Producto de los Acuerdos de Paz, particularmente del Acuerdo sobre aspectos socioeconómicos y situación agraria, se creo el Fondo de Tierras, como un instrumento para impulsar el acceso a la tierra para campesinos sin tierra o con tierra insuficiente. Hay que recordar que dichos Acuerdos fueron producto de la lucha revolucionaria de la URNG.
Una vez firmada la paz, los combatientes de esa organización entregaron las armas y observaron escrupulosamente los compromisos adquiridos.
Fontierras no existiría, sin la lucha revolucionaria que libraron los combatientes de URNG.
En ese marco histórico, 75 excombatientes de URNG con un préstamo otorgado por el fideicomiso que constituyó Fontierras en Banrural para impulsar el acceso a la tierra para los campesinos, compraron una finca, Las Tecas, ubicada en el municipio de Cuyotenango. Como garantía del préstamo se constituyó una hipoteca, la cual caducó el 18 de diciembre del año 2009. El Registrador del Segundo Registro de la Propiedad de Quetzaltenango canceló dicha hipoteca, como legalmente correspondía.
En un memorial entregado a Fontierras, el pasado 1 de agosto, dirigido al Consejo Directivo de dicha institución, firmado por copropietarios de la Finca Las Tecas, los signatarios de dicho documento expresaron lo siguiente: “El Fideicomiso Fondo de Tierras, Acuerdos de Paz en lugar de aceptar su responsabilidad en la creación de las condiciones jurídicas que permitieron la prescripción de la hipoteca y la cancelación de la misma, promovió un Ocurso ante el juez competente en Quetzaltenango para que se dejara sin efecto la cancelación de la hipoteca, argumentando aspectos de forma relacionados con la ilegitimidad procesal del abogado que solicitó dicha cancelación”.
El Juzgado Primero de Primera Instancia Civil de Quetzaltenango, en los últimos días declaró sin lugar el Ocurso referido en el párrafo anterior y, por consiguiente, dejó vigente la cancelación de la hipoteca.
Esa justa resolución demuestra que las condiciones jurídicas que posibilitaron la caducidad de la hipoteca y su cancelación por el Segundo Registro de la Propiedad fueron responsabilidad directa del Fideicomiso constituido en Banrural por Fontierras.
La pregunta ahora es ¿Cuál será la posición que asuma ante esta situación el Consejo Directivo de Fontierras?, el cual está conformado por siete directores. Entre ellos la titular del MAGA, un representante del Ministerio de Finanzas, uno de las organizaciones campesinas y uno de los pueblos indígenas. Además, hay un representante de las Cooperativas, uno de Conadea y uno de la Cámara del Agro.
Ellos tienen la alternativa de ser cómplices de las intenciones del Fideicomiso y del mismo Banrural de no aceptar su obvia responsabilidad al haber creado las condiciones que permitieron la prescripción de la hipoteca o acceder a la solicitud de copropietarios de la finca Las Tecas en el memorial ya citado que le piden una audiencia “para poder analizar este caso y encontrar la solución justa y legal que sea pertinente, teniendo como horizonte la razón de ser de Fontierras, del Fideicomiso y de los Acuerdos de Paz. Ese honorable Consejo no puede ignorar la lucha que nosotros hicimos durante tantos años, la que concluyó con la firma de la paz y derivó, entre otras cosas, en la Constitución del Fondo de Tierras, de conformidad con el Acuerdo sobre Aspectos Socioeconómicos y Situación Agraria”.
Veremos si estos siete personajes se comportan como grises burócratas cuyo horizonte se limita a los intereses de la institución que ahora dirigen (Fontierras) y de Banrural o serán coherentes con el espíritu de los Acuerdos de Paz y con la calidad política que como excombatientes tienen los copropietarios de esta Finca donde han construido sus vidas por casi tres décadas después de haber librado la lucha revolucionaria, a la cual se debe la existencia de Fontierras y, en general, de los Acuerdos de Paz. Hasta ahora, afortunadamente, en ese Consejo ha habido sabias voces que se expresan en esta segunda dirección.







