La Conquista (fragmento), Alfredo Gálvez Suarez

Miguel Flores

El arte académico es literalmente el arte de la academia, o arte hecho adoptando las reglas y los estilos de las academias de arte de las ciudades europeas del siglo XVI y XVII. Su interés fue desligarse de los gremios medievales y conectar el arte de ese momento con el pasado clásico, griego y romano. La academia que sentó las bases para el arte europeo fue la francesa. De estas instituciones nacen las Escuelas de Bellas Artes donde eran entrenados los futuros artistas visuales.

Invierno en Nahualá (s/f), Héctor Sitán.

La academia normó tamaños y temas, incluso hasta lo que debía pintarse. Es así como nacen los géneros pictóricos. Su importancia iba de la pintura histórica, a las escenas religiosas, de los retratos a los paisajes, de las escenas de la vida diaria, a los animales y por último las naturalezas muertas.

La relación con el poder era obvia. Grandes pintores académicos eran solicitados por reyes y cortes. Así nace una vinculación entre los artistas y el poder político y económico, algo que aún se mantiene.

Cerca de Guatemala, la academia de arte más famosa fue la Academia de San Carlos, en Ciudad de México, hoy parte de la UNAM, donde funciona la facultad de Arte y Diseño. Aquí se formaron durante todo el siglo XIX destacados pintores mexicanos.

La Academia como institución rectora del arte terminó en el siglo XIX, cuando hacen su aparición las Vanguardias, que hicieron saltar en pedazos todos los preceptos academicistas.

En Guatemala la pintura académica tuvo (y tiene) presencia, una visita al Museo de Arte Moderno da cuenta de ello. Hace falta mucho investigar sobre el arte en Guatemala. Guillermo Monsanto en sus Datos dispersos sobre la plástica guatemalteca 1892-1998, marca años y nombres de artistas que habría que profundizar más para verificar la presencia y autores del academicismo en Guatemala. Para este investigador, en el período presidencial de Rafael Carrera se dan indicios de la puesta en marcha del academicismo en el país, especialmente con la creación del Instituto de Bellas Artes, con áreas de dibujo, grabado y arquitectura, la cual fue inaugurada un 15 de septiembre de 1892. A esto se suma la presencia de varios artistas europeos que se establecieron en estas tierras, en la propia capital como Quetzaltenango y Cobán.

Autopsia a Jesús Resucitado (2003), Manolo Gallardo Rubio

Ejemplos del arte académico son los murales del Palacio Nacional, pintados por Alfredo Gálvez Suárez. Estas piezas pintadas sobre tela son ejemplo de la pintura histórica, en especial la escena de Tecún Umán y Pedro de Alvarado, una escena elocuente que ha marcado el discurso de la gesta de conquista. El resto de los murales del palacio presentan a hombres guatemaltecos ideales. Tal vez donde pueden verse más ejemplos del arte académico es en las esculturas funerarias del Cementerio General, tanto en la Ciudad de Guatemala como en Quetzaltenango. El gran referente de la pintura académica en Guatemala es Manolo Gallardo con su elocuente obra.

El academicismo fue consagrado por los distintos estratos del poder político y social, como “el arte”, lo mismo que sucedió en Europa entre los siglos XVI y XVII y que pasó a América a través de los procesos de conquista y colonización. Pero estas ideas no terminaron con la independencia. Esto se puede comprobar al asistir a exposiciones con obras que privilegian el dibujo y la aplicación de pintura, de aspecto realista, realizados con una impecable técnica. Para muchas personas este sigue siendo “el arte”, por enseñanzas a través del sistema educativo caduco.

 

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