
El acuerdo también contempla avances en comercio digital, incluida la eliminación de impuestos discriminatorios, mientras que en materia agropecuaria Guatemala se comprometió a aceptar mecanismos de supervisión y certificación de Estados Unidos para determinados productos, así como a mantener regulaciones basadas en criterios científicos y de riesgo.
En el ámbito laboral, uno de los compromisos consiste en diseñar un mecanismo nacional para prohibir la importación de bienes producidos mediante trabajo forzoso.
El tercer bloque ratifica obligaciones que ya estaban contempladas en el CAFTA-DR, relacionadas con competencia, propiedad intelectual y estándares ambientales y sociales.
Por tanto, el regreso de la ministra marca el paso de la negociación a una etapa menos visible, pero determinante: la ejecución de los compromisos.
El Gobierno y el sector privado deberán identificar qué medidas requieren cambios regulatorios, cuáles dependen de otras instituciones y cuáles pueden implementarse de manera más inmediata. El objetivo es evitar que los acuerdos alcanzados en la negociación comercial pierdan ritmo durante el proceso de aplicación.
BAJAN EL TONO A LOS ARANCELES Y LO SUBEN AL DR-CAFTA
“La vigencia del Acuerdo Recíproco es como una extensión del CAFTA. Y el CAFTA solo se acaba si alguien dice que se acaba”, explicó García.
Según la ministra, con excepción de etanol y un par de temas más, todos los compromisos que EE. UU. pide hoy “no son nada más que lo que ya estaba pedido en CAFTA y nos ayuda y nos conviene como país”.
Para Rubén Morales, exministro de Economía, el punto es el mismo: “El CAFTA sigue siendo el pilar de las relaciones comerciales. Lleva 20 años vigente. Los acuerdos recíprocos tienen una temporalidad relativa”.
La traducción: el Acuerdo Recíproco abre la puerta hoy. CAFTA es el que le da certeza a la inversión de 10 años.
Esa certeza es clave. Como dice Juan Carlos Zapata, Director Ejecutivo de Fundación para el Desarrollo (Fundesa), «la inversión exportadora es irreversible. Un instrumento revisable cada seis meses mantiene alta la incertidumbre y pospone decisiones, aunque el arancel esperado sea cero”.
En ese escenario, la “estrategia de continuidad” que plantea el Ministerio de Economía no solo busca responder a las recomendaciones recibidas en Washington. También pretende que Guatemala llegue preparada ante eventuales cambios en la política comercial de Estados Unidos y pueda defender la relación comercial que sostiene buena parte de sus exportaciones.
QUIÉN GANA Y QUIÉN PIERDE CON EL 10% DE ARANCEL
Los números ya duelen y explican por qué el empleo está en riesgo. Ganan los grandes y ya exentos: Café, vestuario, azúcar y banano.
“El acuerdo protegió el valor exportado, no el empleo”, advierte Zapata.
Pierden los de empleo rural: minivegetales, berries, frutas frescas, acuicultura y algunas manufacturas. Son poco valor en dólares pero mucho empleo por dólar exportado.
Son pequeños productores, dispersos, con márgenes de un dígito. “Con márgenes de un dígito, 10 puntos de arancel no reducen utilidad: expulsan del mercado”, señala Zapata.
La prueba: caída de 25% interanual en legumbres y hortalizas a marzo de 2026. Y como los costos de certificación son “hundidos”, cuando un productor sale, es difícil que regrese.
El golpe es doble: frente a México, que tiene exención total, Guatemala tiene 10 puntos de desventaja en esos mismos productos. Y el problema político: esas zonas son de alta emigración.
“Lo que hace el arancel contradictorio con el propio objetivo migratorio de EE. UU.”, dice FUNDESA. Morales por su parte es realista: “Va a ser muy difícil mejorar las condiciones de acceso para esos sectores sensibles en EE. UU.”
La lógica de Washington hoy es clara: acceso para lo que no producen o no abastecen internamente.

LOS SIGUIENTES PASOS: CUMPLIR, CUANTIFICAR Y HACER LOBBY
Los consultados coinciden en que el primer paso es cumplir. A lo que la ministra García recuerda que la mayoría de compromisos del Acuerdo Recíproco ya estaban en CAFTA.
El exministro Morales añade que hay que cumplir primero todo lo del acuerdo recíproco y después negociar sector por sector con el USTR. Sin cumplimiento no hay espacio para pedir más acceso.
FUNDESA propone que el sector privado acompañe con cinco acciones concretas. Primero, una matriz por partida que mida empleo por millón exportado y margen sectorial: “cuantificar, no adjetivar”.
Segundo, demostrar la complementariedad estacional: Guatemala abastece cuando EE.UU. no produce, por lo que el arancel lo paga el consumidor estadounidense.
Tercero, costear el cumplimiento en trazabilidad, controles y compras públicas para negociar plazos reales.
El cuarto punto es apoyar operativamente el Acuerdo Ministerial 377-2026 sobre reglas de origen. El quinto es transparencia total: el sector privado debe conocer las recomendaciones que EE. UU. entregó para poder responder con datos y no con suposiciones.
Sin información clara no se puede armar una estrategia. Morales coincide y destaca que la comunicación con el sector privado es vital.
«Aunque ya no existe un cuarto adjunto como en las negociaciones originales del acuerdo, es importante que algún tipo de intercambio prevalezca», agregó.
El último paso es salir a defender el mercado. Morales plantea que el sector privado haga lobby directo ante congresistas, senadores e importadores de productos guatemaltecos en EE. UU.
El objetivo: que sean ellos quienes defiendan ante el gobierno de ese país que Guatemala es un proveedor necesario y que el arancel termina afectando al consumidor estadounidense.
EL MENSAJE PARA EL EXPORTADOR
El mensaje es claro, el CAFTA no se toca. Es el tratado de fondo porque da reglas de origen, solución de controversias y la certeza jurídica que necesita la inversión textil y de manufactura a 10 años.
Sin CAFTA vigente, ninguna empresa compromete capital de largo plazo en Guatemala. El Acuerdo Recíproco con EE. UU. sirve para no perder el mercado hoy, pero es un instrumento temporal.
Su vigencia depende de cumplir ya los compromisos técnicos. Como dijo la Ministra García: “tenemos que hacer esas mejoras”. No es un tratado nuevo, es poner al día lo que ya pedía CAFTA.
El riesgo no está en el valor exportado de café o vestuario, que quedaron exentos. El 10% de arancel golpea directo al empleo: frutas, hortalizas, berries y acuicultura del área rural.
Son sectores de poco valor en dólares, pero de mucho empleo por dólar exportado, con márgenes tan bajos que el arancel los expulsa del mercado de EE. UU.
Guatemala ahora tiene que demostrar resultados. Si cumple, puede ir ganando acceso “poco a poco, sector por sector” con el USTR.
Para el exportador la ecuación es simple: Cumplimiento es igual a acceso, lo que a su vez implica empleo. Si el país falla, el Acuerdo Recíproco se queda en papel y el 10% se vuelve permanente para los que menos margen tienen.







