Madrid
DPA
El Real Madrid viajó ayer hacia Japón para disputar el Mundial de Clubes de fútbol envuelto en un aura de invencibilidad encarnada en Sergio Ramos, un jugador que convirtió los milagros en rutina.
El Santiago Bernabéu despidió ayer el año con una de esas noches épicas que tanto disfruta su hinchada. Su equipo perdía 2-1 en el minuto 83 ante el Deportivo de La Coruña y acabó ganando gracias a un gol del joven Mariano, apenas utilizado esta temporada, y otro definitivo del incalificable Ramos.
Es ya como la sucesión de las estaciones, algo inevitable. Los equipos saben que va a suceder, que Ramos va a subir al ataque, que es el mayor peligro del Real Madrid cuando llega el descuento, y de una forma u otra acaba rematando y marcando. Ocurrió ante el Barcelona en la anterior jornada, cuando otro cabezazo selló el empate 1-1 en campo del Barcelona, y ocurrió de nuevo una semana más tarde.
«Habíamos hablado de la jugada, de Ramos…», se quejó casi con resignación Gaizka Garitano, el entrenador del Deportivo.
«No sé cómo lo hace, pero siempre lo hace», añadió su compañero Álvaro Morata. «Piensas, ¿lo hará otra vez? ¡Coño, no puede ser, otra vez! Ojalá me dijese cómo hacerlo, para hacerlo también. No es técnica, es corazón».
Fue curioso ver cómo el Santiago Bernabéu comenzó a gritar «¡Ramos, Ramos!» antes de que Toni Kroos lanzara el córner que acabó con el gol del central.
Es el milagro convertido en rutina. El central español lo había hecho ya en la final de la Liga de Campeones de 2014, cuando un gol suyo en el descuento fue decisivo para que el Real Madrid conquistara la famosa «Décima» en la final de Lisboa ante el Atlético de Madrid.
Ramos firmó de cabeza y en el minuto final el gol que forzó la prórroga cuando los rojiblancos ya creían que celebrarían su primer título continental. Acabaron perdiendo por 4-1. En agosto de este año, el defensa repitió hazaña al empatar otra vez en el descuento la final de la Supercopa de Europa ante el Sevilla, que luego cedió en el alargue y entregó el título al Real Madrid (3-2).
El conjunto blanco cerrará su exitosa temporada en Japón envuelto en una ola ganadora coronada por un aura de indestructibilidad. Suele pasear junto al abismo, pero nunca cae. Así lleva 35 partidos sin perder, la mejor racha en la historia del club.
Lo que para unos es suerte, para otros es un Real Madrid que, con su capitán a la cabeza, siempre defiende su orgullo ganador hasta el final, cualesquiera que sean las circunstancias. Puede ser en el Camp Nou ante el mayor enemigo o ante el Deportivo con siete suplentes y Cristiano Ronaldo en el palco.
El Real Madrid debutará el jueves ante el América de México en el Mundial de Clubes con la intención de completar un año exitoso.








