Isidore Ducasse, dit Comte de Lautréamont (1846 – 1870)
Esta carta estaba escondida entre las páginas del canto primero de Los cantos de Maldoror, obra a la que acompañaba. Lleva inscrito, de la mano de Victor Hugo, el signo «r» que indicaba que había respondido. Las cartas de Lautréamont –colocado en el panteón de los poetas maldecidos por los surrealistas, debido a sus cantos de Maldoror– son de extrema rareza: sólo se tiene conocimiento de seis. (*)
(*) Tomado del sitio digital: https://www.maisonsvictorhugo.paris.fr/es/obra/carta-victor-hugo |
Noviembre 10 de 1868
Señor:
Le envío dos ejemplares de un panfleto que, debido a circunstancias que escapan a mi voluntad, no pudo publicarse en el mes de Agosto. Lo publican ahora dos librerías del boulevard, y me he decidido a escribir a una veintena de críticos, para que hagan la crítica. Aunque, en el mes de agosto, un diario, la jeunesse, ¡sí que lo mencionó! Ayer vi en correos a un niño que sostenía entre sus manos el Avenir National con su dirección, así que me he resuelto a escribirle. Hace 3 semanas que le entregué el 2° canto a Don Lacroix para que lo imprima con el 1°. Lo preferí a los otros porque había visto un busto de usted en su librería, y supe que era la librería de usted. Pero hasta ahora no ha tenido tiempo de ver mi manuscrito porque está muy ocupado, me dice; y si usted tiene a bien escribirme una carta, estoy seguro de que al mostrársela, se mostrará más diligente y leerá lo antes posible los dos cantos para imprimirlos. Son diez los años que llevo alimentado las ganas de ir a verlo, pero no tengo dinero.
Hay tres faltas de imprenta, que son:
Página 7, línea 10: en vez de: «si ce n’est ces larmes» hay que [leer] «si ce n’est ses»
Pág. 16 1.12. «Mais l’homme lui est plus redoutable», hay que [leer] «mais l’Océan»
- 28. El antepenúltimo. En vez de «il est brave» hay que [leer] «il est beau».
Aquí tiene mi dirección:
Mr Isidore Ducasse
Rue Notre-Dame-des-Victoires,
23 Hôtel : à l’union des nations
No sabe usted cuán feliz estaría haciendo a un ser humano si me escribiera algunas palabras. ¿Me promete, además, un ejemplar de cada una de las obras que vaya a publicar en el mes de enero? Y ahora, llegado el final de esta mi carta, contemplo mi audacia con la sangre más fría, y me estremezco por haberle escrito, yo que todavía no soy nada en este siglo, mientras que usted, usted lo es Todo.
Isidore Ducasse