En esta fotografía de archivo, Lionel Messi del Barcelona durante el partido de cuartos de final de la Liga de Campeones contra el Bayern Múnich en el estadio de Luz en Lisboa. Foto La Hora/AP/Manu Fernández.

Por TALES AZZONI
Agencia AP

Lionel Messi dejó claro que era momento de marcharse, buscar nuevos desafíos y ser feliz en otro equipo.

El astro argentino había conquistado decenas de títulos y establecido numerosos récords con el Barcelona, pero le disgustó el rumbo que el conjunto catalán tomaba. Así, era la hora de tratar de brillar en otro lugar.

Pese a que se le prometió que podría dejar al Barça, no se le permitió hacerlo. Por ello, se queda otro año, a fin de evitar una larga batalla legal con el club de su vida.

Messi terminó con la incertidumbre sobre su futuro, al anunciar el viernes que seguirá con el Barcelona para la próxima temporada pese a que deseaba cambiar de club.

El anuncio llegó mediante una entrevista en video, difundida por Goal.com. Messi dijo que quería buscar nuevos objetivos en su carrera pero no quería ir a un litigio.

«Yo no iría a juicio contra el Barça nunca, porque es el club que amo, que me dio todo desde que llegué, es el club de mi vida, tengo hecha aquí mi vida, el Barça me dio todo y yo le di todo, jamás se me pasó por la cabeza llevar al Barça a juicio», enfatizó.

Sin embargo, dejó en claro que no estaba contento con el presidente del club, Josep Bartomeu, diciendo que no cumplió su palabra de dejarlo ir al final de la temporada.

Messi anunció oficialmente su decisión al Barcelona hace 10 días, pero el equipo le recalcó que deseaba que completara su contrato que vence en junio de 2021. El club aseveró que la cláusula a la que apeló Messi para salir había expirado el 10 de junio y dijo que él tenía que pagar una cláusula de rescisión de 700 millones de euros (837 millones de dólares) si deseaba dejar al equipo ahora.

«El presidente siempre dijo que yo al final de temporada podía decidir si me quería ir o si me quería quedar y al final no terminó cumpliendo su palabra», dijo Messi. «El presidente siempre me dijo ‘cuando acabe la temporada decides si te quedas o te vas’, nunca puso fecha».

Messi había informado al club sobre su intención de salir enviando un burofax, un documento certificado similar a un telegrama.

«Mandar el burofax era hacer oficial que me quería ir y que quedaba libre y el año opcional no lo iba a usar y me quería ir. No era para montar un lío, ni para ir en contra del club», dijo Messi.

No hubo un acuerdo el miércoles, cuando el padre de Messi y Bartomeu se reunieron para discutir el futuro del jugador.

«Voy a seguir en el Barça y mi actitud no va a cambiar por más que me haya querido ir», dijo Messi. «Le dije al club, sobre todo, al presidente, que me quería ir. Se lo llevo diciendo todo el año. Creía que era el momento de dar un paso al costado. Creía que el club necesitaba más gente joven, gente nueva y pensaba que se había terminado mi etapa en Barcelona, sintiéndolo muchísimo porque siempre dije que quería acabar mi carrera aquí».

Messi no había hecho una declaración pública desde la derrota humillante del equipo por 8-2 ante Bayern Munich en los cuartos de final de la Liga de Campeones el 14 de agosto. Dijo que la derrota, una de las peores de su carrera, no fue lo que le hizo tomar la decisión de irse.

«Fue un año muy complicado, sufrí mucho dentro de los entrenamientos, en los partidos y en el vestuario», dijo Messi. «Siempre dije que quería acabar aquí y siempre dije que me quería quedar aquí. Que quería un proyecto ganador y ganar títulos con el club para seguir agrandando la leyenda del Barcelona a nivel de títulos. Y la verdad que hace tiempo que no hay proyecto ni hay nada, se van haciendo malabares y van tapando agujeros a medida que van pasando las cosas».

Pese a esa situación, Messi dijo que no había sido fácil la decisión de dejar el club.

«Cuando le comuniqué esto a mi mujer y mis hijos fue un drama bárbaro», relató. «Toda la familia llorando, mis hijos no querían irse de Barcelona, ni querían cambiar de colegio».

La permanencia de Messi en el Barça se anunció horas después de que su padre había enviado una carta a La Liga española, diciendo que su hijo se consideraba libre de marcharse de inmediato sin tener que pagar una cláusula de rescisión de 700 millones de euros. La Liga respondió que el rosarino estaba bajo contrato y no podía irse sin cubrir el monto de la cláusula.

El cambio de opinión de la «Pulga» representa un alivio para un Barcelona sumido en la crisis, tres semanas después del revés demoledor ante el Bayern. Bartomeu y el técnico entrante Ronald Koeman habían aseverado que el proyecto de reestructuración del club giraba en torno del delantero argentino, de modo que era clave convencerle de que debía quedarse para sacar al club de uno de los momentos más penosos en su historia.

La entidad barcelonista comenzará su temporada en La Liga ante el Villarreal a finales de septiembre. El conjunto entrenaba sin Messi desde el lunes.

«Yo lo que puedo decir es que me quedo y voy a dar el máximo», enfatizó Messi. «Esto que ha pasado me ha servido para reconocer a mucha gente falsa que tenía en otra consideración. Me dolió cuando se puso en duda mi amor por este club. Por más que me vaya o me quede, mi amor por el Barça no va a cambiar nunca».

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