Francisco Cáceres

caceresfra@gmail.com

Nació en Guatemala el 19 de Julio de 1938; tiene estudios universitarios y técnicos en ciencias jurídicas y sociales, administración empresarial, pública, finanzas, comunicación, mercadeo y publicidad. Empresario, directivo, consejero y ejecutivo en diversas entidades industriales, comerciales y de servicio a la comunidad. Por más de 28 años consecutivos ha sido columnista en este medio.

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Francisco Cáceres Barrios
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Preparándome estaba para escribir este comentario sobre la urgente necesidad que hay de hacer un plan para reactivar la economía, cuando encuentro en un matutino una entrevista que le hicieron al licenciado Federico Linares, actual Presidente de la Asociación Bancaria de Guatemala, en la que habla de lo mismo. Claro, no todos somos economistas, banqueros o expertos en la materia pero, sí somos muchos los que estando en el trabajo del día a día en empresas de diversa índole tenemos la misma inquietud. ¿Qué hacer entonces para que las empresas textiles, metalúrgicas o farmacéuticas vendan más y mejor sus productos? ¿Por qué los importadores de materia prima, vehículos y de asuntos vitales para la producción del país no hay modo que suban sus ventas para que sus trabajadores también puedan disfrutar de la tranquilidad que proviene de estar cumpliendo sus metas, no que llevan mucho tiempo de estar tronándose los dedos o espantando moscas ante la ausencia de la clientela?

El licenciado Linares con muy acertado criterio opina que “lo que nos hace falta es un plan consensuado, con la participación de los diferentes sectores y discutido con la suficiente voluntad política para llevarlo adelante”. También, tiene mucha razón cuando dice que actualmente: “todas las piezas están en su lugar para poder iniciar la reactivación y crecimiento económico”. Pero yo me pregunto: ¿Quién da el primer paso? Porque si bien es cierto que la incertidumbre y falta de certeza jurídica impactan el clima de negocios, también es verdad que hay un clima de inseguridad ciudadana que impide realizar al trabajador las actividades con libertad. Como que sí es verdad los índices de precios al consumidor, las tasas de interés y el tipo de cambio están más o menos estables, por qué es que Pedro el plomero o mecánico no cuenta con los recursos, ni ve claro que podrá tenerlos para pagar el carrito que requiere para realizar sus actividades productivas?

¿A quién no le consta que María, su esposa, lleva rato de andarse tronando los dedos porque el pisto que le lleva Pedro todos los meses cada vez le alcanza menos? Y ¡Dios guarde! que uno de los patojos se vaya a enfermar, porque los hospitales andan igual que las carreteras cayéndose en pedazos y todo, porque el “Señor Gobierno”, como le llaman todavía en los pueblos, es el primero que no ha sabido o no ha podido activar la infraestructura que el país necesita en escuelas, hospitales, ni suplir tantas carencias de tantos servicios indispensables para la población. Por eso creo que él debiera liderar la reactivación de la economía con un trabajo honesto, transparente y responsable. ¿No cree usted?

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