Luis Enrique Pérez

lepereze@gmail.com

Nació el 3 de junio de 1946. Ha sido profesor universitario de filosofía, y columnista de varios periódicos de Guatemala, en los cuales ha publicado por lo menos 3,500 artículos sobre economía, política, derecho, historia, ciencia y filosofía. En 1995 impartió la lección inaugural de la Universidad Francisco Marroquín.

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Luis Enrique Pérez

Los cuatro evangelios del Nuevo Testamento fueron originalmente escritos en idioma griego. Posteriormente fueron traducidos, por ejemplo, al idioma castellano y al idioma inglés. Las traducciones a un mismo idioma, como el castellano, pueden discrepar. Por ejemplo, en castellano, la traducción de Casiodoro de Reina, del año 1569, revisada por Cipriano de Valera en el año 1602, y posteriormente revisada varias veces, discrepa de la traducción del Consejo Episcopal Latinoamericano. No necesariamente se excluye que, en una traducción, una palabra sea traducida incorrectamente.

El evangelio de Lucas relata que el emperador Augusto César ordenó un censo. José y María residían en una ciudad de Galilea, “llamada Nazaret”; y con el fin de ser censados, se trasladaron a Belén. María estaba encinta; y cuando estaba en Belén, nació Jesús. María envolvió al niño en pañales, y lo acostó en un pesebre, porque no había lugar para ellos en un mesón, según el evangelio de Lucas, en la traducción de Reina y Valera. En la traducción de la Conferencia Episcopal Latinoamericana, María acostó al niño Jesús en un establo, por el mismo motivo: no había alojamiento para ellos en un mesón.

Se plantean dos cuestiones. Primera, ¿realmente José y María buscaron un mesón para hospedarse? Y segunda, ¿María acostó al recién nacido Jesús en un pesebre, según la traducción de Reina y Valera, o en un establo, según la traducción del Consejo Episcopal Latinoamericano? Puede haber diferencia entre pesebre y establo. Por ejemplo, puede denominarse “pesebre” a un recipiente que contiene alimento para animales; y denominarse “establo” a un recinto cubierto en el cual se recluye ganado, que suele ser bovino, equino o asnar.

La palabra “mesón” pretende ser una traducción de la palabra griega “kataluma”. Esta palabra, según Ken Bailey, director del Instituto del Medio Oriente para Estudios del Nuevo Testamento, no solo significaba “mesón”. También significaba “aposento”, y hasta podía significar “casa”. Ken Bailey afirma que la palabra “kataluma”, en el sentido en que se emplea en el evangelio de Lucas, significaba “aposento para huéspedes”, en una casa. La palabra griega “pandokheion”, y no la palabra “kataluma”, solía significar “mesón”.

Ken Bailey afirma que Jesús nació en una casa que tenía un kataluma, y no en un establo; pero el niño fue acostado en un pesebre. ¿Cómo fue posible que en la casa hubiera un pesebre? Cuando María y José llegaron a esa casa, el kataluma ya estaba ocupado. Empero, era una de aquellas casas de Palestina o del Líbano que estaban diseñadas para albergar animales de granja, entre ellos bueyes o asnos, que generaban calor durante el invierno. La familia de la casa ocupaba una superficie interior que tenía una altura de 1.30 metros a partir del suelo. Esa superficie tenía un nombre árabe: “mastaba”. Los animales ocupaban el suelo de la casa, cuyo nombre era “ka’al-bayt”. En el suelo había pesebres, y también podía haberlos en el borde de la superficie elevada. María y José ocuparon esa superficie. Y quizá uno de aquellos pesebres fue la primera cuna de Jesús.

Post scriptum. En un kataluma se celebró la cena de la pascua. Pedro y Juan, enviados por Jesús, llegaron a la casa en donde debía celebrarse la cena, y le hablaron así al dueño: “El Maestro te dice: ¿dónde está el aposento donde he de comer la pascua con mis discípulos?” Es decir, preguntaron por el kataluma.

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