Cartas del Lector

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Félix Loarca Guzmán

La decisión unilateral del presidente de Guatemala, Jimmy Morales, de suspender en forma definitiva el convenio suscrito con la Organización de Naciones Unidas, ONU, para el funcionamiento de una Comisión Internacional Contra la Impunidad, CICIG, ha enviado un mal mensaje al mundo, pues la impresión que queda es que somos un país que no cumple sus compromisos internacionales.

En otras palabras, que es un país que no respeta las normas del Estado de Derecho, y ello sin duda tendrá muchas repercusiones negativas en el campo político y económico.

Además, se trata de un retroceso de muchas décadas en los esfuerzos que se han estado realizando durante estos últimos años en contra de la corrupción e impunidad, que literalmente son un flagelo que ha tenido doblegado al Estado de Guatemala.

El mensaje enviado puede repercutir negativamente en los grupos de inversionistas que pudieran estar interesados en promover negocios en Guatemala. Sin duda, uno de los sectores más afectados va a ser el del turismo, la industria sin chimeneas, que es una de las principales columnas para atraer divisas frescas, y por consiguiente, promover el desarrollo.

Guatemala está afrontando una crisis económica, que desde el año pasado se agudizó mucho más, golpeando con mayor fuerza a los sectores de menos ingresos.

El Presidente de la República se negó a aumentar el salario mínimo, accediendo a las “sugerencias” del gran capital representado por el poderoso comité de cámaras patronales, que históricamente ha estado identificado con el grupo minoritario de la sociedad, que tiene en sus manos el mayor porcentaje de la riqueza.

El gobernante atendió sin vacilar las recomendaciones de la clase dominante, y en cambio no quiso escuchar el clamor popular de una mejora salarial, expresado a través de las organizaciones de trabajadores.

La consecuencia inmediata es que, muchos empresarios aumentaron los precios de sus productos, agravando más los niveles de pobreza entre el pueblo. A ello se suman las altas tasas de desempleo e inseguridad ciudadana.

En su libro: “La Alegría del Evangelio”, el Papa Francisco ha señalado en forma contundente que, “mientras las ganancias de unos pocos crecen enormemente, las de la mayoría se quedan cada vez más más lejos del bienestar de esa minoría feliz. Este desequilibrio proviene de ideologías que defienden la autonomía de los mercados y la especulación financiera”.

En el marco del mal mensaje enviado al mundo por el presidente Morales a propósito de la confrontación que tiene con la ONU, es oportuno recordar un pensamiento del Papa Francisco en el sentido que hoy más que nunca, nuestras sociedades necesitan “artesanos de la paz”.

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