Recetas verdes: Un mundo a entender. Foto La Hora: Cortesía.

 

¡Olvídese! no hablamos de alimentos. Así se ha dado por llamar lo indicado por los profesionales de la salud a sus pacientes, de que salga a correr regularmente en espacios abiertos, caminatas por el campo, sesiones comunitarias de cultivo del jardín o de alimentos o alguna otra actividad basada en la naturaleza. Recetas que se están dando en otras latitudes junto con las terapias convencionales.

El principio de esta terapia se remota a la antigüedad y ahora algunos gobiernos como el británico, lo ha tomado esto en serio e incluso ha invertido fondos nacionales en ello, como parte de su plan de recuperación posterior al COVID-19, con planes de ampliación en el futuro.

Pero parece que esto es más que moda. Los que conocen sobre el tema como la OMS, argumentan a favor de esta rutina que cada vez cuenta con más pruebas científicas de los beneficios del contacto con la naturaleza, y han identificado diez formas en que la naturaleza tiene un impacto positivo en nuestra salud física y mental. Resulta que esas saliditas fuera de casa a espacios naturales, pueden promover la actividad física, la relajación psicológica y la cohesión social. Otros incluso van un poco más lejos y dicen que hay evidencia que sugiere que el contacto con microbios en el medioambiente, puede “entrenar” nuestro sistema inmunológico y reforzar las comunidades microbianas en nuestra piel y en nuestras vías respiratorias e intestinos. Estos «microbiomas» podrían desempeñar un papel en la forma en que nuestros cuerpos responden a enfermedades infecciosas como el COVID-19 y a otras infecciones. Los microbios del medioambiente, también podrían potencialmente complementar nuestros cuerpos con ácidos grasos como el butirato, que están relacionados con la reducción de la inflamación y pueden promover la salud mental.

 

Por lo tanto, las recetas verdes proporcionan más allá de distracción. Para que funcionen, deben verse como el comienzo de un modo mucho más holístico de prestación de atención social y de salud: parte de una «nueva normalidad» para el caso de muchos posterior a COVID. Pero, esto debe ir más allá de simplemente sustituir el verde por recetas convencionales, es vivir entre verde que significa más atención social, la educación, el transporte y los viajes activos etc. Por ejemplo, los expertos afirman que reverdecer el patio de una escuela, no solo crea una barrera contra la contaminación del aire por las emisiones de los vehículos, sino que también brinda muchos otros beneficios a la comunidad escolar y educación de respeto a la naturaleza, el producir jardines y hortalizas como actividad escolar.

Para los profesionales de la salud de todo el mundo, no resulta novedoso que estudiantes, trabajadores y población de la tercera edad, experimentan altos niveles de estrés y problemas de salud mental. Por ejemplo, en los países más desarrollados o en áreas urbanas muy pobladas, se ha visto que se ha multiplicado por cinco el número de personas que informan problemas de salud mental, como ansiedad, depresión y esquizofrenia. Sentirse deprimido torna difícil funcionar y llena de desesperanza. Pero un creciente cuerpo de investigación, sugiere que una forma de mejorar nuestra salud mental podría ser tan simple como salir al aire libre. De hecho, algunos llegan hasta afirmar que tan sólo 10 minutos al día de exposición a la naturaleza, podría ser beneficioso. Un estudio encontró que una visita a la naturaleza de 20 a 30 minutos tres veces por semana, es muy efectiva para reducir los niveles de cortisol (la hormona del «estrés») en el cuerpo.

Entonces el sistema de salud y la población, debe ver la prescripción ecológica como una alternativa de bajo costo, que debe acompañar a otros tratamientos. Para ser eficaz, exige inversiones y recursos de bajo costo. Para que tenga éxito a largo plazo, gobierno y sociedad civil debe comprometerse firmemente con su implementación y ampliación y al mismo tiempo abordar problemas sistémicos como la desigualdad social para ponerlo al acceso de muchos. Todo esto lleva tiempo, y si no se adopta este enfoque holístico, es menos probable que las personas en crisis con prioridades más inmediatas, hagan otras cosas.

 

Hay que considerar en este como en otros programas ambientales que favorecen la salud, y que van dirigidos a la mejora del bienestar a través de la naturaleza, que son las personas que viven en las comunidades y barrios más desfavorecidos, en los que suele encontrarse peores condiciones de salud y menor esperanza de vida y que a la vez son los que tienen los más bajos niveles de acceso a espacios verdes de alta calidad, áreas de recreación al aire libre y aunque los tengan, si ello no va acompañado de otras medidas de mejora de ambiente y calidad de vida como por ejemplo formas de trabajo y espacios de recreación etc todo termina en fracaso. En la actualidad, lo contradictorio suele ser que, entre las personas menos favorecidas, es donde suele encontrarse más necesidad de estas recetas y más efectos se esperaría de estas y son por el momento, las que menos tienen acceso a estas. Es más: muchos médicos no son conscientes de la prescripción verde, ni tienen una comprensión firme de los beneficios ni saben cómo involucrarse.

Es por consiguiente evidente que como en toda terapia y prevención de la salud, el contexto es fundamental y las recetas ecológicas no solo deben prescribirse sino ponerlas a trabajar estrechamente relacionadas con las medidas de mejoramiento de condiciones de vida. Es probable que un jubilado blanco rico en un área rural tenga una experiencia y un acceso a la naturaleza muy diferentes en comparación con una persona joven de clase trabajadora, que vive en área marginal y trabaja en el centro de la ciudad. Es poco probable que un enfoque formulado de arriba hacia abajo funcione para estas dos personas igual.

En resumen, dicen los que saben sobre esto, lo que necesitamos para que las recetas verdes sean un éxito es que:

Deben ser parte de un enfoque sistémico para incorporar intervenciones basadas en la naturaleza y el pensamiento basado en la naturaleza en la infraestructura urbana y rural en la provisión de servicios.

 

El proceso de prescripción debe facilitarse a los médicos, los profesionales de la asistencia social y los pacientes. Barreras a romper: Los médicos a menudo carecen de tiempo y recursos, mientras que los pacientes pueden carecer de motivación y confianza, o tener pocas experiencias previas positivas de la naturaleza o falta de tiempo debido a sus labores. La prescripción ecológica también debe verse como parte de una estrategia holística de promoción de la salud, basada en una perspectiva de salud planetaria. Para cuidarnos a nosotros mismos, también debemos cuidar nuestro entorno.
Finalmente, necesitamos nuevas formas de trabajar con organizaciones y comunidades locales para comprender lo que se necesita en los contextos locales y desarrollar habilidades y capacidades.

Alfonso Mata
Médico y cirujano, con estudios de maestría en salud publica en Harvard University y de Nutrición y metabolismo en Instituto Nacional de la Nutrición “Salvador Zubirán” México. Docente en universidad: Mesoamericana, Rafael Landívar y profesor invitado en México y Costa Rica. Asesoría en Salud y Nutrición en: Guatemala, México, El Salvador, Nicaragua, Honduras, Costa Rica. Investigador asociado en INCAP, Instituto Nacional de la Nutrición Salvador Zubiran y CONRED. Autor de varios artículos y publicaciones relacionadas con el tema de salud y nutrición.
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