La guerra entre Israel y Estados Unidos contra Irán y sus aliados ha traído consecuencias de todo tipo para la región de Oriente Medio, pero también para el resto del mundo, siendo la más notoria el incremento de los precios de los combustibles.
Aprovechando que en menos de un año tendremos elecciones, tanto los diputados de oposición como el oficialismo, incluidos sus diputados actuales y los que solían serlo (ahora están en RAICES), buscan capitalizar esta crisis del alza de precios de los combustibles para ganar votos de cara al proceso electoral 2027. Hay que aclarar que a ni un solo diputado le interesa su bolsillo, estimado lector. El único interés de los diputados es lucrar a costa del erario, y mantenerse lo más posible en su curul para exprimir más, si se puede, el presupuesto nacional. Nada más.
Entre los diputados, existen dos corrientes respecto a los elevadísimos precios de los combustibles, una que busca eliminar o suspender temporalmente el IDP (el impuesto específico a la distribución del petróleo y sus derivados, que es Q4.70 para la gasolina super, Q4.60 para la gasolina regular y Q1.30 para el diésel) y el IVA; y otra que busca que el gobierno realice subsidios focalizados, como los que hubo en los meses de mayo y junio. Por cierto, el impuesto al diésel es casi una cuarta parte de los impuestos a las gasolinas, por lo que, de hecho, este combustible ya tiene un subsidio de más de Q3, por la incidencia que tiene sobre los costos logísticos y los de transporte público.
Y es que tanto la suspensión temporal de impuestos, como el subsidio focalizado, son tres cuartas partes de lo mismo. En ambos casos se está realizando un paliativo de duración finita, mas no se están atacando las causas estructurales del problema. La medida que se termine tomando, sea cual sea, requerirá maniobras presupuestarias, transferencias, aprobaciones, y un largo etcétera de trámites burocráticos. Y de que se necesita tomar alguna, se necesita. Porque estos niveles de precios de los combustibles causan daños importantes, principalmente a la población más vulnerable, que generalmente es la más aislada.
Las medidas estructurales toman tiempo y mucho esfuerzo, principalmente económico. Tener medios masivos de transporte público eléctrico, por ejemplo, o fomentar el uso de vehículos eléctricos, son medidas que pueden cambiar la matriz de consumo de combustibles en el país, y que pueden mitigar el impacto que un incremento en los precios del crudo o un quiebre en el suministro del mismo, pueda causar a la economía.
Ni este gobierno, ni los diputados electos, han trabajado en esa vía. Repito, estas personas únicamente ven por la punta de su nariz. No por su bolsillo.







