El técnico del Barcelona Ernesto Valverde. Foto la hora: Joan Monfort/AP.

BARCELONA
Agencia (AP)

El técnico del Barcelona Ernesto Valverde dijo que su equipo quiere jugar el clásico contra Real Madrid en casa, pese a una marcha separatista que fue convocada para ese mismo día en la capital catalana.

La Liga española quiere que el partido del 26 de octubre sea trasladado a Madrid por razones de seguridad, con el duelo de vuelta automáticamente cambiando de Madrid a Barcelona.

Valverde dijo en una rueda de prensa que él y sus jugadores prefieren mantener el calendario sin cambios y mostrarles a todos que el partido puede jugarse, pese a los problemas actuales en Cataluña.

La región ha sido escenario de violentas protestas en los últimos días con la policía chocando con manifestantes enfurecidos por un fallo del Tribunal Supremo de España de sentenciar a prisión a nueve líderes separatistas. Grupos a favor de la independencia han llamado a sus partidarios a congregarse en Barcelona el domingo, el día del clásico.

Ha habido discusiones además sobre la posibilidad de posponer el partido en lugar de cambiarlo a Madrid, pero eso podría causar conflicto con otras competencias en el calendario.

“Está programado jugar en el Camp Nou, nuestro público va a responder y el partido se celebraría sin ningún problema, respetando a los rivales y a todo”, dijo Valverde.

La federación española de fútbol indicó que los clubes tienen hasta el lunes para responder al pedido de La Liga de cambiar la sede.

La Liga gestiona los torneos de las dos máximas divisiones del fútbol español. La federación está cargo de las reglas y fijar el calendario de los partidos a nivel profesional y amateur

«Podemos demostrar que el partido se puede disputar perfectamente, que respetamos al contrario y al rival, que dentro de unas normas mínimas de civismo todo puede funcionar”, dijo Valverde. “Es un partido importante para que la gente lo vea y eliminar a los agoreros que dicen que el partido no se va a celebrar”.

El despliegue de las banderas independentistas catalanas es algo habitual en los partidos de local del Barcelona.

No es la primera vez que un partido del Barcelona es afectado por la situación política. El duelo ante Las Palmas del 1 de octubre de 2017 se jugó a puertas cerradas en el Camp Nou al coincidir con un referéndum.

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