Los efectos de una dieta libre de gluten que no afecta el comportamiento de todos los niños diagnosticados de trastornos del espectro autista. FOTO LA HORA: SYNLAB / EUROPA PRESS/DPA.

GRANADA
Agencia dpa / (Europa Press) –

Un estudio realizado por investigadores del departamento de Psiquiatría de la Universidad de Granada (UGR) ha analizado los efectos de una dieta libre de gluten y caseína (proteína de la leche) concluyendo, entre otras cuestiones, que no afectan al comportamiento de todos los niños diagnosticados de trastornos del espectro autista.

Según ha informado la UGR en una nota de prensa, dadas las limitaciones en el tratamiento de estos trastornos del espectro autista, muchas familias recurren al uso de intervenciones alternativas, y las dietas libres de gluten y caseína como enfoque terapéutico en los trastornos del espectro autista han sido «objeto de interés y controversia» en la investigación.

Algunos autores han publicado efectos favorables en los síntomas del autismo tras la dieta libre de gluten y caseína pero otros trabajos, especialmente los más recientes, no han hallado resultados concluyentes.

La investigación realizada en la UGR reafirma que las dietas libres de gluten y caseína no sirven como tratamiento estandarizado para todos los niños diagnosticados de trastorno del espectro autista. Quizás aquellos casos con trastornos gastrointestinales asociados pueden ser los que se beneficien de estas intervenciones.

La beta-casomorfina es un péptido (unión de aminoácidos) llamada así por su actividad opioide similar a la morfina, que se forma en el intestino por una digestión alterada de la proteína de la leche de vaca (caseína).

En los trastornos del espectro autista podría existir una porosidad anormal en la barrera intestinal, de modo que la beta-casomorfina atravesaría la barrera intestinal, llegaría a la circulación general y desde allí alcanzaría el sistema nervioso central produciendo un efecto tóxico.

Algunos autores que han encontrado peptiduria (presencia anormal de péptidos en la orina) en niños con trastorno del espectro autista han detectado una reducción de dichos péptidos tras la dieta libre de gluten y caseína.

El objetivo fundamental de esta investigación ha sido doble: por una parte, determinar si las dietas libres de gluten y caseína disminuyen los trastornos del comportamiento de niños y adolescentes diagnosticados de trastornos del espectro autista, y por otra, examinar si existe una asociación entre los posibles cambios conductuales tras esta dieta y los niveles urinarios de beta-casomorfina.

La investigación de la UGR se desarrolló por medio de dos estudios. En primer lugar, se llevó a cabo un ensayo clínico piloto en el que participaron 28 niños y adolescentes diagnosticados de trastorno del espectro autista intervenidos durante tres meses con una dieta libre de gluten y caseína.

A continuación, se puso en marcha un segundo estudio que fue becado por la Asociación Española de Psiquiatría del Niño y el Adolescente, en el que participaron 37 niños y adolescentes diagnosticados de trastornos del espectro autista que siguieron un régimen de la dieta específica durante seis meses y en el que se estudiaron variables de «eficacia, riesgo y seguridad derivadas del uso de estas dietas».

En ninguno de los dos estudios (tres más tres meses, y seis más seis meses) se encontraron «cambios significativos» en las escalas de conducta ni en los niveles urinarios de beta-casomorfina tras la dieta libre de gluten y caseína.

El investigador principal de este trabajo, Pablo José González Domenech, del departamento de Psiquiatría de la UGR, ha señalado que son necesarios futuros estudios que, además de eliminar el gluten y la caseína durante un periodo de tiempo suficiente (al menos seis meses), incluyan elementos de placebo y doble ciego, así como otros marcadores biológicos para «definir mejor a los sujetos que puedan beneficiarse de estas dietas».

Con el fin de identificar a los posibles usuarios, sería «interesante incluir entre los elementos de evaluación mediciones de permeabilidad intestinal, exámenes de poblaciones bacterianas intestinales, actividad enzimática e inflamatoria gastrointestinal, así como pruebas de imagen cerebral para el estudio de los posibles cambios estructurales y funcionales», ha concluido.

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