Edith González

Mi esposo se fue de la casa. Estoy embarazada y mis papás me echaron de la casa. Mi socio me robó la empresa. No soporto más las burlas. Mi esposa se acuesta con otro. Perdí el grado. Mi papá abusa de mí…

La desesperación y la soledad de una situación que no se puede soportar más se convierte en una razón poderosa que puede llevar a una persona, niña o mayor a querer quitarse la vida, y ya no sufrir más; porque no encuentran una salida a su problema, porque el dolor ha invadido toda su existencia. Y no sabe y no puede resolver su situación, porque la verdad eso es lo que quiere, no morirse.

Por ello el 10 de septiembre, fue dedicado como Día Mundial para la Prevención del Suicidio, buscando en todo el mundo entablar compromisos y medidas prácticas para prevenir los suicidios.

En 1999 la OMS lanzó el programa SUPRE, una iniciativa mundial para la prevención del suicidio, considerando que cada año se suicidan casi un millón de personas, lo que supone una tasa de mortalidad «global» de 16 por 100 mil, o una muerte cada 40 segundos y en promedio casi 3 mil personas que ponen fin a su vida cada día.

Conscientes que en los últimos 45 años las tasas de suicidio han aumentado en un 60% a nivel mundial constituyendo el suicidio una de las tres primeras causas de defunción entre las personas de 15 a 44 años y la segunda causa en el grupo de 10 a 24. Y estas cifras no incluyen las tentativas de suicidio, que son hasta 20 veces más frecuentes que los casos de suicidio consumado. No siendo cierto  la frase: “el que lo intenta no lo lleva a cabo…”

El suicidio es un problema complejo, en el que intervienen factores psicológicos, sociales, biológicos, culturales y ambientales. Por ello se busca prevenir a los padres y adultos sobre la restricción de los jóvenes al acceso a armas de fuego, y sustancias tóxicas. Y se les sugiere vigilar posibles conductas vinculantes como la depresión el abuso de alcohol y de sustancias ilícitas. Además de las relaciones por las redes sociales.

Los varones a menudo son más agresivos e impulsivos y no pocas veces actúan bajo la influencia de alcohol y drogas ilícitas, lo cual probablemente contribuye al resultado fatal de sus actos suicidas. Las chicas sufren de depresión más a menudo que los varones, pero también es más fácil para ellas hablar de sus problemas y solicitar ayuda, lo que sirve para prevenir los actos suicidas con resultado fatal. Sin olvidar que la conducta suicida entre los adolescentes y jóvenes se convierte en imitativa.

Por otra parte, mi vecina la encargada del condominio me hizo ver que yo sola no puedo prescindir del jardinero, porque ella lo necesita y si yo lo despido ella no sabrá qué hacer, pero le dije que yo fui quien lo llevó y luego ella lo empleó así que si sola lo tomé, sola lo puedo despedir, o qué ¡acaso no existe el estado de derecho, pues! Y las normas de convivencia van a regir sólo para cuando le convengan. No me parece, pues en este país todos somos iguales ante la ley y lo que rige para unos debe regir para otros.

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