Tom Seaver, miembro del Salón de la Fama de la Liga NacionaL. Foto la hora: Mike Groll/Ap.

Por RONALD BLUM
NUEVA YORK
Agencia (AP)

Tom Seaver, quien llegó al Salón de la Fama tras ser protagonista de los milagrosos Mets que ganaron la Serie Mundial de 1969, sufre demencia, de acuerdo con el diagnóstico de sus médicos, revelado ayer por familiares del exastro de 74 años.

El anuncio por parte de la familia fue realizado mediante el Salón de la Fama. Explica que Seaver se ha retirado de cualquier actividad pública y seguirá trabajando en los viñedos que llevan su apellido y que fundaron el expelotero y su esposa Nancy en 1998, sobre un terreno de 116 acres (47 hectáreas) en la región californiana de Calistoga.

Durante los años recientes, Seaver había limitado ya sus apariciones en público. No asistió en enero a una cena organizada por la Asociación de Cronistas de Béisbol de Norteamérica, donde se rindió un homenaje a los integrantes del equipo de 1969, en el 50mo aniversario de lo que se sigue recordando como una de las mayores sorpresas en la historia del béisbol.

Tres veces galardonado con el Cy Young de la Liga Nacional, y nombrado el Novato del Año 1967 en el Viejo Circuito, Seaver tuvo una foja de 311-205 con una efectividad de 2.86, 3.640 ponches y 61 blanqueadas de 1967 a 1986.

En cinco temporadas distintas, “Terrific Tom” llegó a la veintena de victorias. Se le eligió al recinto de los inmortales en 1992, al figurar en 98,94% de las papeletas (425 de 430), lo que impuso entonces un récord.

Su marca fue rebasada por Ken Griffey Jr en 2016 y este año por el panameño Mariano Rivera, el primer pelotero elegido por unanimidad.

Seaver lanzó por los Mets de 1967 al 77, cuando fue cedido en canje a Cincinnati, tras una disputa pública con el presidente del club neoyorquino Donald Grant.

“¿Mi mayor decepción? Dejar los Mets por primera vez, y las dificultades que tuve con la misma gente que llevó a eso”, dijo Seaver a The Associated Press antes de ingresar al Salón de la Fama en 1992. “Pero incluso eso, lo miro ahora de un modo positivo. Me dio la oportunidad de trabajar en áreas distintas del país”.

Seaver logró su único juego sin hit en junio de 1978, con los Rojos, ante los Cardenales de San Luis. Otro canje lo envió de vuelta a Nueva York tras la campaña de 1982. En enero de 1984, llegó a los Medias Blancas de Chicago.

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