Alfonso Mata

alfmata@hotmail.com

Médico y cirujano, con estudios de maestría en salud publica en Harvard University y de Nutrición y metabolismo en Instituto Nacional de la Nutrición “Salvador Zubirán” México. Docente en universidad: Mesoamericana, Rafael Landívar y profesor invitado en México y Costa Rica. Asesoría en Salud y Nutrición en: Guatemala, México, El Salvador, Nicaragua, Honduras, Costa Rica. Investigador asociado en INCAP, Instituto Nacional de la Nutrición Salvador Zubiran y CONRED. Autor de varios artículos y publicaciones relacionadas con el tema de salud y nutrición.

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Alfonso Mata

Entendemos que hoy por hoy estamos interconectados ciudades, pueblos y personas. Si se muere alguien importante al otro lado del mundo, en cuestión de minutos y en ocasiones de segundos lo sabemos y en horas es de dominio mundial, pero y pese a los esfuerzos mundiales, no existe un sistema de salud global capaz de responder en forma adecuada a una epidemia y sigue siendo un nacionalismo cada vez más caduco el que tenga que resolver problemas como la epidemia que atañe a toda la humanidad. Eso sí, una guerra y ahí se unen los intereses comunes traspasando naciones ¿y las consecuencias? eso que lo resuelvan los que quedaron.

Mire lo sucedido en 2009 con el virus H1N1/09 pandémico y lo que sucede ahora. En el primer caso confiamos en que México y Estados Unidos iban a controlar su propagación. En el caso actual que China lo iba a hacer. Ambos hicieron lo que pudieron y con ambos, todo el mundo sufre el riesgo y las consecuencias. No hay país del mundo, no existe, capaz de detener solo una epidemia, pues seamos honestos, las causales y consecuencias de la misma son múltiples y los impactos que producen también y las medidas que se deberían tomar trascienden las fronteras. Por lógica, es de esperar que en un país donde la desnutrición no es común lo más probable es que la letalidad de la infección provocada por el virus baje, pero donde hay más obesidad, más ancianos y problemas nutricionales suba. La causa: su sistema inmunológico es más probable que no responda bien.

Entonces la primera gran deficiencia es que no tenemos una estructura mundial de salud, la OMS en eso resulta débil y deficiente para enfrentar esas epidemias, así como tampoco tenemos una lucha que nos una en ello de forma solidaria y conjunta.

En segundo lugar, en la lucha contra las epidemias, rápidamente tiramos la responsabilidad sobre los gobiernos sin darnos cuenta que la mayoría de ellos no cuentan con un sistema, un sistema nacional digo, no un ministerio de salud, capaz de hacerle frente a la situación. Primero porque el sistema carece de liderazgo aun entre los mismos profesionales de la salud. Segundo porque los subsistemas: el seguro social, el ministerio de salud, el ejercicio privado de la medicina, carecen de una normativa y estrategia conjunta para afrontar situaciones como las epidemias y mucho menos han preparado a la población para ello y aún más importante, organizado a esta y los servicios de apoyo a esta. No son los mensajitos los que generan un sistema funcional, son los debidos procesos puestos en marcha y funcionando adecuadamente y eso va más allá de una misión del MSPAS, involucra el trasporte, la proveeduría de alimentos y artículos de primera necesidad, la organización de la fuerza laboral pública y privada y la sociedad en su conjunto. Las medidas sanitarias, el acceso a la atención médica, podrán mejorar y ponerse a actuar, pero sin las otras medidas, su impacto es débil.

Afortunadamente el virus se está propagando lentamente, aún estamos a tiempo de poner atención a lo que nos falta. El mundo tiene herramientas para hacerlo y evitar las consecuencias sociales y económicas o al menos atenuarlas, pero eso requiere más que nada de una voluntad mundial política.

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