Cáncer infantil. Foto la hora: FLICKR//WILFREDO RODRÍGUEZ / Europa Press/dpa.

MADRID
Agencia dpa / (Europa Press) –

Expertos en el abordaje del cáncer infantil y adolescente han destacado la necesidad de atender las secuelas a medio y largo que suelen aparecer, una vez finalizado el tratamiento oncológico, en esta población con el fin de poder garantizarles una buena calidad de vida, especialmente en la edad adulta.

Cada año se diagnostican unos 150 casos de cáncer infantil por cada millón de habitantes, representando ya la segunda causa de muerte, por detrás de los accidentes, en la infancia. Ahora bien, aunque es una enfermedad rara la supervivencia se sitúa actualmente en el 75 por ciento de los casos.

Una elevada esperanza de vida que hace imprescindible que los menores que pasan o han pasado por ella sean atendidos por equipos multidisciplinares y tengan un seguimiento de por vida, puesto que se calcula que el 70 por ciento presenta problemas derivados de la enfermedad como, por ejemplo, alteraciones de tipo músculo-esquelético (30%), obesidad (30%) o disfunción cardiovascular (40%).

«El cáncer no termina cuando termina el cáncer, sino que a veces hay secuelas que afectan a muchas áreas del desarrollo del menor y que les dificulta en su vida diaria», ha comentado la presidenta de la Asociación Infantil Oncológica de Madrid (ASION), Teresa González, durante la ‘Jornada de Atención Multidisciplinar en el cáncer infantil y adolescente. La fisioterapia: una herramienta imprescindible en el cuidado, recuperación y seguimiento’, organizada.

Y es que, aunque los niños suelen responder mejor que los adultos a la quimioterapia, este tratamiento, junto a la radioterapia, impacta de manera importante en su vida y en la de su familia, al igual que el momento del diagnóstico. Por este motivo, la doctora de la Unidad de Hemato-Oncología y trasplante de Médula Ósea Pediátrica del Hospital Universitario La Paz de Madrid, Ana Sastre Urgelles, ha insistido en la importancia de que desde el primer momento sean abordados por equipos médicos multidisciplinares.

«Un niño no es un adulto pequeño, sino que tiene un metabolismo diferente y que varía conforme crece, por lo que los fármacos van a seguir una diferente farmacocinética. Por ello, tiene que haber protocolos específicos para cada neoplasia infantil, y se debe asegurar la asistencia a través de un equipo multidisciplinar, coordinado por un especialista en Onco-Hematología», ha apostillado la doctora Sastre Urgelles.

EL PAPEL CLAVE DE LA FISIOTERAPIA

Asimismo, durante el encuentro se ha subrayado el importante papel que juegan los profesionales de fisioterapia en el abordaje de los pacientes infantiles y adolescentes con cáncer. Y es que, tal y como ha recordado la subdirectora general de Información y Atención al Paciente de la Comunidad de Madrid, María Jesús Martínez Fuentes, se ha demostrado que la fisioterapia mejora el estado físico y anímico de estos pacientes, haciendo que sean «más autónomas, independientes y autosuficientes».

El fisioterapeuta debe estar presente en las distintas fases de la enfermedad y para responder a las diferentes necesidades del niño, ya sea para minimizar las consecuencias de la propia enfermedad y sus tratamientos, como para ayudar a paliar los síntomas en los casos en los que la supervivencia está comprometida desde el inicio o no hay respuesta positiva al tratamiento.

«Es una figura con un importante papel de colaboración, educación y enseñanza a las familias en todo el proceso para asegurar el máximo nivel de bienestar del niño y su entorno, pudiendo y debiendo adaptarse a sus nuevas rutinas, tanto durante los ingresos, como en las fases de estancia en el domicilio, ya sea con tratamientos en salas dedicadas a ello como asistencia a domicilio», ha zanjado la fisioterapeuta del Hospital Universitario Fundación Alcorcón (Madrid), Aurora Araujo Narvaez.

Artículo anteriorUn pequeño robot de cuatro patas consigue dar saltos mortales
Artículo siguienteFrambuesas rojas pueden ayudar con el control de la glucosa en personas con prediabetes