Juan Antonio Mazariegos

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Abogado y Notario por la Universidad Rafael Landívar, posee una Maestría en Administración de Empresas (MBA) por la Pontificia Universidad Católica de Chile y un Postgrado en Derecho Penal por la Universidad del Istmo. Ha sido profesor universitario de la Facultad de Derecho de la Universidad Rafael Landívar en donde ha impartido los cursos de Derecho Procesal Civil y Laboratorio de Derecho Procesal Civil. Ha sido y es fundador, accionista, directo y/o representante de diversas empresas mercantiles, así como Mandatario de diversas compañías nacionales y extranjeras. Es Fundador de la firma de Abogados Alegalis, con oficinas en Guatemala y Hong Kong, columnista del Diario La Hora y Maratonista.

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Juan Antonio Mazariegos G.

Cualquiera que haya sido el interés de quienes la organizaron o el número de integrantes que la conformaron, la ya hoy famosa Caravana de Migrantes que cruzó nuestro país y ahora acampa en Tijuana, Baja California, simplemente sacó a luz el permanente flujo de migrantes que inunda desde hace años Estados Unidos y que hoy se ha convertido en el centro de atención de la Prensa, de los gobiernos de EE. UU. y México y ahora se transforma en el centro de la política exterior mexicana cuando Marcelo Ebrard, futuro canciller de ese país, hizo público el anuncio de que para la próxima Conferencia Mundial de Migración y Desarrollo, a celebrarse en Marruecos, México presentará un plan, al estilo Plan Marshall, en el cual propondrá a EE. UU. realizar en conjunto la mayor inversión en la historia de los países que conforman el denominado Triángulo Norte de Centroamérica, con el objetivo de generar en nuestros países desarrollo, infraestructura y sobre todo con el deseo de que sus ciudadanos encuentren oportunidades en sus países de origen que les hagan permanecer en ellos y no migrar.

El popularmente conocido como Plan Marshall o Programa de Recuperación Europea (ERP por sus siglas en inglés), consistió en la inversión de más de 13 mil millones de dólares, al valor de aquella época (1948 a 1952), para el desarrollo de la infraestructura necesaria para recuperar a Europa y principalmente a Alemania y a los otros países vencidos en la Segunda Guerra Mundial, los cuales habían quedado totalmente destruidos, a efecto de que se convirtieran en economías prósperas y fuertes, y en una barrera de progreso y desarrollo ante la amenaza soviética, país con el cual, para ese entonces se habían repartido el mundo y en contra del cual ya se enfrascaban en lo que se conocería, más adelante, como la Guerra Fría.

México y EE. UU. tienen un problema mayúsculo en su frontera, por mucho que digan que no tienen nada contra nuestros migrantes, el campamento que han montado estos en Tijuana, a escasos metros de la línea que divide a los países del norte, amenaza no solo con convertirse en una crisis humanitaria, sino también en el detonante de una serie de actos xenófobos.

De conformidad con una noticia publicada por el diario El País, la estrategia mexicana pretendería contener gran parte de la migración centroamericana, a través de un aumento en las ayudas estadounidenses y la puesta en marcha de grandes obras públicas en el sur de México para frenar el éxodo. Ebrard confirmó este martes que se trata de un Plan Marshall más pequeño que el europeo pero proporcional a la región y que espera la colaboración inicial de Estados Unidos de “al menos 20 mil millones de pesos”.

Estados Unidos lleva décadas intentando alejar el problema de su frontera, México no puede atender una crisis migratoria de mayores proporciones, hay un interés común. De este lado del problema, los países centroamericanos tenemos enormes deficiencias, puede ser esta una solución, es posible, ojalá, sobre todo por el bien de quienes lo arriesgan todo por simplemente buscar una oportunidad.

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